Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una tragedia recurrente, sin solución a la vista

Antes de la masacre de Las Vegas, este año ya se habían registrado 272 tiroteos masivos en todo el país

Lunes 02 de octubre de 2017 • 13:01

WASHINGTON.- La masacre de Las Vegas, el peor tiroteo en la historia moderna de Estados Unidos, ya transformó a octubre en el mes más sangriento del año, aunque no en un mes atípico: los ataques masivos con armas de fuego -tan frecuentes que escapan las noticias- dejan decenas de muertos y heridos todos los meses. En enero, hubo 62 muertos; en junio, 60; en marzo, 58. Mayo fue el "mejor" mes: 30 muertos, 100 heridos.

Estos ataques son tan recurrentes que mientras los canales de noticias, los portales de los periódicos y las redes sociales dedicaban todo su tiempo y espacio a la tragedia de Las Vegas, otro "tiroteo masivo" -cuando cuatro o más personas son heridas o asesinadas- pasaba desapercibido. Uno más. En Lawrence, Kansas, tres personas murieron y otras dos resultaron heridas en la madrugada del domingo.

Las estadísticas de los últimos años abruman. En 2015, murieron 469 personas en Estados Unidos en tiroteos masivos, según Mass Shooting Tracker. El año anterior, dominado por la campaña presidencial, hubo más víctimas: 606, entre ellas, las 49 personas que asesinó en la disco gay Pulse, en Orlando, Omar Marteen, en un ataque reivindicado por Estado Islámico. Gun Violence Archive verificó 383 tiroteos masivos el año anterior, más de uno por día. En 2015, fueron 333. Este año, con la masacre de Vegas, ya van 273.

Sin solución a la vista

En Estados Unidos, los tiroteos son una tragedia recurrente sin solución a la vista. La única respuesta oficial han sido las condolencias, los "pensamientos y oraciones" y las banderas a media asta.

Cada tiroteo que llega a las noticias viene acompañado del mismo reclamo desde la izquierda: más controles a las armas de fuego. Es una cruzada infructuosa, resistida con determinación y eficacia por los republicanos y un puñado de demócratas en el Congreso, y el brazo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés), el poderoso lobby de la industria de las armas de fuego.

Ese reclamo encontrará ahora un eco mucho más débil. El poder de la industria armamentista creció con Donald Trump, quien recibió el respaldo explícito de la NRA en la campaña. Este año, a fines de abril, Trump se convirtió en el primer presidente en hablar en la convención nacional de la organización desde Ronald Reagan, en 1983.

"Sólo un candidato en la elección vino a hablar con ustedes, y ese candidato es ahora el presidente de los Estados Unidos, de pie ante ustedes de nuevo", dijo Trump.

Un aplauso lo interrumpió unos segundos. Trump llamó a las personas reunidas en el auditorio "sus amigos", elogió su "activismo", y les prometió defender la segunda enmienda constitucional, que garantiza el derecho a portar en armas. Les dijo que el "ataque" contra sus "libertades" desplegado por la administración de Barack Obama, quien intentó sin éxito elevar los controles a las armas, había llegado a su fin.

Otro aplauso sirvió de antesala para una frase que el auditorio no había escuchado en persona en años: "Tienen un verdadero amigo y campeón en la Casa Blanca", les dijo el presidente.

En esta nota:
Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.