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Plan en el Senado para dejar a Cristina sin tribuna hasta marzo

Gustavo Ybarra

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LA NACION
Miércoles 04 de octubre de 2017 • 02:13

Como un mantra que se repite hasta el cansancio, en varios despachos oficialistas del Senado empieza a tomar forma la idea de pedirle al Poder Ejecutivo que apure el trámite legislativo de las tradicionales leyes económicas de fin de año.

La intención es evitar la convocatoria a sesiones extraordinarias en diciembre, llamado que le regalaría a Cristina Kirchner una tribuna de inestimable valor político para una dirigente que, aseguran en Cambiemos, empezará el definitivo ocaso de su carrera tras las elecciones del 22 de octubre.

Con sus leales en franca retirada, en diciembre quedarán menos de 10 kirchneristas en la Cámara alta; y con la posibilidad cada vez más firme de perder a manos de Esteban Bullrich la carrera electoral en la provincia de Buenos Aires, el futuro de la ex presidenta se presenta por demás complicado. Mucho más aún si a la ecuación se le suma el frente judicial, que le anticipa un oscuro panorama a partir del año próximo.

En este contexto, razonan en el oficialismo, la prolongación de la actividad parlamentaria más allá del 10 de diciembre -fecha en la que jurarán los nuevos senadores, entre ellos Cristina Kirchner-, sólo será funcional a los intereses de la ex jefa del Estado, que podrá así recuperar, ya instalada en su banca de la Cámara alta, la necesaria atención mediática para volver a ocupar el centro del ring de la política nacional.

"Hay que aprobar todo antes del 10 de diciembre y dejarla sin tribuna hasta marzo", opinó un senador radical. La idea ya fue discutida entre varios miembros del interbloque Cambiemos y será trasladada a la Casa Rosada.

El debate de este tema hacia el interior del Gobierno promete ser interesante. Es que el mes pasado, tras la presentación del Presupuesto 2018 en la Cámara de Diputados, la Jefatura de Gabinete confirmó que el paquete de leyes económicas se aprobaría en sesiones extraordinarias que se extenderán, como mínimo, hasta fin de año.

Aquella decisión se tomó pensando en el incremento de bancas que tendrá Cambiemos, y sobre todo el Pro, a partir de diciembre en ambas cámaras legislativas, lo que facilitaría -apenas un poco, en realidad-, la tarea del oficialismo para aprobar esos proyectos.

Sin embargo, hay variantes que exceden a la voluntad del Poder Ejecutivo. Una de ellas, tal vez la más importante, es el tiempo que demandará la negociación con los gobernadores peronistas de la aprobación del Presupuesto 2018 y de la prórroga del impuesto al cheque, dos de los proyectos clave que se discutirán en los próximos meses.

Hasta el momento, todos los esfuerzos, tanto del oficialismo como de la oposición, se han centrado en la campaña electoral, por lo que poco o nada se ha avanzado en la negociación de esas iniciativas.

No obstante, ya empieza a verse movimiento. El peronismo, con Miguel Pichetto a la cabeza, ya tiene planeado realizar una gran demostración de fuerza después de la elección (podría ser el 24 o el 26 de octubre), con una foto que mostrará a gran parte de los gobernadores del PJ y a sus legisladores unidos detrás del reclamo de las necesidades financieras de las provincias.

A esa reunión no asistirá el kirchnerismo. En parte porque no le interesa sentarse a una mesa de negociación con el Poder Ejecutivo. Pero también porque no estará invitado a compartir esa foto, que buscará mostrar a un peronismo unido detrás de un mismo objetivo pero, sobre todo, haciendo una oposición constructiva.

Es la antítesis de los que para una porción cada vez más importante del peronismo es el kirchnerismo: una oposición cerril a la que muchos comparan con la izquierda trotskista. A ese plato, muchos dirigentes del PJ lo aderezan con la soberbia que les adjudican a los acólitos de la ex presidenta.

Por eso, a más de un senador peronista lo entusiasma la posibilidad de acelerar la agenda legislativa de fin de año. Les basta con imaginarse a la ex presidenta apostrofándolos desde su banca por aportarle sus votos a un gobierno de otro color político para regodearse con la idea de cerrar el Congreso en diciembre, tirar la llave y dejar a Cristina Kirchner tres meses esperando para estrenar su banca.

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