Una task force del Gobierno para hacer frente a la ilegalidad

Inspeccionan "puntos calientes" mediante operativos conjuntos de varios organismos

Domingo 01 de octubre de 2017

¿Cómo se combaten las ferias ilegales, las "cuevas", la comercialización de cosas robadas, o truchas, o de contrabando? "Con una task force", piensan en el Ministerio de Seguridad de la Nación, que lleva adelante grandes operativos en "puntos calientes" con inspectores de la AFIP, Aduana, Migraciones y Seguridad Social, en coordinación con la Ciudad y la provincia. Y el despliegue de una fuerza de seguridad.

La metodología empezó a ponerse en práctica durante la jefatura de Mauricio Macri en la Capital y después la llevaron al gobierno nacional. Al menos una vez por semana, la task force desembarca en locales o centros comerciales sobre los que hay sospechas de irregularidad. Los llaman "operativos de control preventivo integral" y pueden llegar a involucrar a decenas de personas.

"Llegamos y empezamos a pedir facturas, documentos, habilitaciones -explica Rodrigo Bonini, director nacional de Investigaciones del Ministerio de Seguridad-. Cada organismo se ocupa de lo suyo. El resultado siempre es muy impresionante: descubrimos mercadería falsificada, empleados en negro, extranjeros sin documentos, locales que no tienen autorización, venta de celulares robados..."

Bonini dice que lo más innovador es que de esa forma el Estado se hace presente y toma la iniciativa. "No tenemos que esperar a que llegue una denuncia o la orden de un juez. Simplemente se trata de una inspección. Si encontramos algo que no está en regla, procedemos. Y si se está cometiendo un delito, damos parte a la Justicia."

LA NACION asistió días atrás a uno de esos procedimientos, en el Paseo La Estación, que se presenta en su fachada como "el shopping más grande de Constitución". Está a metros de la terminal de trenes. Decenas de tiendas chicas, además de restaurantes y bares, se distribuyen en dos enormes plantas, unidas por escaleras mecánicas. En unos pocos minutos, agentes de la Prefectura Naval ("Hicimos inteligencia previa", contó uno) e inspectores ya se habían desplegado por todo el predio.

El primer efecto de su llegada fue que en un abrir y cerrar de ojos varios locales bajaron la cortina. Se dieron situaciones insólitas, como un joven que estaba sentado detrás de un mostrador, en un puesto de ropa deportiva, y cuando personal de uno de los organismos le preguntó si era el encargado, contestó: "No, no... Pasaba por acá, no había nadie y me senté".

¿Saldo del operativo? Cierre de ocho locales por falta de habilitación y violaciones a las normas de seguridad e higiene, decomiso de mucha mercadería de contrabando (zapatillas, ropa, anteojos, relojes, perfumes), secuestro de más de 20 teléfonos celulares con denuncia de robo y detección de 10 empleados sin registrar y de 10 extranjeros (seis peruanos, tres dominicanos y un paraguayo) sin papeles, entre otras irregularidades.

Después de varias horas de inspección, las autoridades decidieron clausurar el centro comercial. Pero en la Argentina nada es sencillo. Al día siguiente ya estaba sin faja, abierto y lleno de gente.

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