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Lleral fue al predio de los mapuches, que le hablaron con la cara descubierta

Permaneció dos horas en el Pu Lof y les tomó declaración a dos miembros de la comunidad que antes se habían resistido

Jueves 05 de octubre de 2017
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LA NACION
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Foto: Télam / Alejandra Bartoliche

ESQUEL.- Fue, además de una medida judicial, un gesto de cabal importancia para lograr un clima favorable y avanzar sobre sendero firme en la búsqueda de Santiago Maldonado. El juez federal Gustavo Lleral estuvo ayer durante dos horas reunido con los mapuches de la comunidad Resistencia Cushamen, el terreno donde el joven tatuador fue visto por última vez.

El magistrado pudo dialogar en la guardia del Pu Lof con los mapuches a cara descubierta, una señal de confianza que se mostró como la contracara de lo que había ocurrido con el primer juez del caso, Guido Otranto, muy resistido por la comunidad indígena. Los miembros de Resistencia Cushamen suelen mostrarse encapuchados para que no los identifiquen y por miedo a represalias, ya que tienen varias causas penales abiertas.

Además, Lleral, a cargo de la causa por habeas corpus para dar con el paradero de Maldonado, pudo tomar dos nuevas declaraciones testimoniales a miembros de la comunidad que antes se habían resistido.

Lo hizo tras una larga negociación: los mapuches mostraron reparos y criticaron el proceder de Otranto (que a su vez está a cargo de la causa por el corte de la ruta 40 que efectuó la comunidad) y el nuevo juez tuvo que convencerlos de que daría todas las garantías procesales para resguardar a los testigos.

Según informó la agencia de noticias Télam, el magistrado les tomó declaración testimonial "a una mujer y un hombre de alrededor de 25 años cuyas identidades no fueron informadas, que ofrecieron su testimonio de a uno, sólo ante el juez y los secretarios, en el interior de la camioneta en la que los funcionarios llegaron hasta el lugar", emplazado a la vera del kilómetro 1840 de la ruta 40, cerca de El Maitén.

En la guardia

El juez Lleral estuvo en el lugar entre las 8 y las 12. Establecer un vínculo con los mapuches es un punto clave en la investigación, para lograr el favor de los miembros del Pu Lof, sumar testimonios y pesquisar el terreno sin chocar con la comunidad, cuyas normas no siempre son compatibles con los pasos procesales.

"El juez fue a conversar con la gente con buena predisposición, para ver si se puede encarrilar mejor la búsqueda de Santiago", dijo a LA NACION uno de los miembros de la comunidad Resistencia Cushamen, que lidera el lonko Facundo Jones Huala.

En medio de una copiosa lluvia, el juez ingresó junto a dos de sus secretarios y un escribiente a la guardia de la comunidad, el mismo lugar donde Maldonado habría pasado la última noche antes de desaparecer. Lleral charló con la werken (vocera) de la comunidad, Andrea Millañanco, y con otros mapuches, en una ronda alrededor de un fogón. No estuvo acompañado por ninguna custodia policial, una presencia repelida por Resistencia Cushamen.

"Cualquier persona que vive en estos lugares y que no tiene nada que esconder tiene que andar con la frente en alto", reflexionó un peni [hermano] de la comunidad, en diálogo con LA NACION, tras el encuentro con el magistrado.

Se espera que Resistencia Cushamen difunda un comunicado en las próximas horas sobre la postura de la comunidad, de cara a la nueva etapa de la investigación.

Las dos testimoniales que ayer tomó Lleral se suman a otras tres de miembros de la comunidad mapuche. Una testigo dijo que vio a Santiago "ponerse la mochila y correr hacia el río" cuando la Gendarmería entró al Pu Lof, mientras que Fernando Santana fue quien dijo haber visto con binoculares cómo los gendarmes golpeaban "un bulto", que fue cargado en el unimog, para luego pasarlo a una camioneta blanca, que se lo llevó del lugar.

Lleral, titular del Juzgado Nº 2 de Rawson, se trasladó a Esquel hace una semana para hacerse cargo del caso Maldonado. Tras heredar una investigación de dos meses que dejó múltiples cuestionamientos e interrogantes, en un breve diálogo con LA NACION, el juez aseguró que "todas las hipótesis están abiertas".

Al tiempo que evitó brindar datos que puedan entorpecer la causa por habeas corpus, Lleral afirmó que "nada será descartado en la investigación". Así, tras leer buena parte del expediente de 18 cuerpos que recibió de Otranto, no desestimó que la Gendarmería pueda tener alguna responsabilidad en la desaparición de Maldonado, pero tampoco la señaló como única pista a seguir. Se espera que la semana que viene el juez tome nuevas declaraciones testimoniales.

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