El nuevo viaje musical de Raly Barrionuevo

Gabriel Plaza
LA NACION
Viernes 06 de octubre de 2017

Entre Rodar (2012), su último disco de estudio y su nuevo material, La niña de los andamios, pasaron cinco años. En ese lapso Raly Barrionuevo hizo una revisión de su historia, su identidad y su obra. Grabó un muy buen disco de versiones llamado Chango (2014), dedicado a la obra del Chango Rodríguez, y realizó un registro en vivo, El sueño de los viajeros (2015). Después de ese proceso introspectivo, el músico santiagueño ya no fue el mismo. Ese viaje hacia la madurez y la fortaleza interna, para salir nuevamente al camino, lo han modificado.

Su nuevo álbum refleja a un creador diferente, que sanó viejas heridas y que agradece por el camino que lo llevó al encuentro del saber campesino. Celebra el oficio, reza por la madre tierra, transmuta el dolor interno y hace canciones que funcionan como actos de redención frente al cinismo externo. Aunque en esencia sea "ese changuito gris que allá por Frías supo ser feliz, con su madre cerca, con su padre lejos", como cantaba en el tema "Ey Paisano", Raly, el creador, es otro.

El disco fue grabado en Unquillo, donde reside. Ese entorno geográfico de tranquilidad invernal pueblerina le sirvió para darle forma a un disco que fue creciendo desde el método simple y artesanal de hacer canciones con un cuaderno al lado, la guitarra y la voz. Con esa madera primaria, Raly Barrionuevo armó todo ese ecosistema orgánico y regional que respira en esas doce canciones, que van de los aires de chacareras, zambas y huaynos a la reapropiación de un folk-rock con identidad, entre Arco Iris y León Gieco, que definen una síntesis musical y poética.

Raly abre el disco con "La niña de los andamios", dedicado a su madre maestra, y lo cierra con la balada nostálgica "Esfera de cristal", una canción de despedida a su padre que lo abandonó cuando tenía 6 años. Pero el nuevo álbum no funciona como catarsis sino como termómetro emotivo de ese mapa interno que fue modificando el viaje de su vida, desde que salió con su guitarra de Frías. Pero ese camino no lo hizo solo. Raly convocó a su hermandad musical. Lisandro Aristimuño participa en el tema que le da nombre al disco, donde el santiagueño canta: "Habrá querido ser todo lo que dejó. Madre de mi libertad. Compañera de mi voz". Con Peteco y Demi Carabal, que lo acompañan en coros, guitarra y violín, hace la sentida chacarera "Amiga tierra querida", uno de esos clásicos para festivales: "Amiga tierra querida, bendícenos con tus bienes, ampara todos los días, todos los hijos que tienes". Mientras que con su viejo compañero Ernesto Guevara hacen la chacarera eléctrica "Agua de los tiempos".

Ese viaje de la vida que se fue modificando a medida que avanzaron los años está presente en la forma de hacer y producir las canciones. Raly logra que esas simples piezas tomen forma de obrita de colección. Como en "Y seremos agua". Lo social, uno de los ejes de su temática, aparece con un tono más reflexivo y metáforico, pero igual de poderoso, en "Tu ocasión", donde indaga sobre la amenaza y la situación del hambre en la Argentina; y el huayno "Tu memoria y tu mañana", sobre la deforestación y la contaminación provocada por las mineras.

La cadencia yupanquiana de "Huella de los labriegos" se contrapesa con la chacarera contemporánea "Hijo de ayer". La vidala-blues "Siete palabras" tiene destino de clásico, y "De la plaza" es una de esas chacareras concebidas para bailar en un patio de tierra. En La niña de los andamios Raly revisa todo lo aprendido y lo reelabora, traduciendo una continuidad del cancionero argentino desde el folklore de Yupanqui al rock de Spinetta. La bella "Abre la distancia" es una canción con ecos, giros y melodías que se ligan a "Crimen", de Cerati. En el álbum Barrionuevo reúne sus búsquedas de todos estos años: las instrumentaciones, los estilos, las influencias y la elaboración de un propio mapa musical impregnado de los saberes de la tierra. Y logra que le cante a su tiempo. Como lo hacía Yupanqui, como canta ahora Raly: "Cuando los silencios, rompan su mordaza, me volveré camino, me volveré canción del alba".

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