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Pacientes del Borda invitan a la comunidad a hacer radio juntos

Alfredo Olivera, fundador de La Colifata, la FM que nació en el corazón de ese neuropsiquiátrico, cuenta el nuevo proyecto para seguir derribando estigmas

Lunes 02 de octubre de 2017
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LA NACION

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Cuando cursaba el primer año de la carrera de Psicología, fundó La Colifata, la primera radio del mundo transmitida desde un neuropsiquiátrico, el Borda. La idea surgió por una intuición (la necesidad de tender un puente entre los que estaban internados en el hospital y el "afuera") y, con enorme popularidad, terminó replicándose en varios países, rompiendo estigmas y logrando muy buenos resultados en la reinserción social de los pacientes.

En la semana en que se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, Alfredo Olivera (actualmente radicado en París) conversó con LA NACION sobre esta radio pionera. Hoy, la FM 100.3 es una de las cuatro emisoras sin fines de lucro de la ciudad de Buenos Aires y, a 26 años se su creación, sigue sumando nuevos proyectos.

-¿Por qué te pareció que era tan importante darles voz a quienes no la tenían?

-Como sociedad tenemos una gran dificultad para relacionarnos con ese fenómeno que llamamos "locura". Había que crear algo que tendiera un puente. Tuve plena conciencia del valor comunicacional del espacio de la radio, que habilitaba modos de expresar la vida absolutamente singulares. Y, además, era sumamente rico en cuanto a lo que provocaba en el encuentro con los oyentes. El proyecto de La Colifata aborda los medios de comunicación para poner en diálogo dos campos de problemáticas específicas: uno es el de la clínica y el padecimiento psíquico; el otro, el de lo social, con la problemática de la estigmatización.

-¿Cómo impacta la radio en la evolución de los pacientes?

-Puede oficiar como escenario de sostén o como hábitat para soportar la existencia en palabras, mediante un trabajo en grupo. A más del 90% se les diagnosticó lo que llamamos psicosis, y la mayoría vive en un estado de vulnerabilidad no sólo psíquica, sino también social, lo que complejiza el problema. La radio es una gran herramienta de producción de lazos, que nos permitió que muchos integrantes tuvieran amigos que vengan de otros mundos no necesariamente signados por el sufrimiento mental. Ayudó a externar gente y a evitar reinternaciones: menos del 10% anual de las personas que participan del proyecto vuelven a ser hospitalizadas.

-¿Había algún antecedente de este proyecto en el mundo?

-No, y por eso explotó. En 1995 empieza a haber interés de agencias internacionales como Reuters y France Presse, que lo mundializan. Empezó a ser fuente de inspiración para otros proyectos que se nutrieron de la idea y en algunos casos nos llamaron para que los asesoráramos.

Integrantes de La Colifata, en plena transmisión del programa
Integrantes de La Colifata, en plena transmisión del programa.

Al comienzo, La Colifata surgió como "una radio sin antena": Alfredo grababa a los pacientes del Borda opinando sobre diferentes temáticas y luego eso era transmitido por distintas emisoras que les cedían un espacio. Además, los oyentes podían hacerles preguntas y proponer temas. El gran salto se dio cuando el programa Buenos Aires, una divina comedia, conducido por Lalo Mir en la Rock and Pop, empezó a compartir el contenido.

-La Colifata nace y sigue creciendo en su vínculo con la comunidad. ¿Se convoca constantemente a los oyentes a participar?

-Sí. Por ejemplo, el estudio externado que tenemos en Villa Ortúzar tiene sentido en la medida en que gente de la comunidad que quiera hacer programas de radio se comunique con nosotros para incorporarse a los grupos de trabajo. Por otro lado, están los partidos de fútbol de San Lorenzo que La Colifata transmite en vivo, para los cuales nos escriben oyentes que sueñan con relatar un partido de primera división y los colifatos se lo hacen realidad. Además, estamos invitando a chicos y chicas que estudien Filosofía y quieran sumarse a hacer Colifata filosa, que será un programa de televisión sobre filosofía.

-¿Queda mucho trabajo por hacer en la desestigmatización?

-Por supuesto. La locura y el padecimiento psíquico interpelan lo humano, generan temor porque apelan a aspectos no conocidos de nuestra condición. Hoy, existen en casi todos los espacios de salud mental talleres de radio. El hecho de que a la palabra de este colectivo se le puedan dar lugares para expresarse y circular es indicador de un cambio; no obstante, seguimos viviendo en una sociedad que tiende a excluir y estigmatizar.

