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La prensa como un laboratorio para grandes escritores

Arlt y Scalabrini Ortiz publicaron en los diarios de los 20, notas que ahora son libros

Jueves 05 de octubre de 2017
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LA NACION
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Foto: Archivo

Los dos fueron figuras clave del periodismo y la literatura durante los remotos años veinte. Ambos escribieron en prestigiosos diarios porteños columnas semanales sobre la vida y los problemas en la ciudad de Buenos Aires, en un momento en que los cambios sociales y económicos se aceleraban. Tanto Roberto Arlt (1900-1942) como Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959) utilizaron sus columnas, aguafuertes y notas como un laboratorio para ensayar formas, abordar distintas temáticas y construir una figura de autor. Recientemente, el sello Eudeba publicó en la colección Serie de los Dos Siglos, dirigida por Sylvia Saítta y José Luis de Diego, sendos volúmenes con los escritos periodísticos de esos dos notables de la literatura argentina.

Un nuevo género

Aguafuertes y notas periodísticas reúne textos de Arlt publicados en el diario El Mundo entre 1928 y 1942. Se puede leer como un mapa imaginario y discursivo sobre Buenos Aires. "En él conviven varias miradas, casi como en un calidoscopio donde se activan, de nota a nota, de texto a texto, distintos cuadros-relato de la ciudad", escribe Laura Juárez en el prólogo. Todas esas escenas están protagonizadas por personajes que parecen salidos de Los siete locos. Consciente de la singularidad de su escritura, Arlt desafía las convenciones del periodismo. "Mi director me ha pedido que no emplee la palabra 'berretín' porque el diario va a las familias", escribe en "¿Soy fotogénico?", aparecida sin firma el 7 de agosto de 1928. No obstante, las huellas artlianas no tardan en reconocerse: "Yo, cronista anónimo y burlesco, tengo una extraordinaria afición por los vagos". Por la primera sección del volumen, "Miradas del escritor en Buenos Aires", una especie heterogénea se pasea por la calle Florida, la avenida Corrientes, los barrios de Flores y Mataderos. "Vigilantes, canillitas, 'fiocas', actrices, porteros de teatros, mensajeros, revendedores, secretarios de compañías, cómicos, poetas, ladrones.", enumera Arlt en una aguafuerte de marzo de 1929.

La segunda parte del volumen, "El presente y los cables de noticias", agrupa textos misceláneos, más extensos, donde el autor recrea la información internacional que llegaba a las redacciones en los cables de noticias. "Resultan un nuevo género en la literatura de Arlt, cuyos dos rasgos centrales son la glosa de noticas y la fuerte ficcionalización", postula Juárez. Después del giro de la obra del autor hacia 1932 (luego de la publicación de Los lanzallamas y El amor brujo), las notas asumen polémicas de la época sobre la presunta decadencia de la novela y los nuevos modelos narrativos, de los que él sería un claro emergente.

El agrimensor denuncia

En A través de la ciudad se agrupan más de 400 textos breves que Scalabrini Ortiz, convertido en "fiscal urbano", escribió para LA NACION entre 1928 y 1930. En columnas acompañadas de croquis y mapas dibujados por él mismo, el autor correntino se ocupaba de los problemas de la ciudad de Buenos Aires en tiempos de modernización. "La figura de Scalabrini Ortiz como periodista y partícipe de las vanguardias literarias en los años veinte merece ser recobrada a fin de que sus diversas estaciones puedan ilustrar las peripecias de la profesionalización en el campo intelectual", se lee en el prólogo de Fernando Diego Rodríguez. Un profesional de la escritura compone poemas, medita ensayos y escribe también viñetas sobre la urbe en un diario.

Con el aporte de vecinos, profesionales y pequeños comerciantes porteños (a los que el diario aspiraba alcanzar como lectores), Scalabrini Ortiz ensaya piezas breves que sazonan las denuncias con dosis de ficción y erudición filosófica. Sus años como integrante del grupo Martín Fierro, la presencia en redacciones y las tertulias con Macedonio Fernández (mencionado en varias ocasiones) proveen a los textos de una prosodia única. "Laprida entre Córdoba y Cabrera es el lugar donde en brava liza los pilletes de diez cuadras a la redonda dirimen supremacías 'footballísiticas'", registra en noviembre de 1929, junto a notas que advierten de un zoológico clandestino y un baldío poblado por familias de roedores en Villa Urquiza.

