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Vanesa González: "El medio más peligroso para enviciarse es la televisión"

En diálogo con LA NACION, la actriz habló sobre su carrera y sobre su personaje en Las Estrellas

Sábado 09 de diciembre de 2017 • 18:48
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PARA LA NACION
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Con 30 años, Vanesa González es una actriz que recorrió la televisión y sus mil géneros. Desde programas potentes como Mujeres asesinas, pasando por experimentos como Lobo, comedias costumbristas como Son de Fierro e incluso culebrones clásicos como Dulce amor, la intérprete supo camuflarse en distintos géneros demostrando siempre gran habilidad. Y ante una tele que rara vez busca cambiar, Vanesa repasa la importancia que tuvo debutar en una atípica ficción que logró darle un cambio de aire al mundo de las novelas adolescentes.

-Tu primer paso en televisión fue con Media falta, ¿cómo llegaste ahí?

-Fue un proceso de casting. Hice como diez castings y en el último me dijeron que quedaba, sabían que me querían pero no sabían bien para qué papel. Yo era bastante chica, tenía quince años, y ahí surgió Media falta como novela adolescente. Primero iba a ser un unitario y después se transformó en tira. La historia iba a ser bastante cruda, con personajes marginales como el mío, que vivía en una villa y tenía un padre con problemas de alcoholismo. Pero al ser una novela de la tarde había que mostrar todo con un color más suave, que fuera un poco más integral para los chicos que ven tele a esa hora. Con el tiempo empezaron más las historias de amor y no tanto ese realismo puro de mostrar la vida de los personajes.

-Ese programa tenía de promedio once puntos, hoy eso a la tarde es impensable…

-Sí, siempre pienso en esas cosas. Ese número es hoy lo que mide una ficción a la noche.

-¿Creés que hubo alguna tira adolescente que heredara el espíritu de Media falta?

-No, me parece que no. Media falta lo recuerdo como uno de los mejores programas que hice, y me parece que ya no se hacen productos así un poco por temor. Desde mi punto de vista los productores a la hora de tomar una decisión tienden a ser conservadores, a contar algo que sea más televisivo y a esquivar la realidad, quizás por una cuestión de ver que el producto funcione. A Media falta le fue bien, pero nunca midió lo que lograba una tira más rosa.

Sumarse a un éxito

La aparición de Lolita ( el personaje de Vanesa) fue un pequeño terremoto en el universo de Las Estrellas . Las cinco hermanas recibieron de un día para el otro a una joven que más allá de enamorarse inmediatamente de Javo ( Esteban Lamothe ), una situación que le vale una amable rivalidad con Virginia ( Celeste Cid ), no tardó en establecer un sólido vínculo con muchos de los que frecuentan el hotel. Y la simpática muchacha luchó por sus propios medios hasta meterse a (casi) todas las hermanas en el bolsillo a fuerza de relativizar dramas y convertirse en una confidente inesperada. Sin un marco familiar que la contenga e impulsada por el amor que siente hacia el chef , ella llegó decidida a descontracturar la vida de muchos de los personajes que habitan la tira.

-Te sumaste a un éxito, ¿con qué expectativas entraste?

-Yo hacía bastante que no hacía tele y Las Estrellas me parecía un programa muy interesante. Es algo distinto y es muy actual porque está contado desde la actualidad de los personajes. Lo que más me llamó la atención y lo que más me entusiasmaba era hacer a alguien muy abierto, muy libre, que tiene la capacidad de querer a la gente como es y sin enrollarse. Lolita es fresca, no sufre. Me entusiasmaba hacer a una pibita que no tiene padres, que no fue terminada de criar ni de educar. Creo que algo de su carácter es parecido a lo que me pasa a mí con las cosas porque yo soy de reírme un montón. Siempre me daban papeles y mis amigos me decían “¡te toca todo lo opuesto a vos!”, entonces esto me entusiasmaba mucho de ella.

-¿Y por qué pensás que la tira gustó y atrapó a diferentes generaciones de televidentes?

-Creo que tiene que ver un poco con lo que fue pasando a lo largo de los últimos años y es que ya nadie tiene “edades”. Viste que cada vez se extiende más la vida, y las historias ya no tratan tanto de formar familia ni de lo que es el amor convencional y lo que eso conlleva, sino que hoy también la novela se relaciona con este tiempo en el que los de treinta parecen más de veinte. En la historia está el valor de conectarse con la juventud, que cada día se extiende más, y también con la mujer que se ha independizado tanto, y sobre cómo puede divertirse y desprenderse de lo convencional acerca de conocer una pareja y tener hijos. Actualmente los chicos son una especie de adolescentes, los adolescentes por momentos son mayores, e incluso los treintañeros son jóvenes que todavía están descubriendo qué desean de la vida. Creo que eso es muy interesante del programa, que cuenta cómo se está viviendo hoy porque no todo el mundo vive igual, pero hay algo de eso que lo hace transgresor.

-¿Considerás que se estaba pidiendo una historia centrada en personajes femeninos?

