Argentina-Perú, eliminatorias: Angel Di María sigue siendo un preferido, sólo lo sacan las lesiones

Perseguido por los desgarros en partidos clave, el rosarino igual es un fijo para los últimos cinco técnicos de la selección; el médico Donato Villani dijo que sus problemas musculares son “obra de la casualidad”

Claudio Mauri
LA NACION
Jueves 05 de octubre de 2017

En algunos de los malos momentos que el seleccionado tuvo en estas eliminatorias , no faltaron voces reclamando la salida de Ángel Di María de la formación. En la petición se aunaban dos factores: el bajo nivel del rosarino (en las derrotas con Paraguay y Brasil, LA NACION lo calificó con 3) y el hastío que surge en el ambiente cuando las caras que se repiten desde hace tiempo no aportan las soluciones esperadas.

Pero lo que terminó sacando a Di María del equipo no fue su rendimiento, sino un repetido padecimiento físico: las lesiones musculares. Hace un mes, el estilete que por la izquierda estaba abriendo a la defensa de Venezuela se frenó antes de la media hora, cuando los isquiotibiales de la pierna izquierda le provocaron tanto dolor como impotencia.

La reacción unánime, dentro y fuera del estadio, fue: “¿Otra vez? No puede ser”. La incredulidad cedió ante una evidencia a la que le sobran antecedentes. Di María con las fibras rotas es un diagnóstico que lo privó de la semifinal y la final del Mundial 2014, que lo marginó en plena definición de la Copa América 2015 y lo dejó muy condicionado en gran parte de la Copa América 2016 (se desgarró en la segunda fecha contra Panamá y por no estar a pleno sólo disputó algo más de un tiempo en la final). El calvario se remonta al Mundial Sub 20 de 2007: los músculos le crujieron en la semifinal frente a Chile y quedó al margen del partido del título.

El hilo conductor de todas esas lesiones es que se le declararon en encuentros importantes, decisivos. Futbolísticamente, el seleccionado se transformó desde hace unos meses en carne de diván por lo mucho que mentalmente le está costando sobrellevar la presión y la responsabilidad de obtener la clasificación al Mundial. Así lo hacen trascender desde las cercanías del cuerpo técnico.

Uno de los primeros turnos de atención debería ser para Di María por si está somatizando esa carga por la vía muscular. Consultado por la nacion, Donato Villani, coordinador médico de las selecciones nacionales y médico de la FIFA, descree de esa teoría: “Cuando las lesiones musculares se dan reiteradamente en un deportista de alto nivel, porque en este caso no estamos hablando de un futbolista del ascenso, queremos leer abajo del agua, ver más allá de nuestro entender. Empezamos a decir ‘será psicológico, será emocional, será la presión’. Porque de esta manera la pateamos afuera. Ahora, ¿cómo se hace para demostrar que la causa es psicológica o emocional? ¿Cuál es el motivo por el cual se lesiona? No lo vamos a saber nunca, estoy seguro. A Messi le pasaba lo mismo en los primeros años de su carrera y ya nadie se acuerda. Conociendo a Di María, para mí lo que le ocurre es obra de la casualidad al ciento por ciento. No olvidemos que estuvo sometido a los protocolos de clubes como Real Madrid, Manchester United, Paris Saint Germain y la selección argentina. Se abarca todo lo posible: lo muscular, la dieta, los botines, el piso sobre el que se entrenan, lo psicológico. Entiendo que si algo se repite, alguno se pregunte qué pasa. ¿Quién lo puede demostrar? Es todo subjetivo. La resonancia indica el desgarro, no que es un problema emocional.”

Desde la temporada 2008/09, una después de que desembarcara en Benfica por los seis millones de euros que le pagó a Rosario Central. Di María sufrió 19 lesiones, de las cuales 13 fueron musculares. Medidas en tiempo, las recuperaciones le demandaron un total de 254 días.

Todos los directores técnicos antepusieron su aporte futbolístico a su fragilidad corporal. Debutó con Alfio Basile en 2008 y se mantuvo con Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino (en su momento lo ubicó entre los cinco mejores del mundo), Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli. El actual entrenador lo consideró “fundamental, una amenaza constante para los defensores rivales. Da profundidad y el tiempo justo para encontrar el pase a Messi cuando se vincula desde la derecha”.

Esta noche se lo verá por la izquierda, seguramente cerrándose en algún momento para darle espacio a la proyección de Acuña. Si le dieran a elegir, también le gustaría ir por la derecha, con el perfil cambiado, sector donde fue muy productivo en el Real Madrid de Ancelotti.

Cuando pasó de Manchester United a PSG se convirtió durante un tiempo en el futbolista que más dinero (180 millones de euros) había generado en la suma de las transferencias.

Tras el desgarro ante Venezuela, sólo disputó 40 minutos en dos partidos de PSG, ingresando desde el banco. La Argentina hoy necesita que su cuerpo aguante a tiempo completo.

Dos goles en 16 partidos camino a Rusia

De los 88 partidos que Ángel Di María disputó con el seleccionado argentino, 33 fueron por las eliminatorias sudamericanas. Esta es su tercera clasificación a un Mundial, desde su primer partido hace nueve años, en 1 a 1 frente a Paraguay, en la época que dirigía Alfio Basile. En el camino a Rusia participó en 16 encuentros (10 completos), con dos goles: uno en el 2-1 a Chile y otro en el 3-0 a Colombia.

En una final, la de los Juegos Olímpicos, le fue bien

Muy presentes están las lesiones que marginaron a Di María de partidos importantes. De una final guarda el mejor recuerdo: con un gol suyo el seleccionado olímpico obtuvo la medalla dorada en Pekín 2008 al vencer 1-0 a Nigeria.

Messi se mantiene como el máximo artillero

Detrás de Bolivia (14 goles), la Argentina es el equipo con menos goles a favor: de los 16, cuatro los hizo Messi.

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