Desde afuera creen más en la Argentina que nosotros mismos

Miércoles 04 de octubre de 2017

"Argentina tiene que volver al mundo y recuperar ese lugar que tuvo".

La frase podría ser firmada por un funcionario de la administración de Mauricio Macri, pero sale de la boca de alguien que no es argentino y al que nadie conoce entre el gran público del deporte. Importa bastante poco que no sea conocido: lo clave en Yannis Exarchos es que se trata de uno los hombres más poderosos del mundo olímpico.

Jefe de Olympic Broadcasting Service (OBS), la productora encargada de producir la televisación en cada edición de los Juegos Olímpicos, Exarchos es griego y vive en Madrid. Está claro que nadie puede negarle conocimiento de lo que es una economía en crisis.

Fanático de la Argentina, a la que dedicó parte de su tesis doctoral, Exarchos habla del país y de Buenos Aires con un entusiasmo que muchos argentinos no igualarían ni por asomo. Repantigado en un sillón en el Hotel Faena, el griego le explicó a la nacion por qué cree que Buenos Aires tiene destino olímpico a lo grande. Y, también, porque los Juegos Olímpicos son un negocio y no necesariamente un lastre para las ciudades y los países que apuestan por organizarlos.

"No creo que mucha gente hubiera comprado autos coreanos en los años '90 de no ser por los Juegos de Seúl 88. Hasta entonces nadie confiaba en un auto coreano. Los Juegos cambiaron eso".

La afirmación, y sobre todo la convicción de Exarchos al hablar de la necesidad de que la Argentina reciba los Juegos Olímpicos en su versión mayor, sorprenden. A nivel local recuerda al entusiasmo que desde hace tiempo vende Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) y el único que habla abiertamente de que Buenos Aires 2018 es el primer paso para algo más grande. Exarchos cree que ambos valen: los Juegos de la juventud y los "de verdad". Y cree, sobre todo, que los primeros no pueden ser una copia a escala reducida del hermano mayor.

"Es un error ver a los Juegos de la juventud como unos Juegos de verano reducidos. No, tienen que tener su propia identidad, ser abiertos, distintos, marcar el camino del futuro. Nada de pompa y ceremonia: juventud".

Los Juegos que albergará la ciudad entre el 6 y el 18 de octubre del año próximo no sólo generarán un beneficio deportivo para los más jóvenes. Serán, además, un gran dinamizador de la industria audiovisual local. Si en Rio 2016 la operación de OBS y del resto de los canales movilizó a 21.000 personas, en los Juegos de invierno de Pyeongchang serán 10.500. Buenos Aires 2018 moverá 2.000, lo que da una idea cabal de la dimensión de los Juegos juveniles: el 10% de lo que generan los mayores.

"Nosotros vamos a contratar 800 personas en los Juegos, y muchas de ellas serán locales. La calidad y talento que hay acá son enormes. Lo sé bien, en Madrid trabajo con muchos argentinos", explica Exarchos antes de acelerar en su entusiasmo: "Buenos Aires es una de las ciudades a la que los Juegos de verano tienen que ir si o si. Hablamos de una de las ciudades icónicas del mundo, vibrante, cultural. Argentina no puede ser solo Messi: es Borges, Piazzolla, Cortázar. Mucha gente no tiene la dimensión de lo que es la Argentina y Buenos Aires. El mundo la está esperando".

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