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Milagro de los fierros: 48 horas sin dormir para reparar un auto de carrera y ponerlo en línea de largada

Emiliano Spataro y Christian Ledesma podrán correr los 200 Kilómetros de Buenos Aires gracias a la pasión de sus mecánicos por el automovilismo.

Domingo 01 de octubre de 2017 • 09:00
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LA NACION
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Los mecánicos trabajan en la noche del viernes para reparar el auto de Emiliano Spataro
Los mecánicos trabajan en la noche del viernes para reparar el auto de Emiliano Spataro. Foto: @pascalerandi

El Renault Fluence n° 22 de SuperTC2000, un auto de carrera flamante, hacía sus primeros kilómetros en el autódromo de Buenos Aires, en manos del marplatense Christian Ledesma, invitado de Emiliano Spataro, cuando el automovilismo metió la cola.

"Entré a la Ese del Ciervo a 230 km/h, pegué contra una barrera de neumáticos a 120 km/h", relata el piloto a La nacion. "No sé bien qué pasó, me equivoqué, el auto salió de cola y pegó a una fuerza superior a los 7G, voló en el aire y cayó con la trompa mirando para donde venía".

-Me golpeé-avisó el piloto por radio al box.

-No pasó nada, venite despacio- le contestaron

-No, me golpeé fuerte.

Era el segundo ensayo del viernes para pilotos invitados. El daño era fuerte. Prácticamente toda la cola del auto estaba destruida.

"Cuando el auto llegó a los boxes en una plancha, lo primero que se hizo fue evaluar si podía repararse", cuenta Pablo Scalerandi, la mano derecha de Sergio Polze, el titular del equipo Sportteam, uno de las escuadras oficiales de Renault.

El equipo no había anotado el auto que Spataro utilizó hasta la carrera anterior, así que no había muletto, coche suplente. O se reparaba el 22 o ambos pilotos, que conformaban una de las duplas conductivas más fuertes de la carrera, la mirarían por televisión.

"Los mecánicos comenzaron a desarmar el auto, a retirar el tanque de nafta, que estaba un poco abollado, el eje trasero", cuenta Scalerandi. El ingeniero Maxi Juárez, director técnico de la escuadra, mandó llamar a Martín Romero, que había construido el auto en su taller de Burzaco. El podía repararlo más rápido que nadie.

"Construyo autos desde hace mucho tiempo", relata Romero a LA NACION. "Hice muchos autos de TC para Walter Alifraco, ahora trabajo con el equipo Donto en TC: nosotros reparamos el Ford de Matías Rossi. El problema era que la noche anterior habíamos trabajado duro y dormido poco". El panorama no era el más halagüeño: no dormirían nada en la noche del viernes.

Los problema se sumaban. "Nos faltaban dos partes del auto, cuyo recambio no solemos llevar a las carreras porque es difícil que se rompan", siguen contando en el equipo. "Tuvo que intervenir Alejandro Reggi, el director comercial de la marca, que se ocupó de llamar a varios concesionarios porteños para conseguirlas". Recién a las 22:30 del viernes las piezas aparecieron en el autódromo.

El equipo se dividió: los mecánicos que no podían aportar más nada, se fueron a descansar. Sobre el malherido auto quedaron trabajando Romero, dos ayudantes que llevó especialmente,y los mecánicos Maxi Rodríguez, Darío Miguelici y Mauro Santillán. Se repartieron sandwiches, se sirvió café. El límite eran las 9:25 del sábado, el momento en el que arrancaba el primer entrenamiento para los pilotos titulares.

Mortificado, Ledesma se quedó en el box hasta medianoche. "Me siento como la m...", insistía ayer. Su cuello le causaba todavía dolores, generados en el accidente. "Pero más me duele el alma. Estuve dos años en este equipo, y en todo es tiempo nunca rompí un auto".

Juárez se quedó toda la noche asistiendo a Romero y su equipo. Scalerandi siguió la actividad hasta la madrugada,mientras Polze aguantaba hasta poco después de las cinco de la mañana.

A esa hora, otro grupo de mecánicos estaba listo para retomar la tarea de armado del auto. Cuando las chapas quedaron soldadas, hubo que reinstalar la butaca, el eje trasero, todo el cableado."El trabajo terminó prácticamente cuando sonó la chicharra de salida de boxes", cuenta Scalerandi, que ya estaba en pie. "Fue un momento de profunda emoción".

"Trabajamos bien organizados, nunca nos precipitamos -repasa Romero- Al auto habrá que cambiarle un par de caños, seguro, pero puede caminar; yo creo que a la larga estos golpes siempre producen buenos resultados". En la primera práctica matinal, Spataro quedó undécimo entre 30, girando con los guardabarros sin plotear; en la segunda, cayó al 21° lugar.

"A mí me llena de orgullo el compromiso de nuestra gente", asegura Polze una vez terminada la clasificación. "Yo dormí dos horas, pero hay tipos que están en pie desde ayer (por el viernes) a la mañana".

-¿Cómo quedó el auto?-le pregunta LA NACION a Spataro tras haber conseguido el 18° lugar entre 30 autos, el peor de los cuatro Renault oficiales.

-Masomeno -contesta lacónico el tesonero piloto de Lanús. Con un tiempo de 2m01s771, quedó a más de dos segundos del poleman Facundo Ardusso, otro piloto de la marca que no anda con la suerte cambiada.

"Este auto no está para correr: fuimos a probarlo y se nos rompió el motor, no pudimos mejorarlo para nada; vinimos acá y se nos golpeó. Por eso destaco mi agradecimiento por tanto esfuerzo", completa Polze.

Emiliano Spataro gira con el auto ya reparado; a los guardabarros traseros les falta el ploteo
Emiliano Spataro gira con el auto ya reparado; a los guardabarros traseros les falta el ploteo. Foto: Prensa SuperTC2000

"El automovilismo es ésto: pasión", cierra Romero, como si el sacrificio mereciera explicación. Spataro y Ledesma largarán los 200 Kilómetros desde la novena fila. Como asegura el poleman Ardusso, la carrera tendrá tres variables (el cambio de piloto, la extensión de 200 km y el pronóstico de lluvia) que abre el panorama. Ellos, de alguna manera, ya ganaron.

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