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Europa: nadie quiere abrir una temible caja de Pandora

Los países de la UE no reconocerán el referéndum; temen que favorezca la reacción en cadena de otras reivindicaciones independentistas

Lunes 02 de octubre de 2017
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LA NACION
Europa: nadie quiere abrir una temible caja de Pandora
Europa: nadie quiere abrir una temible caja de Pandora. Foto: Reuters

PARÍS.- Europa siguió con incredulidad y extrema preocupación el desarrollo del referéndum independentista en Cataluña. Pero, aunque la violencia y los enfrentamientos tengan un fuerte impacto simbólico, carecerán de relevancia política porque, al ser declarado ilegal por la justicia constitucional y el gobierno de España, tampoco será reconocido por los otros países de la Unión Europea (UE).

El tema catalán sobrevoló en forma opresiva la cumbre del jueves pasado en Tallin. Para los 28 miembros de la UE, el tema no ofrecía demasiados motivos de discusión porque los catalanes no son un pueblo oprimido ni su situación es comparable a la que vivían los kurdos en Irak en épocas de Saddam Hussein.

En ausencia de Mariano Rajoy, que prefirió permanecer en Madrid para no "internacionalizar" la cuestión catalana, ningún jefe de Estado o de gobierno de la UE quiso abordar el tema en público, pero fue obvio que hubo consultas y discusiones a puertas cerradas.

Es que desde hace tiempo la UE tiene una clara posición sobre el tema. La Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la UE, repite sin cesar que "es necesario respetar el orden jurídico y la Constitución" de los países miembros, negándose en forma obstinada a comentar la estrategia del gobierno de Madrid.

Esa actitud obedece a que nadie quiere asumir el riesgo de legitimar la iniciativa catalana a riesgo de abrir una temible caja de Pandora: una reacción en cadena de reivindicaciones de autodeterminación en los otros países de la UE.

Esa amenaza incluye a Gran Bretaña, que tiene sobre la cabeza la espada de Damocles que representa el movimiento independentista de Escocia, Gales, Eire (Irlanda del Norte) y la isla de Mann. Pero también a Bélgica, que tiene dificultades para contener las aspiraciones de flamencos y valones; a Francia, con los corsos y, en menor medida, con los bretones; a Italia, con la Padania; a Suecia, que arrastra las reivindicaciones de Scania; a Dinamarca y su conflicto con el archipiélago de las islas Feroe; a Rumania y las reivindicaciones de su País Székely, región de los Cárpatos compuesta mayoritariamente de húngaros, que vive una reactivación independentista desde la caída de la cortina de hierro, en 1989. Sin olvidar desde luego las ambiciones de los sectores más radicales del País Vasco español.

Foto: Archivo

La lista es infinita. En Europa, un continente donde hay numerosas reivindicaciones dormidas, cada país incluidos, y por otras razones, los países del Este tiene una o dos bombas de tiempo que podrían estallar con el menor incentivo exterior.

El silencio oficial de la Comisión Europea no impidió, en todo caso, que ayer algunos dirigentes políticos del bloque hicieran oír sus voces, con la excusa de los violentos enfrentamientos.

"Soy andaluza de origen y parte de mi familia es catalana -declaró ayer Anne Hidalgo, alcaldesa de París-. Lo que sucede es muy triste. Confieso que no entiendo por qué Cataluña quiere separarse de España. Quizá se puedan aportar cambios a la relación entre el poder central madrileño algo que no siempre es un acierto y Cataluña. Pero ese deseo de independencia me parece muy peligroso para España e incluso para Europa."

Como si olvidara que él mismo fue uno de los promotores del Brexit, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, ignoró una vez más las reglas de la discreción política en momentos de crisis para declarar: "Obviamente estamos preocupados por los violentos incidentes. Pero este referéndum, tal como yo lo entiendo, es anticonstitucional. Por lo tanto es necesario un equilibrio. Esperamos que las cosas se tranquilicen".

Teniendo en cuenta que la situación llegó a un punto de no retorno, hace tiempo que las autoridades de Bruselas están convencidas de que la actitud más sabia consistía en "esperar hasta el lunes 2 y en ese momento ver cómo reanudar el diálogo político" entre Madrid y Barcelona para encontrar una solución negociada y razonable.

Anne Hidalgo

Alcaldesa de París

"Soy andaluza de origen y parte de mi familia es catalana. Lo que pasa es muy triste. Confieso que no entiendo que Cataluña quiera separarse de España [...] Me cuesta en el plano afectivo y en el racional"

Nicola Sturgeon

Primera ministra escocesa

"Independientemente de las opiniones sobre la independencia, todos deberíamos condenar las escenas que han tenido lugar allí y pedirle a España que cambie el rumbo antes de que alguien salga gravemente herido"

Charles Michel

Primer ministro belga

"¡La violencia nunca puede ser la respuesta! Condenamos cualquier forma de violencia y reafirmamos nuestro llamamiento a un diálogo político"

Jeremy Corbyn

Líder laborista británico

"Insto a Theresa May a pedirle directamente a Rajoy que termine con la violencia en Cataluña y que encuentre una solución política a esta crisis institucional"

Jean-Luc Mélenchon

Líder de Francia Insumisa

"El Estado español pierde su sangre fría. La nación no puede ser una camisa de fuerza"

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