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Un trío de competidores que hoy son buenos amigos

Vienen recibiendo importantes premios desde hace cinco años

Martes 03 de octubre de 2017
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En un video de 2015 que hizo circular ayer @ibiology, Michael Rosbash afirma que la de los ritmos circadianos es "una historia de amistad, comportamiento, genética y buena suerte".

Allí, el laureado con el Nobel de Medicina o Fisiología 2017 cuenta que su investigación con Jeffrey Hall sobre los relojes biológicos surgió de varios intereses en común; entre ellos, "el tabaco y el alcohol", además de una "obsesión religiosa por los partidos de básquet del horario del almuerzo".

Fue precisamente en las conversaciones compartidas en el vestuario después del partido donde intercambiaban historias científicas donde Hall lo interesó en los ritmos circadianos.

"Ése fue el detrás de escena de la historia científica que se estaba desarrollando desde hacía treinta años", dice Rosbash.

Él y Hall colaboraron durante más de dos décadas y espiaron por primera vez el engranaje molecular del reloj circadiano. Pero no muy lejos Michael Young también se lanzaba a la misma aventura. Ambos grupos entablaron una carrera que llevó a los hallazgos que ahora se premian en una época en la que la biología molecular estaba en sus inicios.

Hoy, los antiguos competidores son buenos amigos y llevan más de cinco años recibiendo honores. En 2013, les otorgaron el Premio Shaw para la medicina y las ciencias de la vida, también dotado de un millón de dólares.

Sin embargo, más allá de que lo esperaran, el Nobel los tomó con la guardia baja.

Young declaró durante una conferencia de prensa que, después de recibir la llamada desde Estocolmo, quedó tan shockeado que no podía encontrar sus zapatos. "Fui a buscarlos y entonces me di cuenta de que primero tenía que ponerme las medias y los pantalones", confesó.

Rosbash, por su parte, tras escuchar la voz de Thomas Perlmann, secretario de la Asamblea Nobel, contestó: "Me debe estar tomando el pelo...".

Y Hall destacó que en esta ocasión debió haber un cuarto nominado: la pequeña mosca de la fruta o Drosophila melanogaster. "Dediquemos este día a las mosquitas, ellas lo merecen", dijo.

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