Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La extraña coincidencia entre Macri y Lázaro

Los intereses del Gobierno en el Caso Báez y la estrategia del empresario kirchnerista

Damián Nabot

SEGUIR
LA NACION
Jueves 05 de octubre de 2017 • 11:39
0

Las estrategias del gobierno de Mauricio Macri y del empresario Lázaro Báez coincidieron sorpresivamente en un resultado: el retraso para que la investigación por el lavado de dinero de la obra pública de Santa Cruz sea elevada a juicio oral y se acelere el camino hacia las condenas.

El gobierno, a través de sus abogados, viene pulseando con el juez Sebastián Casanello para que llame a declarar como sospechosa a Cristina Fernández de Kirchner. El razonamiento que funda su pedido es que el dinero de Báez en realidad era de Fernández de Kirchner. El juez se resiste a indagarla. Así se cruzaron pedidos y rechazos a lo largo del año.

La fortaleza del macrismo se edificó en gran medida en el contraste con el kirchnerismo y sus peregrinaciones judiciales por la denuncia de corrupción. Es un adversario dilecto, como bien sabe Jaime Durán Barba, y entregó un inestimable rédito electoral al oficialismo que se encamina a ratificar en octubre. De ahí en mostrarse más interesado en revivir la escena de Fernández de Kirchner interrogada por el dinero de Báez, antes que en acelerar un juicio oral sobre los negocios de la obra pública que puede desparramar esquirlas para los cuatro costados.

Báez cumplirá en abril de 2018 dos años preso. Es el plazo máximo que permite la ley tener a una persona detenida sin condena, aunque también contempla una extensión de un año si la situación lo justifica. El empresario apuesta a conquistar con el tiempo el beneficio de la prisión domiciliaria, según descuentan las fuentes judiciales con acceso a la causa. "Si tuviera mal asesoramiento ya habría sido condenado hace rato", reconoció Báez públicamente en una de las pocas entrevistas que aceptó dar desde la cárcel. Extrañas coincidencias de estrategia.

En torno a Báez, el gobierno practicó algunos de sus peores fiascos. Intentó negociaciones con los hijos del empresario y, como publicó el periodista Carlos Pagni, el fiscal Eduardo Miragaya buscó corroborar desde la AFI que Casanello había visitado a Fernández de Kirchner en Olivos. Ahora, quienes dijeron que el juez estuvo en la quinta presidencial están procesados por falso testimonio por orden del juez Luis Rodríguez. ¿Contarán quién los motivó a mentir? Miragaya, según fuentes del Gobierno, fue separado de la AFI. Pero ya consiguió otro trabajo.

El fiscal Guillermo Marijuan, a cargo de la investigación, terminó por pedir que la ex presidenta fuera indagada por la plata de Báez. Concedió así el deseo del Gobierno y de la Sala II de la Cámara Federal, que preside Martín Irurzun. Pero al hacerlo, Marijuan deslizó su fastidio en un párrafo inesperado: "La reciente resolución adoptada por los jueces de la Sala II", escribió Marijuan, "más que tibia podríamos llamarla temerosa ya que relata sin indicar, describe sin actuar y decide sin resolver el estado de sospecha sobre Cristina Elisabet Fernández". Marijuan se quejaba así de que los camaristas no rubricaban aquello que otros pedían. La firma la terminó por poner el fiscal. Los nigromantes de Comodoro Py dan por descontado que la Cámara Federal ratificará el llamado a indagatoria y Fernández de Kirchner terminará por ser interrogada por la plata de Báez. No es un pronóstico difícil de acertar a la luz de las estrategias confluentes de flancos inesperados.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas