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Messi y Gago: secretos de una sociedad que sólo a veces funcionó

Después de algo más de dos años, el volante de Boca vuelve a la selección; tras jugar poco con Basile, Maradona y Batista, Sabella los afirmó camino a Brasil 2014, pero el N°5 decepcionó en Brasil

Lunes 02 de octubre de 2017
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LA NACION
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Foto: Archivo

El genio que se reservaba su expresividad para la cancha, que transmitía una singular inocencia, pegó sobre el escritorio el golpe más fuerte e impensado. El día anterior la Argentina había debutado con una victoria en el Mundial de Brasil, pero él necesitaba subrayar la idea. Entonces, fuera de agenda, apareció Lionel Messi en la sala de prensa del bunker albiceleste en Cidade do Galo, en Belo Horizonte. Su discurso fue contundente: "Somos Argentina, no debemos fijarnos cómo juegan nuestros rivales. A mí sólo me importa que estemos bien nosotros. Prefiero el 4-3-3". Dejaba ver que no era sólo el capitán, sino también el dueño del equipo. Algunas horas antes, en el entretiempo del partido con Bosnia se había desatado una pequeña revolución en el vestuario del Maracaná. El original esquema 5-3-2 de Sabella estalló en mil pedazos y los ingresos de Fernando Gago por Campagnaro y Gonzalo Higuaín por Maxi Rodríguez cambiaron el pulso de un partido que la Argentina ganó 2-1.

Esa tarde Messi elevó un nombre, lo distinguió como la usina del cambio: Gago. "Fernando me conoce y él juega a que la primera opción de pase sea yo. Nos entendemos mucho, cuando le tocó entrar tuvimos más la pelota y me pude adelantar más porque él hizo lo mismo", detalló. No quedaban dudas de qué debía hacer Sabella de allí en más. ¿Había antecedentes que fortalecían el pedido del capitán? Sí, juntos habían tenido muy buenos pasajes durante esas eliminatorias, cuando Gago ponía a correr a los Cuatro Fantásticos que, con espacios, perforaban a los rivales sudamericanos. ¿Funcionó en el Mundial? No. Gago fue titular en los tres siguientes encuentros, con Irán, Nigeria y Suiza, y en todos la nacion lo calificó con un 3. Decepcionó en Brasil. Nunca más jugó desde el inicio porque Biglia le quitó el puesto. Las lesiones de Di María y Agüero le hicieron lugar a Lavezzi como volante y a Enzo Pérez para que el equipo se cubriese de recaudos. Messi aceptó que ya no se podía jugar como él quería y le devolvió la autoridad a Sabella, que se las ingenió para construir un equipo finalista.

No funcionó ésa vez, pero Messi valora a Gago. El volante de Boca cree interpretar las necesidades del crack de Barcelona. "Con Messi nos entendemos mucho. Lo más fácil del mundo es dársela a Leo porque te genera espacios. Pero no hay que darle todas las pelotas, hay que darle buenas pelotas. ¿Qué significa eso? Pelotas con ventaja en los lugares adecuados de la cancha, donde él lastima. Tenemos al mejor de todos y hay que aprovecharlo. Pero hay que saber aprovecharlo", explicó alguna vez. Esta claridad conceptual aparece entre las razones por las que Sampaoli anoche lo convocó para la serie con Perú y Ecuador, la definición del boleto mundialista. También pesó su personalidad ante momentos extremos; el técnico de Casilda necesita un volante que asegure el pase entre líneas y evite del descenso de Messi. Que se atreva a echarlo cuando Messi se desespera y aparece al lado del N°5. Los otros cinco citados del medio local fueron Benedetto, Lautaro Acosta, y el primer llamado en el ciclo Sampaoli para Milton Casco, Enzo Pérez y Pablo Pérez.

Pero Gago no tiene asegurada la titularidad frente a Perú. Él nunca figuró entre los volantes preferidos de Sampaoli; es más, antes de que estar tarde comiencen las prácticas en el predio de Ezeiza, Éver Banega tiene ventaja. Será uno u otro. Las comuniones y sintonías que aparezcan con Messi en los ensayos serán determinantes. Gago y Messi se reencontrarán después de algo más de dos años. La última vez que compartieron minutos fue el 30 de junio de 2015, en el 6-1 a Paraguay por las semifinales de la Copa América de Chile. Gerardo Martino incluyó al volante por Mascherano a 13 minutos del final. Luego, nunca más. Gago no acumula ni un minuto en estas eliminatorias camino a Rusia; Edgardo Bauza jamás lo llamó.

Messi y Gago jugaron juntos por primera vez el 2 de junio de 2007. Con Alfio Basile, en un amistoso 1-1 ante Suiza, en Basilea; Lucho González, Cambiasso, Crespo y Tevez fueron los compañeros de la mitad de la cancha en adelante. Diego Maradona (no llevó a Gago a Sudáfrica 2010) y Sergio Batista -conquistaron los Juegos Olímpicos de Pekín- los reunieron de manera intermitente. Las Copas América de Venezuela 2007, Argentina 2011 y Chile 2015 los encontró en el plantel albiceleste. Pero sobre esos 16 encuentros que disputó la selección, coincidieron en la titularidad apenas dos veces. Queda claro que no es una fórmula que se haya ganado la confianza de los distintos entrenadores.

Fue Alejandro Sabella el que al promediar su gestión -después de espiar el abismo en noviembre de 2011, en Barranquilla, en un partido que la selección logró revertir ante Colombia- lo afirmó a Gago en la selección. Lo adelantó unos metros en el campo, le quitó responsabilidades en la marca y lo convirtió en el organizador del ataque. Hasta el "fatídico" Mundial de Brasil cuando nada funcionó pese a la protección de Messi. Regresa Fernando Gago después de un largo paréntesis. Sampaoli lo vuelve a convertir en una opción.ß

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