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Referéndum en Cataluña: empezó la votación en un clima de máxima tensión

La Policía Nacional y la Guardia Civil empiezan a desplegarse en Barcelona y se registran incidentes, mientras miles de personas se agolpan en los colegios de votación

Domingo 01 de octubre de 2017 • 04:13
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Cientos de personas esperan en las escuela de Cataluña el comienzo del referéndum
Cientos de personas esperan en las escuela de Cataluña el comienzo del referéndum. Foto: AP

BARCELONA.- El mayor desafío a la legalidad española en 40 años de democracia está en marcha. Desde antes del amanecer miles de personas se agolpan en los colegios designados como centros electorales de todo Cataluña para votar en el referéndum independentista convocado por el gobierno regional pese a la orden judicial de suspenderlo.

Patrullas de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana, se presentaron a partir de las 6 en las escuelas, pero evitaron cumplir la directiva de desalojarlas y precintarlas. Se limitaron a labrar actas y quedarse a un costado. Las fuerzas de seguridad del gobierno español empezaron entonces a desplegarse y se viven incidentes en algunos colegios de la capital.

En la gran mayoría de los centros se empezó a votar a las 9, la hora prevista. Por sorpresa, el gobierno catalán anunció unos minutos antes un cambio en el sistema de votación: informó que quien encuentre cerrado el lugar en el que le toca votar podrá ir a hacerlo a cualquier otro colegio que permanezca abierto. Bastará con que presente el DNI y el presidente de mesa compruebe en un programa informático que no emitió el sufragio en otro lugar.

Las urnas de plástico traslúcido empezaron a llegar a la mayoría de los lugares de votación pasadas las 5 de la madrugada, transportadas en máximo sigilo y disimuladas en bolsas de basura por vecinos particulares que las tenían en custodia. Burlaron así los operativos policiales que durante días las buscaron por toda Cataluña.

El mero inicio de la votación significa un primer triunfo para el gobierno separatista de Carles Puigdemont, que había insistido que nada impediría el referéndum. La gran intriga es cómo responderá ahora el presidente español, Mariano Rajoy , cuyo discurso monolítico ha sido que no habría votación en Cataluña y que la acción policial había destrozado la logística de la elección.

"Vendrán días difíciles. Nos han puesto todos los obstáculos y sin embargo los colegios están abiertos. No han conseguido lo que buscaban. Estamos en condiciones de anunciar de forma firme y clara que podremos celebrar el referéndum de autodeterminación con todas las garantías", dijo a las 8 el ministro portavoz del gobierno catalán, Jordi Turull, en el último llamado a la movilización.

Una mujer con la boleta, a punto de votar en la escuela Francesc Macià de Barcelona. Foto: Adrián Quiroga
Dos policías catalanes vigilan la Escuela Francesc Macià, en Barcelona, mientras cientos de personas se agolpan para votar en el referéndum. Foto: Adrián Quiroga
Cientos de personas celebran el ingreso de las urnas y boletas a los colegios, en Barcelona. Foto: AP
Las boletas que servirán para definir el futuro de Catalunya. Foto: AP
Las urnas se preparan para el inicio de la votación, en Barcelona. Foto: Reuters
Hace dos días, el presidente catalán Carles Puigdemont se dirigió a los votantes a favor del referéndum, en Barcelona. Foto: Reuters
Cientos de catalanes marcharon a favor del referéndum . Foto: Reuters
En un colegio, un grupo de personas alzan sus manos a favor del referéndum. Foto: Reuters
Un grupo de personas prepara el desayuno para los presentes en un centro de votación, antes del referéndum, en Barelona.
Adentro de un colegio, decenas de personas cantan a favor del referéndum. Foto: Reuters
Cientos de personas eligieron acampar en las puertas de los centros de votación, antes del referéndum. Foto: Reuters
Cientos de personas salieron a las calles antes de la apertura de los centros de votación, en Barcelona. Foto: AP
Cientos de personas salieron a las calles antes de la apertura de los centros de votación, en Barcelona. Foto: AP
Mossos d'Esquadra, la policía regional dependiente del ejecutivo catalán, que tienen instrucciones de sus comandos de no aplicar la violencia. Foto: AP
Un hombre muestra una boleta, desde adentro de un colegio, en Barcelona, minutos antes del referéndum. Foto: Reuters
Un hombre ingresa a una escuela con las boletas que servirán en el referéndum. Foto: Reuters

