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Barcelona: sangre, gritos y rencor en la batalla por las urnas

La capital catalana vivió una de las mañanas más tensas de los últimos tiempos; hubo desalojos violentos en los centros de votación

Lunes 02 de octubre de 2017
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Uno de los heridos, afuera de un colegio de Barcelona
Uno de los heridos, afuera de un colegio de Barcelona. Foto: Adrián Quiroga

BARCELONA.- A un joven de pelo largo lo arrastraban entre dos agentes antidisturbios. Otras 20 personas resistían tiradas en el suelo, decididas a impedir que un contingente de ocho furgones de la Policía Nacional saliera de la escuela Ramón Llul, muy cerca de la Sagrada Familia.

"¡Fuera fuerzas de ocupación!", cantaban unos 2000 independentistas que se habían congregado a primera hora a votar en el referéndum catalán. Las patrullas avanzaban. Bastonazos. Empujones. De repente, un estallido. Unos corrían a los gritos; otros se lanzaban hacia el cordón policial. "¡Sinvergüenzas!", se oía. Diluviaba en Barcelona.

A 50 metros de distancia, tres policías con chaleco fluorescente corrían con urnas de plástico en la mano. Iban con pasamontañas, como aquellos que detenían etarras en los años del terror. Los perseguían siete muchachos vestidos con ropa deportiva. Forcejearon. En la Gran Vía de las Cortes Catalanas pararon a contramano dos autos sin identificación. Los agentes se subieron y salieron quemando las gomas.

"¡Votaremos, votaremos!", clamaban cientos desde la vereda. Levantaban al cielo las boletas del referéndum que habían llevado desde casa. Casi nadie alcanzó a votar, porque el comando policial -80 efectivos con armas antidisturbios- irrumpió en el colegio cinco minutos antes de las 9, la hora prevista para abrir las mesas.

Después de los primeros disturbios, los encargados de la escuela cerraron las puertas por dentro. Ya había mucha gente haciendo cola. La policía formó un cordón de seguridad. Exigieron entrar. Sin respuesta. Lo hicieron a patadas. Unos forzaron la puerta principal, mientras otros saltaban la verja de tres metros de alto.

Llegaba más gente. Activistas de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) enviaban mensajes por WhatsApp a sus contactos para que fueran a "defender el referéndum".

"Señora, le pido pacíficamente que dé un paso atrás", le decía a las 9.20 uno de los jefes del operativo a una jubilada que intentaba acercarse a la escuela.

"Sí, pacíficamente, con esa arma gigante apuntándome a la cara", le respondió. Un helicóptero permanecía inmóvil justo encima.

El abrazo emotivo de un ciudadano a un policía regional
El abrazo emotivo de un ciudadano a un policía regional. Foto: @Borisllonalonso

La violencia se multiplicó cuando los policías decidieron irse, cerca de las 10. La única forma de avanzar fue a los palos. Los votantes se abalanzaban sobre los furgones o se tiraban delante de las ruedas sobre la Gran Vía. Un señor de traje se paró delante de una de las patrullas con los brazos en alto. Soñaba con su momento Tiananmen. Autos de los Mossos d'Esquadra, la fuerza autonómica catalana, seguían la escena a distancia. Se limitaban a cortar el tránsito para evitar que desprevenidos quedaran atrapados en la batalla por las urnas.

El desalojo se fue de las manos. Cuando empezaron a disparar pelotas de goma un centenar de personas huyó por una calle lateral. Se toparon con otro comando de la Policía Nacional que los detuvo. "¡Tranquilos, resistamos en paz!", se oyó entre la multitud.

Seis bomberos catalanes se sumaron allí al lío. Intentaron romper el cerco policial. Hubo discusiones hostiles, cara a cara. Antes de las 11, volvieron los forcejeos, los insultos y, al cabo, las cargas policiales, con palos y proyectiles de goma. Los dueños de los bares, llenos de gente desayunando, bajaron las persianas, mientras los vecinos golpeaban en busca de refugio.

Al menos 15 personas terminaron heridas, algunas con sangre en la cabeza. Un hombre mayor fue trasladado de urgencia con una lesión grave en un ojo, producto de una pelota de goma. Las sirenas de las ambulancias se confundían con las de las patrullas.

La tensión siguió durante horas. Ya no había urnas, pero los antidisturbios resistían en el lugar. Y no paraban de llegar vecinos que exigían votar. Coreaban una y otra vez Els Segadors, el himno catalán. Una canción que habla de cortar cabezas. "¡Bon cop de falç! ¡Bon cop de faa-aaaalç!" Un buen golpe de hoz.

Los Mossos, investigados

Los Mossos d'Esquadra, la policía regional catalana, se encuentran bajo investigación por desobediencia, al no haber impedido que se desarrollara el referéndum, que la justicia consideraba ilegal.

Al menos seis jueces catalanes iniciaron diligencias sobre el asunto después de recibir denuncias de particulares. La principal acusación que pesa contra la institución consiste en no haber precintado los centros de votación y retirado las urnas antes del horario de inicio de los comicios, como le había reclamado el Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña.

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