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El BCRA se anota una derrota en su batalla contra el uso de efectivo

Quiere imponer el dinero electrónico, pero creció la demanda de billetes y monedas,etiqueta.

Jueves 05 de octubre de 2017
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LA NACION
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El Banco Central (BCRA) podrá decir que en la batalla contra la inflación está dando una buena pelea. Pero hay otra en la que no logra sumar demasiadas victorias: la del efectivo. Pese a los esfuerzos de la autoridad monetaria por imponer nuevos medios de pago electrónicos, en los últimos meses creció la demanda de billetes y de monedas del público. Y lo que más desconcierta a los técnicos del BCRA es que el crecimiento se da en un momento en el que, estacionalmente, todos los años cae la cantidad de billetes en circulación.

Foto: Archivo

De acuerdo con los últimos datos disponibles en el BCRA, el circulante en poder del público venía creciendo al 29 de septiembre en $ 13.843 millones (el stock sumaba $ 598.462 millones), después de avanzar $ 3346 millones en agosto, $ 20.837 millones en julio y $ 38.807 millones en junio. Estacionalmente, explican quienes siguen de cerca esta variable, la demanda de efectivo siempre sube en junio y julio -igual que en diciembre- por el pago de aguinaldos y vacaciones, pero baja fuerte en los meses siguientes y se estabiliza, sobre todo, en septiembre y octubre. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede cada año, esta vez la baja no se dio y el mes pasado volvió a dispararse la demanda de efectivo de la gente.

En la entidad que preside Federico Sturzenegger barajan varias hipótesis sobre las causas de este fenómeno. Una la dio públicamente el propio presidente del BCRA en un discurso. Según dijo, en el BCRA detectaron una correlación entre la demanda de efectivo y el dinamismo de la construcción, un sector en el que históricamente se registró un alto nivel de informalidad. En estos meses, la construcción no sólo está creciendo fuerte, sino que además es tal vez la actividad de mayor dinamismo.

Pero en la entidad también hablan del "efecto billetera": los billetes de mayor denominación que se pusieron en circulación el año pasado, como los de $ 200 y los de $ 500, incentivan a la gente a moverse con más dinero encima. Después de todo, mientras que para trasladar $ 5000 -el monto máximo que da un cajero automático en muchos casos- uno debía engrosar la billetera con 50 billetes de $ 100, hoy sólo requiere de 10 billetes.

Antes de asumir como presidente del BCRA, cuando los billetes con la imagen de Roca y de Evita eran los de máxima denominación, Sturzenegger había planteado en una columna en LA NACION que emitir moneda de más alta denominación sólo fomentaría el uso de efectivo. Provocador, hasta había planteado que había que pensar en eliminar los de $ 100.

Ahora su teoría podría estar dándole algo de razón. Así y todo, adelantaron fuentes de la entidad a LA NACION, en noviembre el BCRA planea poner en circulación un billete mayor: el de $ 1000. Igual que los nuevos de $ 500, de $ 200 y de $ 20, el de $ 1000 tendrá la imagen de un animal, que será el hornero, el ave nacional. En 2018 le seguirán los nuevos de $ 100 (con la imagen de la taruca) y de $ 50 (ilustrados con un cóndor); además, habrá nuevas monedas de $ 2, de $ 5 y de $ 10, que tendrán la imagen del caldén, un típico árbol argentino.

"El Banco Central estima que la normalización total del dinero circulante en la Argentina iniciada en 2016 es un proceso que llevará 5 años y que tendrá entre sus objetivos mejorar la calidad de los billetes, evitando la circulación de billetes rotos o gastados. Entre enero y septiembre de este año ya se destruyeron 922 millones de billetes deteriorados", explicaron a LA NACION en la autoridad monetaria.

Es que, más allá de los avances por posicionar el uso de dinero electrónico, algo que también ha mejorado -según datos de agosto publicados en el BCRA, las transferencias realizadas por particulares a través de home banking, cajeros o aplicaciones para celulares registraron un crecimiento interanual del 42%, medido en cantidad de operaciones, y del 82%, en monto transferido-, existe todavía una amplia porción de la economía en negro.

En un entorno de inflación aún alta, la demanda de efectivo también crece proporcionalmente. En años como 2010 y 2015, el faltante de efectivo era noticia en todos los medios, dado que la Casa de Moneda no daba abasto para emitir suficiente cantidad de billetes. El de $ 100 fue hasta el año pasado el billete de mayor denominación, pese a que desde que se puso en circulación, en 1992, hasta la fecha la inflación acumulada del 3500% arrasó con su poder de compra. En algún momento llegó a representar el 90% de todo el dinero en circulación; hoy alcanza el 63%, mientras que los nuevos de $ 500 y de $ 200 ya suman casi el 9% de todo el circulante.

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