El referéndum fue convocado a principios de septiembre por Puigdemont, amparado en una polémica ley regional que fue suspendida por el Tribunal Constitucional. En abierta desobediencia a los tribunales, siguió adelante y pretende declarar la independencia en las próximas 48 horas en caso de que triunfe la opción del sí en la votación de hoy.

La pregunta que figura en las boletas electorales es: "¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?". Hay 2315 colegios (6200 mesas) habilitados a pesar de la prohibición judicial, con un padrón de 5,3 millones de personas.

"¡Votaremos, votaremos!", gritaban unas 400 personas al dar las 6 de la madrugada en el patio de la escuela Francesc Macià, frente a la Plaza de España. A esa hora se desató un fortísimo chaparrón sobre Barcelona (y buena parte de la región). Quienes habían dormido en el edificio para garantizar que nadie lo cerrara, abrieron la puerta para que se resguardaran los primeros vecinos convocados a votar.

A través de Whatsapp, las organizaciones cívicas del independentismo los habían convocado a llenar los colegios desde las 5, hacer colas y ejercer una "resistencia civil" en caso de que la policía intentara desalojarlos. Una pareja de Mossos llegó allí a las 6.30. Los recibieron con aplausos. Hubo un breve diálogo, se labró un acta y los policías se hicieron a un lado. Buscaron un techo en el que resguardarse de la lluvia.

Pasaba lo mismo en todos lados. Fuentes del gobierno catalán señalaban que al menos la mitad de los colegios estaban abiertos y con centenares de personas agolpadas dentro antes de que se abrieran las mesas electorales.

Decenas de patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, dependientes del gobierno de Rajoy, se desplegaron desde su lugar de concentración en el Puerto de Barcelona al amanecer. En la escuela Ramón Llul, cerca de la Sagrada Familia, una decena de antidisturbios de la Policía Nacional intentó desalojar a los votantes minutos antes de las 9. Hubo incidentes y la tensión va en aumento.

La vigilia de los independentistas en los centros electorales se repetía en las principales ciudades catalanas. En el pabellón de Sant Julià de Ramis, Girona, donde se creía iba a votar el presidente Puigdemont, se concentraron más de 300 personas en la puerta desde antes del amanecer. Un tractor protegía la entrada. A las 9 un comando de la guardia civil se presentó a desalojar el recinto.

Inesperadamente, mientras la Guardia Civil, entraba al edificio, Puigdemont publicó una foto en la que se lo veía votando en otro colegio, en Cornellà de Terri. Pudo hacerlo porque su gobierno adaptó a último momento las reglas de la elección: anunció a las 8 de la mañana que los ciudadanos podían concurrir a votar en cualquier colegio, con solo presentar el DNI y previa constatación informática de que no registró el sufragio en otro lado.

La mayor aglutinación se veía en la Escuela de Trabajo de Barcelona, en el centro de la ciudad, donde se designaron 18 mesas. A las 8 había más de 2000 personas en la puerta cuando llegó un grupo de activistas con las urnas. Estalló una ovación.

El gobierno catalán anunció que los resultados se conocerán dos horas después de las 20. Se descuenta que, si la votación continúa, triunfe el sí, ya que en general los opositores al proceso separatista no asistirán a una convocatoria declarada ilegal por la Justicia. Es clave, entonces, el dato de la participación.

Puigdemont hablará al cierre del día. Tendrá que decidir si se atreve a ratificar el plan de declarar la independencia de forma unilateral, lo que puede desatar una reacción política y judicial sin precedente por parte de España.

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