La Argentina tiene la gran oportunidad de dar la cara

Jueves 05 de octubre de 2017

Los futbolistas tienen dos maneras de dar la cara en los peores momentos: desde el juego, en la cancha, donde más sueltos deberían sentirse por una cuestión lógica y natural, o desde las palabras, con aquellas razones que pueden explicar lo inexplicable desde la óptica deportiva; como, por ejemplo, cómo se pueden perder puntos como local contra Ecuador, Paraguay y Venezuela. Por un motivo u otro, el equipo nacional parece encadenado en ambos. Cuentan aquellos que más cerca están del seleccionado argentino que Jorge Sampaoli está muy preocupado por el “bloqueo mental” del equipo. Si esto fuera así, qué mejor que hablarlo y que exteriorizarlo. ¿Qué les pasa? ¿Qué sienten? ¿Hay angustia? ¿Están confiados? ¿Cuánto precisan el aliento? En definitiva, acercarse en busca de una empatía siempre importante para que cada uno pudiera sentirse en los botines del otro. Tal vez las cosas se entenderían de otro modo. No hace falta hablar con la prensa, por si alguien pensara que eso significaría un retroceso en las convicciones. Si ya que se busca y se reclama respaldo, si hasta eligieron jugar en la Bombonera pare meterles presión a los peruanos, sus voces hasta podrían formar parte de un video motivacional –esos que hoy están tan de moda– para la gente. Algo así como un shock energizante. Por más que el ejemplo parezca burdo, hace rato que el seleccionado está demasiado lejos de aquel lugar que supo tener en el corazón del hincha genuino. No del rentado del que hace –y seguramente harᖠnegocios en nombres del corazón. Ayer y hoy. Quizá hasta bien pegado a la Ribera. Ya se verá.

La última vez que un jugador argentino abrió la boca en el país fue en noviembre del año pasado, en la conferencia de prensa en la que Lionel Messi anunció que se rompían las relaciones con la prensa por lo que el grupo consideraba una falta de respeto hacia Ezequiel Lavezzi. Aquella vez se había sugerido alguna conducta poco profesional de Lavezzi en plena concentración. Fue también, curiosamente, después del último buen partido que se le recuerda al conjunto celeste y blanco: 3-0 ante Colombia, en San Juan, aún con Edgardo Bauza como entrenador. Pero por el mundo sí hablaron. Antes de un partido por la Champions League, Paulo Dyabala dijo que le resulta complicado jugar con Messi y tal vez por eso hoy el cordobés empezará el partido entre los suplentes. Y el propio Messi manifestó sus ganas de estar en Rusia 2018 durante una gira comercial por China.

Más allá de eso casi nada se sabe oficialmente del presunto equipo de todos, en medio de la preparación y del misterio de un predio de Ezeiza poco más que blindado. La situación es compleja porque el seleccionado argentino se siente agobiado por una posición en la que nunca pensó que iba a estar. Sobre todo un grupo de jugadores que, en general, se creyó autosuficiente más allá de quien ocasionalmente ocupara el cargo de DT. Y en ese pensamiento puede incluirse desde Alejandro Sabella hasta el mismo Sampaoli, con Gerardo Martino y Bauza en el medio.

El martes pasado, en LA NACION, trece nombres importantes que jugaron mundiales para la Argentina les reclamaron a los muchachos rebeldía y corazón para enfrentar la llave final de las eliminatorias contra Perú y Ecuador. Esos serán dos requisitos fundamentales en busca de la clasificación. Pero, sin duda, hará falta más que temperamento para asegurarse un lugar en la Copa del Mundo.

La Argentina tiene por delante un partido crucial, quizá el más importante del último cuarto de siglo, y la gran oportunidad para dejar de verse como un equipo antipático dentro y fuera de la cancha. Ojalá que las piernas se desanuden y que sólo precise hablar con la pelota a ras del piso. Es lo que se pide en cada rincón. Y, seguramente, con un panorama mucho más claro, será la noche indicada para dar la cara. Eso sí: pase lo que pase, de un modo u otro.

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