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La UE, más dura con Cataluña: apoyó a Rajoy y calificó de ilegal el referéndum

Los grupos del Parlamento advirtieron que la región no será respaldada por ninguna institución si declara la independencia

Jueves 05 de octubre de 2017
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LA NACION

PARÍS.- Cataluña no podrá contar con el apoyo de ninguna institución europea si declara la independencia en forma unilateral. Así lo advirtieron ayer tanto los principales grupos del Parlamento Europeo como las más altas autoridades de la Comisión Europea (CE).

Aunque criticaron la violencia policial y llamaron al diálogo, todos demostraron un apoyo absoluto a las autoridades de Madrid. "Respetar y defender el Estado de Derecho puede a veces necesitar el uso proporcional de la fuerza", dijo incluso el primer vicepresidente de la CE, Frans Timmermans.

En un debate de urgencia convocado en Estrasburgo, conservadores del Partido Popular Europeo (PPE), socialdemócratas, liberales y demócratas apoyaron con escasas diferencias el punto defendido por Timmermans: la consulta del domingo pasado en Cataluña sobre la independencia fue inconstitucional e ilegal.

"La gente quería expresar su punto de vista. El derecho de expresión es un derecho esencial para todos los ciudadanos. Pero una opinión no es más válida que otra porque se diga en voz más alta", dijo el ex ministro holandés al analizar los acontecimientos de los últimos días.

La totalidad de la cámara también pidió más diálogo entre Madrid y Barcelona, al insistir en la necesidad de hacerlo "en el respeto de la Constitución española". Timmermans, por su parte, no indicó que la CE pudiera jugar un papel de mediación entre el presidente español, Mariano Rajoy, y el gobierno catalán, liderado por Carles Puigdemont.

"Dejen atrás la confrontación y diríjanse rápidamente hacia el diálogo", se limitó a decir.

Al defender el principio del Estado de Derecho -uno de los tres fundamentos europeos, junto con la democracia y los derechos humanos-, también se refirió a que la violencia "nunca es una solución". Pero, acto seguido, ratificó la posición de la CE: "La cuestión de la independencia catalana es un asunto interno, que debe ser resuelto en el marco del orden institucional español".

Manfred Weber, presidente del PPE, la "familia política" de Rajoy, tuvo propósitos similares. El eurodiputado alemán lanzó una advertencia al gobierno catalán: "El tiempo de las divisiones, del nacionalismo, del egoísmo, ha quedado detrás nuestro". Y agregó: "Una salida de España significará también la salida de la Unión Europea, del mercado común, del área Schengen y de la eurozona".

"¡Deténganse! El nacionalismo es la guerra", lanzó, por su parte, el italiano Gianni Pitella. Con esa célebre frase del ex presidente francés François Mitterrand, el líder de los socialdemócratas exhortó a los dirigentes catalanes a no declarar la independencia y evitar el riesgo de "nuevas confrontaciones y nuevos desastres".

"España necesita integridad y unidad. Una declaración unilateral de independencia sería una provocación y echaría nafta al fuego tras el inútil referéndum del domingo. Sería un plebiscito unilateral, impuesto contra una Constitución democrática", advirtió. Y concluyó: "Un gobierno que representa menos del 50% no puede decidir el futuro de todo un pueblo".

"Evitemos una fractura fatal, probablemente imposible de curar", dijo, a su vez, su homólogo liberal belga, Guy Verhofstadt. Al demostrar un poco más de empatía por la causa catalana, insistió en el carácter ilegítimo de la consulta, que, a su juicio, puede así ser asimilada a "un engaño, una manipulación". Al citar el ejemplo de su propio país, el ex primer ministro insistió en la "imperiosa necesidad de una España multicultural, federal y multilingüe, en el seno de una estructura federal europea".

En un llamado "a sus amigos catalanes", Verhofstadt advirtió que "perseguir el separatismo a cualquier precio no sirve a los intereses" de los catalanes. "Que haya sido contra la Constitución no es siquiera mi principal argumento. El referéndum no cumplía las mínimas condiciones democráticas de legitimidad. Ustedes sabían por adelantado que la mayoría de los catalanes no participarían, que se quedarían en casa, ya que la mayoría se opone a la separación", prosiguió.

En todo caso, son muchos -incluso entre los europarlamentarios- quienes no comprenden el silencio y la inacción de la CE.

En verdad, la convivencia internacional estipula que nadie debe intervenir en las cuestiones internas de otro país. "Pero España es Europa", advirtió el eurodiputado de los Verdes Philippe Lambert.

"¿Quién podría comprender que el Consejo Europeo [que reunirá a los jefes de Estado en Bruselas la semana próxima] ignore una crisis que, mucho más que el Brexit, podría amenazar el espíritu mismo de la construcción europea?", reflexionó.

Si bien los Verdes insistieron en la necesidad de condenar la violencia y la izquierda radical, en el derecho de los pueblos a la autodeterminación, sólo los extremos y los eurófobos apoyaron a las autoridades catalanas.

Testimonios

Fran Timmermans

Vicepresidente de la CE

"Respetar y defender el Estado de Derecho puede a veces necesitar el uso proporcional de la fuerza"

Manfred Weber

Eurodiputado alemán

"El tiempo de las divisiones, del nacionalismo, del egoísmo, ha quedado detrás nuestro"

Gianni Pitella

Eurodiputado italiano

"¡Deténganse! El nacionalismo es la guerra"

"España necesita integridad y unidad. Una declaración unilateral de independencia sería una provocación y echaría gasolina al fuego tras el inútil referéndum"

Guy Verhofstadt

Eurodiputado belga

"Evitemos una fractura fatal, probablemente imposible de curar"

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