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Parar el tren para volver a subirse

Jorge Búsico

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PARA LA NACION
Jueves 05 de octubre de 2017
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Mario Ledesma
Mario Ledesma. Foto: AFP

Dice el cuento que el anciano y el joven competían para ver quién era el primero en llegar a hachar cien árboles en el bosque; un campanazo anunciaría al vencedor. A la mitad del recorrido, el joven vio que el anciano se había detenido a descansar. Entonces se apuró para cumplir su objetivo, pero cuando se creyó ganador cerca del final, escuchó el sonido de la campana. Había ganado el anciano. “¿Cómo hizo si yo lo vi que estaba cansado en la mitad?”, le preguntó. “No estaba cansado. Paré a afilar mi hacha para llegar bien a la última parte. Vos, en cambio, con tu hacha desafilada a esa altura, tuviste que hacer más esfuerzo y tardaste más tiempo”. La Unión Argentina de Rugby (UAR) hizo un veloz recorrido a lo largo de esta última década en pos de llegar al profesionalismo. Más allá en el tiempo si se toma como referencia aquellas primeras becas en 2009; más hacia acá si se adopta como punto fundacional el debut en el Rugby Championship en 2012. De acuerdo a resultados dentro y fuera de la cancha, quizá haya llegado el momento de detenerse a pensar y de rearmarse para el largo trayecto que resta.

Acaso alguna señal de cambio ocurra unas horas después del test de los Pumas de pasado mañana ante Australia, en Mendoza, como cierre del RCh, cuando la UAR anuncie el nuevo staff de Jaguares, que estará comandado por Mario Ledesma y secundado por Nicolás Fernández Miranda y Martín Gaitán. Será el primer golpe de timón importante tras aquella confirmación en 2014 de Daniel Hourcade al frente del seleccionado nacional. Ledesma, quien deja los Wallabies, nada menos, es un profundo conocedor del juego, de la idiosincrasia del rugbier argentino desde las entrañas y de lo que significa la competencia en el alto rendimiento, no sólo por su brillante pasado como jugador, sino por el posgrado que realizó al lado de Michael Cheika en Waratahs y en el team australiano. Ledesma recurrió a un hombre del riñón del sistema (Gaitán) y a un outsider de todo el movimiento de la UAR (Fernández Miranda), pero sumamente respetado en el ambiente y con el pedigrí de ser uno de las cerebros, dentro y fuera, del Hindú avasallante de las dos últimas décadas. El ex hooker hará otra movida: traerá a un preparador físico del Súper Rugby. En su diagnóstico, el aspecto físico es uno de los problemas mayores del plantel rentado que comparte la diáspora Pumas-Jaguares.

Cómo compatibilizarán Hourcade y Ledesma será uno de los tantos temas a analizar en lo que viene. También cuáles serán los cambios que introducirá Ledesma en la lógica que tuvo la franquicia. Hay algo que está claro y no sólo por los resultados: el juego argentino está en un limbo. Si era verdad aquel axioma de “como jugábamos antes no le vamos a ganar a nadie” también lo es la realidad de que jugando así tampoco se le va a ganar a nadie. Lo más fácil hoy sería caerles encima a los jugadores y al staff. No es el camino. Debe medirse ante quienes se enfrentan. También en las condiciones en que lo hacen: base muy corta y sin vistas de agrandarse; fixture extenuante (“Horrendo”, según Steve Hansen); nulo recambio y competencia interna, y una estructura muy deficiente para lo que significa ese máximo nivel.

Hay un sistema que está vencido y que necesita de ideas y decisiones nuevas. La UAR debe ser un lugar de todo el rugby argentino y no de unos pocos amigos o socios como lo es ahora. Sin apartarse del objetivo, es imperioso sentarse a escuchar otras opiniones y otras opciones. Parar el tren para volver a subirse. Y entender, sobre manera, que es todo el rugby argentino el que está sosteniendo la mole profesional.

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