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El Banco Central se anotó una derrota en su batalla en contra del efectivo

Pese a sus esfuerzos por imponer medios de pago electrónico, creció fuerte el mes pasado la demanda de efectivo; el boom de la construcción y los nuevos billetes de mayor denominación fomentan la mayor demanda de cash

Miércoles 04 de octubre de 2017 • 15:14
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LA NACION
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A pesar de los intentos del BCRA, en la Argentina aumentó el uso de efectivo
A pesar de los intentos del BCRA, en la Argentina aumentó el uso de efectivo. Foto: Archivo

El Banco Central (BCRA) podrá decir que en la batalla contra la inflación está dando una buena pelea. Pero hay una batalla en la que no logra sumar demasiadas victorias: la del efectivo. Pese a los esfuerzos de la autoridad monetaria por imponer nuevos medios de pago electrónicos, en los últimos meses creció la demanda de billetes y de monedas del público. Y lo que más desconcierta a los técnicos del BCRA es que el crecimiento se da en un momento en el que, estacionalmente, todos los años cae la cantidad de billetes en circulación.

De acuerdo con datos los últimos datos disponibles en el BCRA, el circulante en poder del público venía creciendo al 29 de septiembre en $ 13.843 millones (a $ 598.462 millones), después de avanzar en $3346 millones en agosto, en $ 20.837 millones en julio y en $ 38.807 millones, en junio. Estacionalmente, explican quienes siguen de cerca esta variable, siempre sube en junio y julio -al igual que en diciembre- por el pago de aguinaldos y las vacaciones, pero luego baja fuerte en los meses siguientes y se estabiliza sobre todo en los meses de septiembre y octubre. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede religiosamente cada año, esta vez la baja no se dio y el mes pasado volvió a dispararse la demanda de efectivo de la gente.

En la entidad que preside Federico Sturzenegger barajan varias hipótesis de por qué podría estar sucediendo este fenómeno. Una de las explicaciones las dio públicamente el propio presidente del BCRA en uno de sus últimos discursos. Según dijo detectaron una correlación entre la demanda de efectivo y el dinamismo de la construcción, un sector en el que históricamente siempre se registró un alto nivel de informalidad. En estos meses la construcción no sólo está creciendo fuerte, sino que además es probablemente la actividad de mayor dinamismo de toda la economía.

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Pero, internamente, en la entidad también hablan del "efecto billetera". Los billetes de mayor denominación que se pusieron en circulación el año pasado, como los del $ 200 o los de $ 500, incentivan a la gente a moverse con más dinero encima. Después de todo, mientras que para trasladar $ 5000 -el monto máximo que da un cajero automático en muchos casos- uno debía engrosar la billetera con 50 billetes de $ 100, hoy sólo requiere de 10, cuatro veces menos.

Antes de asumir como presidente del BCRA, cuando todavía los billetes con la imagen de Roca y de Evita se mantenían como los de máxima denominación (pese a que para entonces ya no valían si quiera 10 dólares) Sturzenegger había planteado en una columna en LA NACION que emitir moneda de más alta denominación sólo fomentaría el uso de efectivo. Provocador, hasta había planteado en ese momento que pensar en eliminar los de 100 pesos.

Ahora su teoría podría estar dándole algo de razón. Así y todo, adelantaron fuentes de la entidad a LA NACION, en noviembre el BCRA planea poner en circulación un billete mayor: el de 1000 pesos. Al igual que los nuevos de $ 500, de $ 200 y de $ 20, el de $ 1000 tendrá una imagen de un animal, que será el hornero, el ave nacional. En 2018, en tanto, le seguirán los nuevos de $ 100 (con la imagen de la taruca) y de $ 50 (ilustrados con un cóndor), y además habrá nuevas monedas de $ 2 y de $10, que tendrán la imagen del caldén, un típico árbol argentino.

"El Banco Central estima que la normalización total del dinero circulante en la Argentina iniciada en 2016 es un proceso que llevará 5 años y que tendrá dos objetivos: el primero es mejorar la calidad de los billetes, evitando la circulación de billetes rotos o gastados. Entre enero y septiembre de este año, ya se destruyeron 922 millones de billetes deteriorados", explicaron a LA NACION desde la autoridad monetaria.

Y es que, más allá de los avances por posicionar el uso de dinero electrónico, cosa que también ha mejorado - según datos de agosto publicados en el BCRA, las transferencias realizadas por particulares a través de homebanking, cajeros o aplicaciones para celulares han registrado un crecimiento interanual del 42% medido en cantidad de operaciones y del 82% en monto transferido-, existe todavía una amplia porción de la economía en negro.

Por lo pronto, elempleo informal, según el Indec, es del 33 por ciento. En un entorno de inflación todavía alta, la demanda de efectivo también crece proporcionalmente. Ya en años como en 2010 y 2015 el faltante de efectivo era noticia en todos los medios, dado que la Casa de Moneda no daba abasto para emitir suficiente cantidad de billetes. El de $ 100 fue hasta el año pasado el billete de mayor denominación, pese a que desde que se puso en circulación, en 1992, y hasta la fecha, la inflación acumulada del 3500% arrasó con su poder de compra. En algún momento, llegó a representar el 90% de todo el dinero en circulación; hoy alcanza el 63 por ciento. Mientras que los nuevos de $ 500 y de $ 200 ya suman casi el 9% de todo el circulante.

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