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Jubilado y apostador, el tirador nunca había levantado sospechas

Stephen Paddock, el atacante de Las Vegas, tenía 64 años y llevaba una vida muy tranquila; según sus vecinos, vivía recluido y frecuentaba varios casinos

Martes 03 de octubre de 2017
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WASHINGTON.- Hasta anteayer, antes de abrir fuego y matar a 59 personas en un festival de música country, Stephen Paddock había llevado durante años una vida muy tranquila en una pequeña localidad de las afueras de Las Vegas.

Según sus vecinos, el jubilado de 64 años solía ausentarse de su casa durante varios días junto a su novia de muchos años, lapsos en los que frecuentaba los casinos de la ciudad como jugador profesional. Sus parientes confirmaron que Paddock llevaba una tranquila vida de jubilado y que iba a Las Vegas a apostar y a concurrir a recitales de música.

"No sabemos nada. Es como si me dijeran que cayó un meteorito. No tiene el menor sentido, no le encontramos lógica", dijo su hermano, Eric Paddock. "Era un tipo que jugaba video-póquer, se iba en un crucero y comía burritos en Taco Bell. Y que nosotros sepamos, no tenía ninguna filiación política ni religiosa", agregó. Eric también contó que el padre de ambos, Patrick Benjamin Paddock, era un violento ladrón de bancos que estuvo en la lista de los más buscados del FBI en la década de 1960.

Según cuentan sus vecinos, Paddock vivió durante muchos años junto a su novia, Marilou Danley, en una comunidad de retirados en Reno, Nevada. Dicen que interactuaban sobre todo con Danley, ya que Paddock era extremadamente reservado. Danley les había comentado que se ausentaban porque Paddock era un jugador profesional.

Harold Allred, que vive a unas casas de distancia de la pareja, dice que su esposa solía cruzarse con Danley en las clases de gimnasia o en reuniones sociales. Allred señala que Danley no les llamó la atención ni a él ni a su esposa, y que no conocían a Paddock. "Vivía recluido", dice Allred, de 66 años. "Nunca lo conocimos."

Diane McKay vivía en la casa de al lado de Paddock y Danley hasta julio pasado, cuando se mudó. Recuerda que Danley no hablaba mucho de su vida y que Paddock era agresivamente antisocial. Lo veía solamente a la mañana, cuando Paddock salía para ir a entrenar al gimnasio, y que por la puerta abierta de su garaje podía verse una enorme caja fuerte, aunque por lo demás vivían puertas adentro. "Él era raro, muy reservado", dice McKay, de 79 años, quien recuerda a Paddock como un hombre de baja estatura, pero en buena forma física. "Era como vivir al lado de nadie. Ni siquiera era un gruñón, nada. Ellos tenían terreno de fondo, con árboles, al pie de la ladera, y ni siquiera se los veía salir a disfrutar un poco de la naturaleza."

La familia de Paddock dice que en el pasado del hombre no había nada que dejara entrever tendencias violentas y que pasó gran parte de sus años de retiro apostando en casinos de Las Vegas, donde también asistía a recitales de música como el que eligió para desatar la tragedia.

"Estamos en shock, consternados, horrorizados", dice un familiar que prefiere no revelar su nombre para no ofender a las familias de las víctimas. "No tenemos la menor idea de por qué Steve hizo esto. No tiene sentido. No había nada oculto ni extraño en su vida."

Los registros públicos muestran que Paddock tenía licencia de piloto y era dueño de dos aviones. También tenía permiso de caza del estado de Alaska. Fue propietario de viviendas tanto en Mesquite, Texas, como en Mesquite, Nevada, esta última adquirida en 2013 y donde habría residido desde entonces.

Según contó su hermano Eric a la prensa, Stephen era "un multimillonario que había hecho la mayoría de su fortuna gracias a sus negocios inmobiliarios". También dijo que no tenía problemas financieros.

Paddock no tenía antecedentes policiales ni en Mesquite ni en Las Vegas. "No tenemos ninguna información ni historial previo inculpatorio sobre este individuo", dijo el comisario Joseph Lombardo, del Departamento de la Policía Metropolitana de Las Vegas.

Tras la masacre, Paddock fue encontrado sin vida por la policía en su habitación del piso 32 del hotel y casino Mandalay Bay. Los investigadores creen que Paddock era un "lobo solitario" y Lombardo se abstuvo de dar más detalles sobre el pasado de Paddock o sus posibles motivaciones.

W. Wan, S. Somashekhar y A. Davis, The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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