-No sé si el público lo estaba pidiendo o necesitando, pero sí creo que generó algo diferente y que logró una empatía desde un lugar en el que no hay tragedia. Pienso que los personajes ofrecen cosas que son televisivas, que son frescas, pero a la vez un poco reflejan cómo hoy se va desarrollando la vida para muchos, porque los modos cambiaron. Sí es un producto diferente y generó un vínculo desde el humor. Me parece que eso hizo efecto, pero son cosas que suceden sin que se esperen del todo porque una nunca sabe en tele qué va a funcionar y qué no.

-Recién decías que Lolita tiene cosas en las que se parece a vos, pero... ¿en qué no son parecidas?

-No me parezco en esa cosa de decir “no tengo casa, me relaciono con esta gente y me quedo”, de eso sería incapaz, yo no podría depender de alguien. Lolita es una sobreviviente, pero yo tengo tierra, necesito mi lugar, mi casa, mis plantitas, mi silencio, mi soledad. Es un personaje que necesita de los vínculos, del afecto, necesita divertirse con gente y yo en ese aspecto tengo mis momentos en los que me gusta estar sola. Yo tengo muchas más estructuras, a mí me gustan ciertas disciplinas, hacer deporte, levantarme temprano, comer bien. Yo tomo muy poco alcohol pero ella se la pasa tomando birra, de hecho mucha gente que me cruza en la calle me dice “yo quiero tomar una birra con vos”. (Risas).

-¿Cuál es el lado más ingrato de la exposición que da la tele?

-Lo que más me cuesta es que hay algo que la gente siente y es que un poco les correspondés. Hay una cosa de que te tocan, te dicen lo que tenés que hacer... es increíble pero también es lógico porque vos estás todas las noches en el comedor de sus casas. No es que me enoje, pero hay cierta sensación de propiedad que me impresiona. Por un lado es lindo porque es un agradecimiento por tu laburo, pero por el otro es impresionable. Cuando hacés una tira que la miran mucho, a veces por ahí tenés un mal día y decís “prefiero quedarme en casa porque no la voy a poder pilotear”, y entonces ahí sí te agarra una cosa de preservarte.

-¿Qué le agregaste propio de vos a tu personaje?

-A Lolita, Javo le gusta mucho y se pone vulnerable con la situación, eso traté de aportarlo desde mi visión, porque siempre me pareció mucho más rico un personaje que tenga una contradicción, una bajada de línea. Creo que no es real que alguien esté “ji ji ji” todo el día porque somos personas y cuando algo te toca, te toca y te duele, y por más que uno quiere tomarse las cosas bien, hay situaciones que te afectan y no se pueden evitar. Entonces trato que a Lolita el amor la ponga vulnerable para que sea más cercana a una persona que a un personaje. Por otro lado, sí está escrito que ella no tiene rollos, no se enoja ni contesta mal, pero lo que se me ocurrió a mí es que se ría de los maltratos o de las cosas que ve, entonces si hay una escena en la que alguien le contesta mal a otro, Lolita larga una carcajada porque esas cosas le suman, y por ahí eso es algo más mío. Frente a la solemnidad yo me tiento y cuando pasa algo feo o alguien se quiere poner serio en una situación, yo estallo de risa.

-Vos te formaste mucho en teatro, ¿lo preferís antes que la tele?

-Si eligiera una de las dos me estaría sacando una pata porque vivo de las dos cosas, pero lo que pasa es que el teatro me hace muy feliz, siento que es mi lugar. Cuando era chica y quería ser actriz siempre pensaba en el teatro, y mi deseo siempre fue relacionado al teatro. Pero también me encanta hacer tele, creo que cada medio nos da conocimientos distintos como actores y que ambas cosas nutren mucho.

-¿Tenés muletillas de la actuación teatral que traslades a la tele, o viceversa?

-Sí, me pasa todo el tiempo. El medio más peligroso para enviciarse es la televisión. Imaginate que en la tele vos tenés que resolver en velocidad todos los días, porque no hay tiempo y hay que hacer quizás veintitrés escenas por día, y hay que meterlas sí o sí. Entonces salís con tus mecanismos de defensa y en los modos que podés. Por eso es muy importante verte para mejorar, aunque no veas el programa entero sí mirar tus escenas. Para mí la tele es peligrosa por un lado, pero por el otro es muy amable porque es el único medio que te permite corregir de un día para el otro. Vos te ves una noche y podés decir “eso no lo hago nunca más en mi vida, es horrible”. Cuando hacés tele, tenés la posibilidad de dirigirte.

Cuando la tele busca refugio

Actualmente a las ficciones argentinas les cuesta asumir riesgos. Ante una invasión de latas extranjeras, los productos locales apuestan a fórmulas preestablecidas que puedan garantizar el éxito, y ni así hay historias que se salven de ser levantadas prematuramente. Por ese motivo la actriz repasa cuáles podrían ser los motivos por el que las tiras extranjeras triunfan entre los televidentes argentinos, y de qué manera la popularidad de Las Estrellas en parte se debe a la búsqueda por reinventar un esquema ya conocido.

