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Rajoy: en su hora más dramática, convocó a todos los partidos y evitó la autocrítica

"Hemos hecho lo que debíamos hacer", dijo; responsabilizó a los separatistas por la violencia, pero dijo que llamará a un diálogo político

Lunes 02 de octubre de 2017
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Foto: Diego Crespo / DPA

BARCELONA.- Incómodo como pocas veces en público, el presidente Mariano Rajoy se dirigió a los españoles 21 minutos después del cierre de los colegios electorales en Cataluña. "Hemos hecho lo que debíamos hacer", leyó.

No exhibió autocrítica en su mensaje. Apoyó sin fisuras la acción de la Policía Nacional y la Guardia Civil sin dedicarles palabras a los casi 500 heridos en los desalojos de los centros electorales. Dijo que "el referéndum independentista simplemente no existió", sino que España entera había asistido "a una mera escenificación".

Abrió apenas una puerta de salida, al anunciar que convocaría a todas las fuerzas parlamentarias "a reflexionar juntos sobre el futuro" y que pediría su propia comparecencia extraordinaria ante el Congreso de los Diputados. Nunca antes había aceptado una interpelación sobre la crisis catalana, convertida ya en la más grave en 40 años de democracia.

Esa aparente apertura al diálogo pareció lejos de significar un gesto hacia los independentistas, a los que acusó de "promover la violación de la legalidad y la ruptura de la convivencia". Los responsabilizó por la violencia que se vivió en Barcelona y otras ciudades donde los catalanes salieron a votar.

"Tengo muy presentes a tantos catalanes a quienes se engañó -leyó-. Entiendo la frustración que hoy pueden sentir y lo lamento sinceramente. Pero también les digo que el cauce para discutir sus demandas políticas no puede venir del quiebre de la legalidad, sino de un diálogo en el que se escuche a todos."

Fue un día febril en la Moncloa. La repercusión nacional -y sobre todo internacional- de las imágenes de represión en Cataluña descolocó a Rajoy. A media tarde, lo llamó la canciller Angela Merkel para "interesarse por los heridos", según información del gobierno alemán. Otros líderes europeos -como el primer ministro belga, Charles Michel- hicieron pública su preocupación por la escalada del conflicto.

Rajoy terminó de redondear su discurso después de garantizarse en un diálogo telefónico el apoyo del líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez. Descontaba, como comprobó, que el liberal Albert Rivera, de Ciudadanos, estaba con él.

Sánchez se posicionó "sin fisuras con el Estado de Derecho". Y aunque denunció una "actitud irresponsable" en quienes ordenaron a la policía cargar contra los votantes, achacó al gobierno separatista de Carles Puigdemont la mayor responsabilidad del desenlace violento.

Eso tranquilizó a Rajoy, que gobierna en minoría. En la deriva de esta crisis está en juego su continuidad. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, llamó a toda la oposición a unirse para echar al presidente con una moción de censura. Sánchez, cuyos votos son indispensables para lograrlo, lo frenó en seco.

En Cataluña se esperaba con ansiedad el mensaje de Rajoy. ¿Habría cambiado en algo después de ver la movilización callejera, la gente votando, las cargas policiales, el descontrol? No.

"A esta hora puedo decirles con toda rotundidad que no ha habido un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Hemos constatado que nuestro Estado de Derecho mantiene su vigencia, que reacciona contra quienes lo quieren subvertir. Y lo hace con eficacia y serenidad", fueron las primeras palabras del discurso. Sintetizó con altura institucional la línea que habían transmitido sus ministros durante el día.

"Es un paripé, una farsa, no un referéndum", había dicho el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, mientras volaban balas de goma en Barcelona.

Aún sin datos de los que aferrarse, Rajoy insistió en que "la gran mayoría del pueblo de Cataluña no ha querido participar del guión de los separatistas". Quiso agradecerles de manera especial: "Han sabido resistir el embate de las peores tácticas populistas", dijo.

Quiso terminar con otra advertencia a Puigdemont y sus aliados: "Renuncien a dar nuevos pasos en un camino que no lleva a ninguna parte". Saludó, acomodó los papeles y se retiró, sin aceptar preguntas de la veintena de periodistas que poblaban la sala de prensa del palacio.

Sánchez salió justo después. Habló de un doble fracaso (de Puigdemont y de Rajoy), condenó la violencia y se preocupó por los heridos, pero enfatizó: "A pesar de este gobierno, el PSOE está con el Estado de Derecho. Le pido al presidente que abra un proceso de negociación con el gobierno de la Generalitat que permita superar esta crisis. Negocie, negocie, negocie y logre un acuerdo".

Nadie sabe si de verdad, después de cinco años de inmovilismo, Rajoy asumirá que después del desastre del referéndum llegó al fin la hora de la política.

Carles Puigdemont, presidente catalán
Carles Puigdemont, presidente catalán. Foto: Reuters

Una pelea sin retorno

Mariano Rajoy

Presidente del gobierno español

"El referéndum que pretendía liquidar la Constitución e independizar a una parte del país simplemente no ha existido"

"Quiero que sepan que hemos hecho lo que teníamos que hacer. Somos el gobierno de España y yo soy el presidente del gobierno y he asumido mi responsabilidad"

"Pretender que las arbitrariedades y abusos a los que hemos asistido hoy pasen por ejercicios democráticos es una burla a la esencia de la democracia"

Carles Puigdemont

Presidente catalán

"Hemos ganado el derecho de ser escuchados y reconocidos y a tener un Estado independiente en forma de república"

"El gobierno que presido trasladará en los próximos días al Parlamento de Cataluña (...) los resultados de la jornada de hoy para que actúe de acuerdo con aquello previsto en la ley de referéndum"

"Los catalanes nos hemos ganado el derecho de ser respetados en Europa. La Unión Europea ya no puede continuar mirando hacia otro lado"

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