Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Que donar comida no sea un riesgo

Urge dejar de lado mezquinos intereses y aprobar sin demoras una ley que facilite la donación de alimentos a quienes padecen hambre

Lunes 02 de octubre de 2017
0

No nos cansaremos de advertir que anualmente tiramos en nuestro país 16 millones de toneladas de alimentos, el equivalente a un 12% de lo que producimos. Traducido, estamos hablando de un kilo de comida diario por persona que podría servir para alimentar a dos o tres de los tantos conciudadanos que padecen hambre.

Cómo no denunciar con insistencia y preocupación tan escandalosa situación. Cómo no instrumentar todas las alternativas posibles para que esto deje de ocurrir frente a tantos compatriotas que sufren hambre en un país productor y exportador de alimentos. No podemos acostumbrarnos indolentemente a un 28,6% de pobres sin agotar todas las instancias que sirvan para modificar perentoriamente esta situación.

El proyecto de ley de emergencia alimentaria nacional, ingresado recientemente para su tratamiento en el Congreso, tras meses de reclamos sociales, propone la creación del Programa Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional como instrumento para garantizar la alimentación de la población más vulnerable, menor de 16 años. Con fundada resistencia del partido gobernante, pero apoyado por varios de la oposición, la ley que persigue incrementar las partidas presupuestarias para merenderos y comedores comunitarios aguarda ahora tratamiento.

También en la agenda parlamentaria, la llamada ley donal, conocida como "del buen samaritano", inició su derrotero en 2004, por lo que lleva bastante más tiempo esperando que los legisladores retomen el tratamiento de su injustamente vetado artículo 9.

Debemos llamar la atención porque el tiempo sigue transcurriendo inexorable sin que, desde la tranquilidad de sus bancas, nuestros legisladores tomen cartas en este asunto que no se entiende por qué de una buena vez no se resuelve. Mientras tanto, miles de compatriotas se ven obligados a revolver tachos de basura y a convivir literalmente con el hambre por falta de alimentos que, increíblemente, van a parar a la basura ante la ausencia de esta ley que continúa obligando a negar el ingreso de niños a un comedor por falta de cupo alimentario.

Resulta triste recordar que en su momento la ley se frenó porque mezquinos intereses ideológicos pretendían dejar exclusivamente en manos de punteros y dirigentes políticos el monopolio de la distribución de alimentos a los más necesitados. El cuestionado artículo es clave para reglamentar debidamente un corte temporal en las responsabilidades de cada eslabón de la cadena.

Como en muchos países del mundo que cuentan con este valioso instrumento legal, se podrán aprovechar así los aportes de supermercadistas, hoteles, restaurantes, productores de alimentos y demás actores que prefieran donar mercaderías a los muy eficientes bancos de alimentos en lugar de verse obligados a destruirlas o descartarlas, ya sea por la proximidad del vencimiento o el deterioro de su envase, entre otras muchas posibles circunstancias.

Hoy, los bancos reciben 400.000 kilos de alimentos donados por mes, menos del uno por mil de lo que termina desechándose. Al no haber una ley que proteja a los donantes, el marco jurídico no brinda la seguridad necesaria para motorizar muchísimas más donaciones minimizando el riesgo de demandas judiciales.

Muchas cosas hemos de cambiar en esta Argentina que tanto nos duele. Coordinar adecuadamente las políticas públicas es básico y elemental. El dictado de una ley de emergencia nacional presupone subordinar todos los esfuerzos en esta dirección. No encarar previamente la sanción de la ley donal con la debida urgencia es desaprovechar un instrumento cuya utilidad está claramente demostrada en todo el mundo. Descontamos que el respaldo político que encierra la promesa "hambre cero", junto a las bondades de "el arte del acuerdo" que tantos actores de la vida pública y privada proponen, podría destrabar esta vital cuestión lo antes posible. Estando mucho más avanzado en este caso el debate, su pronta sanción contribuiría claramente a paliar la emergencia. Ninguna ley es perfecta. Necesitamos la mejor ley posible. Pero la necesitamos ya. El hambre no puede esperar.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas