El Papa condenó la "utopía de lo neutro" y a quienes intentan cancelar las diferencias sexuales

Francisco reivindicó la alianza entre el hombre y la mujer y llamó a los miembros de la renovada Pontificia Academia para la Vida a "contrastar las interpretaciones negativas de la diferencia sexual"

Jueves 05 de octubre de 201713:05

ROMA.- El Papa condenó hoy con fuerza "la utopía de lo neutro" y a quienes intentan cancelar las diferencias sexuales y reivindicó "la alianza entre el hombre y la mujer".

"La hipótesis recientemente avanzada de reabrir el camino para la dignidad de la persona neutralizando radicalmente la diferencia sexual y, por lo tanto, el entendimiento del hombre y la mujer, no es justa", dijo Francisco, al recibir en audiencia a los participantes a la XXIIII Asamblea General de los miembros de la renovada Pontificia Academia para la Vida, entre los cuales el arzobispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey.

"En lugar de contrastar las interpretaciones negativas de la diferencia sexual, que mortifican la irreducible valencia para la dignidad humana, se quiere de hecho cancelar esa diferencia, proponiendo técnicas y prácticas que la hacen irrelevante para el desarrollo de la persona y para las relaciones humanas", agregó, aludiendo, sin mencionarlas, a las operaciones para cambiar de sexo.

En una nueva crítica a la denominada ideología de género, el Papa aseguró que "la utopía de lo neutro remueva al mismo tiempo tanto la dignidad humana de la constitución sexualmente diferente, como la cualidad personal de la transmisión generativa de la vida". "La manipulación biológica y psíquica de la diferencia sexual, que la tecnología biomédica deja entrever como completamente disponible a la elección de la libertad -¡mientras que no lo es!-, amenaza con desmantelar la fuente de energía que alimenta la alianza del hombre y de la mujer y la hace creativa y fecunda", agregó, hablando en el Aula del Sínodo, en el Vaticano.

El Papa recordó que para la Iglesia católica sólo existe el hombre y la mujer, dos seres diferentes, pero complementarios. Su alianza "ciertamente está sellada por la unión de amor, personal y fecunda, que marca el camino de la transmisión de la vida a través del matrimonio y la familia", dijo. Aunque destacó que esa alianza va mucho más allá de eso. "La alianza del hombre y de la mujer está llamada a tomar en sus manos la dirección de la sociedad entera", aseguró, al subrayar que se trata de una invitación a la responsabilidad por el mundo, en la cultura y en la política, en el trabajo y en la economía y también, en la Iglesia. "No se trata simplemente de igualdad de oportunidades o de reconocimiento recíproco", advirtió, "sino, sobre todo, de entendimiento de los hombres y de las mujeres sobre el sentido de la vida y sobre el camino de los pueblos".

"El hombre y la mujer no sólo están llamados a hablarse de amor, sino a hablarse, con amor, de lo que deben hacer para que la convivencia humana se realice en la luz del amor de Dios para cada criatura", explicó. "Hablarse y aliarse porque ninguno de los dos -ni el hombre, solo, ni la mujer, sola- es capaz de asumirse esta responsabilidad. Juntos han sido creados, en su bendita diferencia, juntos han pecado, por su presunción de sustituirse a Dios, juntos, con la gracias de Cristo, retornaron ante Dios, para honrar el cuidado del mundo y de la historia, que El les encomendó", indicó.

Al advertir que lo que ocurre hoy es una "verdadera revolución cultural", llamó a la Iglesia a "hacer su parte". En esta perspectiva, haciendo un virtual "mea culpa", llamó a reconocer "honestamente los retrasos y las faltas" cometidos. "Las formas de subordinación que han tristemente marcado la historia de las mujeres deben definitvamente ser abandonadas", dijo, al auspiciar "una renovada cultura de la identidad y de la diferencia".

Luego de condenar "la utopía de lo neutro", el ex arzobispo de Buenos Aires denunció asimismo "la intimidación ejercida con respecto a la generación de la vida humana, como si fuera una mortificación de la mujer y una amenaza para el bienestar colectivo". "La alianza generativa del hombre y de la mujer es una fortaleza para el humanismo planetario de los hombres y las mujeres, no una desventaja" aseguró. "Nuestra historia no será renovada si rechazamos esta verdad", advirtió.

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