Con sólo tres funciones, terminó 2017 para el Ballet del Argentino

Hubo problemas edilicios y gremiales; renunció su directora

Viernes 06 de octubre de 2017

Tres meses antes de fin de año, en el Teatro Argentino de La Plata ya pueden decir que 2017 estuvo signado por la quietud: su Ballet Estable, que está cumpliendo siete décadas, no sólo se quedó sin torta ni cotillón, sino que tras la renuncia de su directora ya da por terminada una temporada crítica integrada únicamente por tres funciones de Giselle.

Así lo confirmó a LA NACION el director del teatro, Martín Bauer, consultado por la salida de su cargo de Maricel De Mitri, que el 7 de septiembre presentó una carta con una larga y detallada enumeración de los acontecimientos que afectaron a la compañía hasta inmovilizarla. "Hemos intentado cada día superar las adversidades con un trabajo profesional y artístico, conociendo el significado dramático que para un bailarín supone suspender la actividad", escribió De Mitri, que tras darles batalla a episodios edilicios, de programación y gremiales, tomó la drástica decisión.

"Hubo una confluencia indeseada de circunstancias", se lamenta Bauer, que además ratifica el nombramiento de Víctor Filimonov, bailarín y maestro del Estable. Él deberá conducir un 2018 nada próspero: como estaba previsto en el plan de restauración del Argentino, la sala Ginastera estará cerrada y el Ballet tendrá un año de temporada en gira.

Los eventos desafortunados

Parece un relato de aventuras, pero no: un tornado azotó La Plata en febrero, justo cuando los organismos artísticos regresan a trabajar tras las vacaciones, rompiendo el sistema de aire acondicionado del teatro. El accidente impactó más de lo imaginable, máxime en los bailarines, que por su actividad encontraron muy difícil seguir adelante con sus ensayos y espectáculos como estaba previsto. Las demoras llevaron a reprogramaciones, las reprogramaciones a suspensiones y cuando al esfuerzo y el desgaste de la situación se sumó una intervención judicial por el estado del piso del escenario, se divisó el horizonte de una temporada perdida.

El caso del "piso duro" del escenario lleva años sin resolverse; a ese reclamo se le adjuntó el estado del piso de las salas de ensayo, un "hecho opinable" tanto a la vista de Bauer como De Mitri, pero que terminó de condicionar el uso de los espacios. Sobre el recurso de amparo presentado por una parte del Ballet Estable, la directora saliente aclara que "nunca se obligó a ningún bailarín a trabajar, si alguno manifestaba molestia, incomodidad o imposibilidad sea por los motivos que se denuncian o personales".

Así, es para lamentar la pérdida del trabajo realizado para la nueva producción de Dafnes y Cloe, obra para Ballet, Coro y Orquesta de Carlos Trunsky y el estreno trunco de la versión integral de Raymonda, casi terminada de montar, dos obras que -con todo- salieron a navegar un año sin puerto.

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