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Barcelona recobró su rutina bajo el impacto de la represión policial

Una multitud pidió a gritos el retiro de los efectivos enviados por el gobierno de Mariano Rajoy

Lunes 02 de octubre de 2017 • 14:23
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LA NACION
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Los manifestantes reclaman que los efectivos enviados por el gobierno de Rajoy se retiren
Los manifestantes reclaman que los efectivos enviados por el gobierno de Rajoy se retiren. Foto: Reuters

BARCELONA.- Podría parecer un lunes más, pero no lo es. La ciudad recuperó la rutina tras el accidentado referéndum bajo un fuerte impacto emocional por la violenta represión policial y la crispación política. Un sentimiento colectivo cuya canalización aún es difícil de proyectar.

Lo cierto es que, con una ciudad mucho más serena, los que a esta hora siguen concitando reacciones populares son los efectivos de la Policía Nacional.

"Fuera, fuera de aquí", clamaron cientos de manifestantes frente al cuartel central de la fuerza, en la céntrica Via Laietana. "¡No los queremos!", gritó la multitud, que de ese modo trasladó a la calle el primer reclamo que hizo hoy el gobierno regional catalán al central de Madrid: que se lleve "su policía y su Guardia Civil" fuera de Cataluña, según clamó el president Carles Puigdemont.

No dejó de ser paradójico que fueran los Mossos d´Esquadra -tal como se llama a la policía local- los que tuvieran que intervenir para evitar desmanes. Hubo huevazos y proyectiles caseros contra el edificio, en medio de silbidos.

En las calles, las opiniones están a flor de piel. Oscilan entre quienes creen que lo ocurrido ayer marca "un punto de no retorno" y los que, por el contrario, llaman a serenar las cosas porque "así no se puede seguir".

Lo que seguramente hermana a todos es la indignación por los garrotazos policiales y por "los helicópteros que nos siguen vigilando desde el cielo, como si fuéramos delincuentes".

Centro turístico por excelencia, la ciudad funciona hoy a pleno, sin interrupciones de calles ni de servicios.

Plaza Cataluña, el corazón de la ciudad, es una de las excepciones. Reducida en número, allí permanece lo más parecido a una "manifestación permanente", a cargo de jóvenes que saltan y gritan "independencia. ¡ya!", cada vez que se enciende una de las decenas de cámaras de televisiones de todo el mundo allí apostadas. La gran duda es si ese paso audaz se dará esta semana.

"No hay otra salida", apostaron en uno de los corrillos más exaltados. Otros ven más probable un proceso escalonado. "Primero, una declaración formal, que no me extrañaría que fuera esta semana. Luego, una proclamación", apostó uno de los libreros del Paseo de Gracia.

Los que siguen sin hablar son los otros; la llamada "mayoría silenciosa". La porción más nutrida de la sociedad catalana, contraria al proceso independentista, que, sin embargo, no se manifiesta. Era evidente que el malestar con la actuación policial les había quitado las ganas.

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