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El éxodo de empresas y bancos ahoga al desafío separatista de Cataluña

Las dos principales entidades bancarias anunciaron su traslado fuera de la región y los mercados reaccionaron con euforia; aumenta la preocupación por un colapso financiero

Viernes 06 de octubre de 2017
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LA NACION
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La policía nacional abandona el hotel y pasa frente a los Mossos, la fuerza regional catalana
La policía nacional abandona el hotel y pasa frente a los Mossos, la fuerza regional catalana. Foto: Reuters / Vicent West

MADRID.- El proyecto separatista de Cataluña chocó con la dura realidad: no genera la suficiente confianza y, lejos de atraer el dinero y los puestos de trabajo que necesita, comenzó a espantarlos.

Eso significa la más dura desbandada de empresas que ayer comenzó en la región en rebeldía. La encabezan nada menos que sus dos principales bancos: Sabadell y Caixabank confirmaron que abandonan el territorio en el que se sentían "orgullosamente catalanes".

Sabadell se va a Alicante, y Caixabank confirmará hoy su nuevo destino, posiblemente en las islas Baleares. Figuran entre los primeros y más notables casos. Pero detrás vienen firmas de diversos rubros, tanto industriales como de servicios, en un dominó difícil de digerir. Casi un mazazo.

El de los bancos es un paso tan traumático como revelador de la grieta que se abre bajo la Generalitat. El traslado debilita los lazos con quienes son sus principales financistas. Con eso, la sensación de aislamiento político sumó el temor a un fantasma de asfixia financiera.

La desconfianza se trasladó a las calificadoras de riesgo. Standard and Poor's previno sobre una revisión negativa del rating de la región. Lo hizo bajo el temor de que su deriva política termine "afectando las obligaciones financieras" de la Generalitat. Dicho de otro modo: que se quede sin capacidad de pago.

"No dramaticemos", pidió el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, cuando el rumor de la partida ya estaba no sólo en la calle, sino, sobre todo, en los llamados de desesperados ahorristas.

El vértigo del día le relativizó las palabras. "Yo no creo que vayamos a ver una relocalización de bancos y empresas", había dicho al promediar la mañana. Poco después del almuerzo, sus dichos habían perdido sentido. La relocalización no significa el abandono de sedes ni la movilización de personal, sino la reubicación de la sede social fuera de Cataluña.

Lo hacen para evitar el costo y la pérdida de confianza y de competitividad que significaría dejar de operar con el estándar de pertenecer a la Unión Europea (UE).

Algo que indefectiblemente ocurriría si el gobierno de Carles Puigdemont concretara el "deseo histórico" de declararla independiente de España.

"Nosotros reconocemos a España como Estado miembro. No reconoceríamos en lo inmediato a una Cataluña independiente", reiteró ayer el comisario europeo para la Economía, Pierre Moscovici.

El proyecto independentista choca no sólo con el vacío del gobierno de Madrid, al que no reconoce, sino también con el de sus vecinos europeos. Y eso sí que le da pánico.

En sentido inverso, la maniobra empresarial fue vista desde la plaza financiera como un acto de responsabilidad. "Ninguna compañía quiere pagar la aventura con sus resultados", coincidieron analistas consultados por LA NACION.

En forma paralela, el gobierno de Mariano Rajoy anunció que estudia un decreto para facilitar la salida rápida de empresas de Cataluña. La medida fue vista como una "agresión" desde el resquebrajado frente independentista. Las alternativas en danza fueron tan reveladoras de su fractura como una suerte de ventana para vislumbrar la eventual "agenda" en el caso de que la independencia se concrete.

Los más radicales, de la ecologista CUP, con poder decisivo dentro del gobierno catalán, pidieron "boicotear" a los bancos. "Siempre estuvieron del lado del statu quo. Rompamos con ellos para poder empezar a construir una banca pública catalana", ilustró la diputada Eulalia Reguant.

Para el gobierno, la relocalización de bancos y empresas revela hasta qué punto "está demente" la Generalitat, según dijo el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Para muchos ahorristas fue un día de pesadilla. No pocos temieron que la próspera región pudiera experimentar algo parecido al "corralito" de nuestro país, cuando se restringió el acceso al dinero depositado en los bancos.

Muchos de los que llamaban habían estado, horas antes, agitando la bandera independentista en las plazas y calles de la región. "Pero esta parte no se la habían contado", dijo Juan Fernando Robles, economista del CEF, un centro de análisis y estudio financiero.

El mercado aplaudió la decisión de los bancos. Tras perder más de 3000 millones de euros en valoración, los dos bancos operaron con subas en la plaza accionaria. Lo mismo les ocurrió a otras empresas que también anunciaron su salida de Cataluña.

La crisis despierta Las voces de los famosos

Andrés Iniesta, futbolista del barcelona FC

"Una cosa tengo clara, antes de que nos hagamos más daño: dialoguen, los responsables de todo, dialoguen"

Alejandro Sanz, cantante

"Por suerte o por desgracia estamos condenados a entendernos o a irnos al diablo juntos"

Antonio Banderas, actor

"Viví los últimos rescoldos de 40 años de régimen autoritario y el salto a la democracia. Creí entonces y creo ahora en ese proyecto común llamado España"

Eva Amaral, cantante

"Es el momento de mirar hacia el futuro y demostrarnos que somos una sociedad avanzada. Tenemos una gran oportunidad de cerrar heridas definitivamente"

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