- La Ley Nacional de Salud Mental establece la necesidad de crear dispositivos comunitarios donde, una vez dados de alta de los neuropsiquiátricos, los pacientes puedan continuar con su tratamiento, según sus necesidades, insertos en la sociedad. Esto hoy está muy lejos de cumplirse. ¿Por qué es tan importante que empiece a implementarse cuanto antes?

- Hace cinco años vivo en Francia. Si hay algo que pude comprobar y celebrar, es el hecho de que cuando hay dispositivos de atención inscriptos en la comunidad, y se desarrollan políticas intersectoriales (donde la dimensión de la salud se toca con la de la cultura y la promoción social, entre otras), los resultados son infinitamente mejores. Cuando existe la posibilidad de una internación de corto tiempo, sumada a la de una de atención ambulatoria en cada barrio, a dispositivos que promuevan la sociabilidad, que tengan en cuenta lo habitacional y que incorporen estrategias de inclusión laboral; los resultados son muchísimo mejores. Esto no responde a la abundancia de recursos, sino a voluntades y decisiones que son de tipo político principalmente. Porque en términos económicos, desarrollar este tipo de políticas no es necesariamente más costoso, además de que funcionan de manera preventiva y potencian los resultados positivos. Lo viví y lo sigo viviendo en La Colifata, cuando veo los resultados de espacios que no renuncian ni a la clínica ni a la salud mental, pero que están inscriptos en la comunidad. En Argentina, La Ley de Salud Mental fue aprobada 2010 y reglamentada, pero no se está aplicando como se debería: eso es un retroceso.

-Se busca que quienes participan de La Colifata tengan una salida laboral. ¿Cómo se logra?

Desde hace 20 años tenemos el "microemprendimiento colifato": la venta de diferentes artículos, hoy merchandising y remeras. La etapa que sigue se apoya en tres pilares: conseguir anunciantes para la radio en el estudio externado; el programa de televisión; y el desarrollo de La Colifata como una marca al servicio de la inclusión socioeconómica de colectivos en situación de vulnerabilidad. Tenemos el proyecto de un trailer que acompañe a La Colifata itinerante (que realiza transmisiones desde diferentes espacios públicos), donde se vendan productos que incorporen valores éticos en su cadena de producción.

- Desde hace un tiempo tienen un problema con su frecuencia, la FM 100.3. ¿Qué pasó?

- Sí, se coló en nuestra frecuencia una radio evangelista. Es una radio pirata y no tiene ningún tipo de permiso. Hicimos la denuncia hace unos meses ante el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), pero aún no tuvimos respuesta. Eso nos está perjudicando mucho. Los proyectos futuros se van a ver muy complicados sino logramos cambiar esa situación.

-¿Por qué La Colifata se volvió tan popular y querida?

-Todo hizo que fuera vivida como un logro de todos. Supimos captar desde el origen el arte de transformar carencia en potencia, dificultad en posibilidad y oportunidad. Al principio, no teníamos medios técnicos ni apoyo institucional, y así apareció la dimensión creativa que hizo que La Colifata emergiera en distintas radios. Existíamos a partir de un otro solidario que hacía un lugar. Ya eso era un acto saludable. Siempre remarcamos el hecho de que todos podían hacer algo para cambiar el mundo. La gente no solo sentía que ayudaba, sino que encontraba espacios para canales propios de expresión: por ejemplo, hace unos días un chico de 15 años nos pidió transmitir un partido de San Lorenzo. Es un reservorio de salud mental colectiva. Exploró territorios de comunicación no convencionales: transforma los núcleos más dolorosos de la existencia en posibilidades de comunicación y de vida. Le hace lugar a todo tipo de ser y sus búsquedas.

Más información

Aquellas personas que quieran colaborar para que La Colifata siga creciendo; así también como los estudiantes de la carrera de filosofía que decidan participar de la Colifata filosa, un programa de televisión sobre filosofía; quienes deseen acercar sus propuestas de programas radiales al estudio externado en Villa Ortúzar (llamar al 011- 4554-4356; o enviar mensajes por WhatsApp al 15-5000-4601); y los que sueñen con relatar un partido de fútbol en primera división, pueden escribir a: lacolifataorg@gmail.com

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