-Vos trabajás en tele desde hace mucho tiempo, ¿creés que hubo cambios en los últimos años?

-Creo que es muy importante pensar que hay muchos productores distintos y canales distintos, y no puedo no pensar en eso viendo cómo cambió la televisión. Me parece a mí que todo tiende a ser un poco más conservador, y ya no se trata de generar programas más comprometidos. Sí hay una intención de ser más abiertos en cuanto a contar cosas nuevas, o a hablar de la sexualidad, pero no se va a fondo como pasaba antes. En programas como Mujeres Asesinas se iba a fondo no solamente con la idea, sino también con el tratamiento del material. Es muy loco porque debería ser lo contrario, me parece que tendríamos que estar mucho más adaptados a ver con más naturalidad las cosas. Mi impresión es que hay un temor a que un producto no funcione. Más allá de entender el riesgo de no querer ir a pérdida, si uno piensa la ficción de tele como un medio cultural, entonces ahí perdemos porque la ficción tiene un sentido mayor que entretener.

-Cuando ves el éxito que tienen las latas importadas, muchas de ellas más conservadoras que las tiras argentinas, ¿a qué lo atribuís?

-Nunca vi entera una de esas tiras, por eso no puedo decirte qué me pasa con ellas. Pero lo que creo es que son novelas muy ricas culturalmente. Creo que eso que vos llamás conservador en cuanto a la historia, es en realidad porque ellos tienen culturas muy marcadas. Entonces esas novelas dejan solamente de ser historias de amor y pasan a ser una historia cultural. Eso suma mucho y eso nosotros desde acá lo vemos como parte de la ficción, pero eso que es real, para nosotros es lejano y espectacular.

-Volviendo a Las Estrellas, en una novela clásica Lolita sería una villana, pero acá está tomado desde un lugar con el que se puede empatizar. En Dulce Amor también fuiste una tercera en discordia querible, ¿cómo construís este tipo de personaje desde un lugar en el cual el público te acepta?

-En ambos casos fueron dos mujeres que no iban a ser villanas, entonces por libro yo tenía esa línea en la que no tenía malas intenciones más allá de enamorarse del protagonista varón. Lolita las quiere a las hermanas, con el personaje de Celeste ella se lleva bien e incluso tuvo escenas en las que le dijo “vos y yo hubiésemos sido amigas si no me hubieras dicho que te pasaban cosas con este pibe”. Hay veces que Lolita si bien puede ser querible y no tener malas intenciones, igualmente genera sus opiniones encontradas porque el público quiere que la pareja central esté junta. Aunque a la vez es un rol necesario para retrasar un poco esa historia eje, pero no es mala porque esta novela no es el culebrón que todos conocemos, y acá no hay villanos, entonces volvemos a lo que hablábamos antes. Las Estrellas es una tira que en ese aspecto deja de ser una novela. Lucía ( Marcela Kloosterboer ) por ejemplo, tiene mucho carácter, no se guarda nada y no por eso es mala. Es una una mina que tiene sus bloqueos emocionales, y que por eso hay momentos en que puede resultar crudo lo que ella diga, pero eso es interesante para el programa. Por eso también, en el caso de Lolita, hay algo que es una contradicción permanente porque le gusta ese flaco que es más grande y al que siempre busca, busca y busca, pero lo hace desde un lugar infantil y sexual.

-¿Qué le depara el futuro a Lolita?

-Lolita sigue en la tira hasta fin de año. Ella no tiene tapujos y porque vaya a tomar algo con alguien no significa que vaya a pasar nada. Eso también está en la línea de lo que estaba escrito. Ella genera muchas sospechas para el mundo femenino y para el de las hermanas, pero se lleva bien con los varones y eso no significa que vaya a tener una historia ni con Dani ( Nazareno Casero ) ni con Leo ( Nicolás Riera ). Ella tiene esa ambigüedad de la Lolita. El personaje no puede manejar lo que le pasa con su sensualidad, y como es una sobreviviente tiene esa cosa de “te sonrío un poquito y bueno... ¿me puedo quedar en tu casa?”. Lolita sobrevive con la seducción, eso también me divierte mucho y causa sospechas.

El beso que no todo el mundo vio

-Hace algunas semanas trascendió que el Canal 7 de Mendoza no había emitido el beso entre Florencia y Jazmín, ¿qué opinás de este tema?

-Me parece que a esta altura... Creo que ese beso no tiene nada de malo, todo lo contrario, es una historia de amor, eso no tiene nada negativo. Me da pena que lo levanten, me da pena que el público se lo pierda, es un trabajo hermoso el de las actrices, es una historia de amor y no tiene nada de negativo para mi gusto. Me da pena.

-Al parecer el motivo fue que al transmitirlo a la tarde, consideraron que no era prudente que los chicos vieran esa escena...

-Pero en todo caso deberían levantar las escenas de sexo que son bastante fuertes. Si vamos a hablar de lo que es fuerte o no, entonces me parece que no tendrían que mostrar ningún beso, porque eso no deja de ser un beso.

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