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Consejos para mirar una obra de arte

Algunos consejos de guías de museos para enriquecer un recorrido artístico

Miércoles 04 de octubre de 2017 • 00:00
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Primero que nada, cuando planificás una visita a un museo, sabé que vas a necesitar tiempo para poder recorrerlo tranquila: si el reloj te va a correr, mejor optá por otro plan.

El arte siempre puede servirnos como fuente de inspiración
El arte siempre puede servirnos como fuente de inspiración. Foto: Vincent Tantardini / Unsplash

Ahora bien, cuando ya sabés que tenés un par de horitas, disponete para empezar la recorrida y tené en cuenta los consejos que dan los guías en los museos más importantes de Buenos Aires:

No te acerques enseguida, mirá la obra desde lejos para trabajar sobre la totalidad: a veces, por el afán o entusiasmo de querer ver con qué técnica o material está realizada una pintura, nos perdemos de vista la relación que tienen todos los elementos dentro de esa composición, cómo es que interactúan.

Leé las cartelas o cédulas (los cartelitos que están al lado de las obras): brindan una información que la obra no da de por sí como el nombre del artista (hay algunos que no firman) y su nacionalidad, el título de la obra, el año en que se hizo, los materiales y algo del origen (si es una donación, si es un préstamo o si es de la colección permanente del museo). Estos datos nos ayudan a poder pensarlo desde un contexto y no como algo aislado.

Si el museo lo permite, podemos sacar una foto -siempre sin flash- de una obra que nos llama la atención y de su cédula para buscar más información en casa o en el mismo momento.

Mirá las paredes del museo. ¿Por qué? Porque suelen tener textos que ayudan a comprender las obras. En una exposición, pueden contar por qué están reunidas, por qué las eligieron. En general, las obras tienen relación con las que están al lado. Es decir, la distribución tiene que ver con núcleos temáticos.

Animate a participar. Las esculturas nos invitan a recorrerlas: tenés que darle la vuelta para verla en su totalidad. Lo mismo pasa con una instalación en la que, a veces, también tenés que tocar, hablar, gritar, cerrar los ojos, quedarte quieta. Copate con las propuestas que hacen los artistas.

Nos podemos saturar, es normal. Siempre hay espacios en los museos para que una se puede sentar para no verse abrumada.

Tomá la herramienta de la pregunta que te genera la obra y buscá respondértela o dejala como un interrogante.

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