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Referéndum en Cataluña: "¡Fuera, fuerzas de ocupación!", el grito en la batalla por las urnas

Golpes, balas de goma y heridos en una escuela de Barcelona que fue uno de los epicentros de la violencia en el inicio del referéndum

Domingo 01 de octubre de 2017 • 07:15
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Las urnas, el blanco de la Policía
Las urnas, el blanco de la Policía. Foto: AFP

BARCELONA.- A un joven de pelo largo lo arrastraban entre dos agentes antidisturbios. Otros 20 resistían tirados en el suelo, para impedir que un contingente de ocho furgones de la Policía Nacional salieran de la escuela Ramón Llul, muy cerca de la Sagrada Familia.

"¡Fuera, fuerzas de ocupación!", cantaban unos 2000 independentistas que se habían congregado a primera hora a votar en el referéndum catalán. Las patrullas avanzaban. Bastonazos. Empujones. De repente un estallido. Unos corrían a los gritos; otros se lanzaban hacia el cordón policial. "¡Sinvergüenzas!", se oía. Llovía a cántaros.

A 50 metros de distancia, tres policías encapuchados con un chaleco fluorescente corrían con urnas de plástico en la mano. Los perseguían siete muchachos vestidos con ropa deportiva. Forcejean. En la Gran Vía de las Cortes Catalanas pararon en contramano dos autos sin identificación. Los agentes se subieron y salieron a toda velocidad.

"¡Votaremos, votaremos!", clamaban desde la vereda. Levantaban las boletas del referéndum que habían llevado desde casa. Nadie pudo votar, porque el comando policial -más de 80 efectivos con armas antidisturbios- irrumpió en el colegio cinco minutos antes de las 9, la hora prevista para abrir las mesas.

Después de los primeros enfrentamientos, los encargados de la escuela cerraron las puertas por dentro. Ya había mucha gente haciendo cola. La policía formó un cordón de seguridad. Exigieron entrar. Sin respuesta. Lo hicieron a patadas. Unos forzaron la puerta principal, mientras otros saltaban la verja de tres metros de alto.

Seguía llegando gente. Activistas de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) enviaban mensajes por Whatsapp a sus contactos para que vayan a "defender el referéndum".

"Señora, le pido pacíficamente que dé un paso atrás", le decía a las 9.20 uno de los jefes del operativo a una jubilada que se había acercado a ver qué pasaba. "Sí, pacíficamente, con esa arma gigante apuntándome a la cara", le respondió. Un helicóptero permanecía inmóvil justo encima de la escena.

La violencia se desató cuando los policías decidieron retirarse, cerca de las 10. La única forma de avanzar fue a los palos. Los votantes y activistas que se habían juntado en el lugar se abalanzaban sobre los furgones o se tiraban delante de las ruedas sobre la Gran Vía. Un señor de traje se paró delante de una de las patrullas con los brazos en alto. Soñaba con su momento Tiananmén. Autos de los Mossos d'Esquadra, la fuerza autonómica catalana, seguían la escena a distancia. Se limitaban a cortar el tránsito para evitar que desprevenidos quedaran atrapados en la batalla.

El desalojo se fue de las manos. Cuando empezaron las balas de gomas un centenar de personas corrió por una calle lateral. Se toparon con otro comando de la Policía Nacional que los detuvo. Se frenaron delante. "¡Tranquilos, resistamos en paz!", se oyó entre la multitud.

Un grupo de bomberos catalanes se sumó allí al lío. Intentaron romper el cerco policial. Hubo discusiones hostiles. Antes de las 11 volvieron los forcejeos, los insultos y, al cabo, las cargas policiales, con palos y balas de goma. Los bares, llenos de gente desayunando, bajaron las persianas, mientras muchos vecinos golpeaban en busca de refugio.

Varias personas terminaron heridas, con cortes en la cabeza. Las sirenas de las ambulancias se confundían con las de las patrullas.

Al mediodía seguía la tensión. Ya no había urnas, pero los antidisturbios seguían ahí. Y no paraban de llegar vecinos que exigían votar. Coreaban una y otra vez Els Segadors, el himno catalán. Una canción que habla de cortar cabezas. "¡Bon cop de falç! ¡Bon cop de faa-aaaalç!"" Un Buen golpe de hoz.

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