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Otra crisis en la Casa Blanca: el secretario de Estado negó rumores de renuncia

Rex Tillerson reafirmó su compromiso con la agenda de Donald Trump, a quien llamó "idiota", según un informe de la cadena NBC

Miércoles 04 de octubre de 2017 • 14:29
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LA NACION
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Rex Tillerson negó los rumores de su renuncia
Rex Tillerson negó los rumores de su renuncia. Foto: Reuters

WASHINGTON.- La Casa Blanca quedó envuelta en otra tormenta política que dejó al canciller, Rex Tillerson, en una incómoda posición y con un pie afuera del gobierno de Donald Trump.

El nuevo cortocircuito despuntó ayer, cuando la cadena NBC reporteó que Tillerson había llamado "idiota" a Trump, y que el vicepresidente, Mike Pence, debió convencerlo hace unos meses para que permaneciera en el gabinete. Tillerson debió improvisar una conferencia de prensa, en la cual negó haber pensado en renunciar y reafirmó su compromiso con la Casa Blanca y la agenda presidencial.

"El vicepresidente nunca ha tenido que persuadirme para que permanezca como secretario de Estado porque nunca he considerado dejar este puesto", afirmó Tillerson, molesto, ayer, al leer una declaración en el Departamento de Estado en la que elogió al presidente: dijo que amaba al país, exigía resultados y era "listo".

Tillerson nunca desmintió de manera inequívoca haber llamado "idiota" a Trump, un detalle interpretado de manera unánime por casi toda la prensa como una confirmación de que sí lo había hecho.

"No soy de este lugar, pero los lugares de donde vengo, no nos ocupamos de ese tipo de tonterías", dijo Tillerson, esquivo, ante la pregunta en busca de la desmentida.

Un rato después, su vocera, Heather Nauert, intentó enterrar de una vez por todas la polémica: "No lo dijo", señaló, en su tradicional encuentro con la prensa, cuando un periodista insistió con la pregunta. Nauert dijo además que Tillerson había hablado con Trump, y habían tenido una "buena" conversación. "Está todo bien", dijo la vocera.

Durnte la mañana, en varios mensajes en Twitter, Trump desmintió el reporte de NBC, al tildarlo de "noticia falsa". NBC ratificó la historia. Luego, desde Las Vegas, envio una señal de respaldo a Tillerson: "Tiene mi absoluta confianza", dijo. Otra vez, dijo que el informe de NBC era un invento.

En Washington, las especulaciones sobre la renuncia de Tillerson están instaladas desde hace meses. CNN acuñó un término por los rumores: "Rexit". Más aún, desde hace ya tiempo se menciona a la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, como la próxima canciller. "Se va en enero, como mucho", aventuró ayer un diplomático latinoamericano.

Tillerson y la Casa Blanca han tenido un vínculo difícil desde el inicio del gobierno de Trump. Los puntos de conflicto abundan. El yerno del presidente, Jared Kushner, ha actuado a veces como un "canciller en las sombras", al involucrarse de manera directa en la relación bilateral con México o Israel. Trump ha dejado sin cubrir varios puestos clave en la segunda línea del Departamento de Estado.

Y, quizá más importante que todo lo demás, Trump ha contradicho a Tillerson en un puñado de temas, y ha socavado su esfuerzo para intentar resolver la crisis con Corea del Norte.

"Le dije a Rex Tillerson, nuestro maravilloso secretario de Estado, que está perdiendo el tiempo tratando de negociar con Pequeño Hombre Cohete", tuiteó Trump, al hablar del líder norcoreano, Kim Jong-un, justo cuando Tillerson se encontraba en China discutiendo cómo encarrilar el conflicto. "Ahorra tu energía, Rex, ¡haremos lo que hay que hacer!", continuó.

En una clara muestra de los desafíos internos que impone el particular estilo político de Trump, el secretario de Defensa, Jim Mattis, contradijo al presidente y respaldó a Tillerson en una audiencia que se realizó ayer en el Senado.

"El Departamento de Defensa apoya plenamente los esfuerzos del Secretario Tillerson para encontrar una solución diplomática, pero sigue centrado en la defensa de Estados Unidos y nuestros aliados", señaló Mattis.

Mattis y el jefe de Gabinete, John Kelly, quieren evitar más sacudones en un gobierno que ha sufrido más de una docena de bajas en menos de un año, ya sea por renuncias o despidos.

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