Inesperado agente de la modernización urbana, el futuro autor de El hombre que está solo y espera aprovechó su formación como agrimensor para señalar "declives mal calculados, esquinas y calles mal trazadas y luminarias mal colocadas", indica Rodríguez. Un rasgo notable de las columnas de Scalabrini Ortiz es su rotunda oposición al "populismo urbano" que escritores como Evaristo Carriego y Jorge Luis Borges idealizaban en poemas y cuentos. La escritura de Scalabrini Ortiz en LA NACION era, como destaca Rodríguez, "un alegato contra el barrio 'reo'".

Escritores en diarios

Como a finales de los años veinte pasaba con Arlt y Scalabrini Ortiz, varios escritores argentinos mantienen hoy un espacio en la prensa gráfica. Angélica Gorodischer, Jorge Fernández Díaz, Fabián Casas, Matilde Sánchez, Noé Jitrik y Mempo Giardinelli, entre muchos otros, escriben columnas de opinión, notas de coyuntura o miniensayos en diarios. Ése es, como era en aquel entonces, un lugar de reflexión y disputa.

"Escribir con una limitación concreta en tiempo y espacio es algo que aprecio mucho -dice Martín Kohan-. La modalidad que tenemos en Perfil es tomar algún acontecimiento de la semana y abordarlo con lo que quedó definido como 'mirada de escritor'. Yo no sé lo que es una mirada de escritor, pero sé lo que quiero evitar a rajatabla, y eso es la columna de opinión." Kohan, a diferencia de otros, no encara los textos como expresión de sus puntos de vista. "Lo que hago es tratar de detectar alguna forma de cristalización de sentido y procuro perturbarla, incomodarla. ¿Sale? A veces sale." El autor de Ciencias morales se interroga sobre los efectos de esos textos, que suelen cobrar trascendencia pública. "Los lectores pueden entrar a comentar lo que escribo; yo entro a menudo también, para aprovechar ese espacio de diálogo y abrir discusiones que pueden servirnos a todos. Hay mucha violencia en ese espacio pero, por lo que comprobé, los violentos no discuten: sólo agreden."

Para Daniel Link, desde que los escritores decidieron emanciparse del poder político, encontraron en la escritura para diarios un espacio de supervivencia. "Hubo épocas en que los escritores podían vivir de esa tarea -evoca el autor de Suturas-. Arlt lo hizo; Borges, también. Hoy, las cosas han vuelto al umbral de supervivencia: los grandes medios pagan poco las colaboraciones de escritores y tratan de que todo quede en eso: una colaboración esporádica, no sindicalizable, porque no hay trabajador más irritante que un escritor herido." Link, como otros escritores que publican en diarios, está atento a la realidad cotidiana y al mundo. "Trato de responder tanto a mi capricho como a los del mundo: una columna de política nacional, una de política internacional, una sobre cultura y otra sobre vida cotidiana."

Novelista y cuentista reconocida, Angélica Gorodischer escribe en diarios de Santa Fe y de Buenos Aires. "Primero pensé '¿Yo escribir en el diario? ¡Jamás de loa jamases!' -cuenta, divertida-. No me acuerdo ni de quién ni de cómo me convenció. Creo que con esa mentira de no te cuesta nada y además tu nombre suena más que por los libros, dale, andá, probá." La autora de Menta probó y le gustó. "Es instantáneo, como una luz. No es una novela ni un cuento ni un poema. Es eso, el ejercicio, el relámpago, el puñetazo punto final y el alarido de Tarzán. Una se siente mezcla de Cervantes y Quevedo más un poco de Walt Disney. Menos mal que se te pasa enseguida", agrega. El humor, parece sugerir Gorodischer, es una vía a explorar en tiempos de debates y arrebatos airados.

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