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El lobby de las armas acepta algunos límites tras la matanza en Las Vegas

Abrió la posibilidad de restringir un accesorio letal que usó el tirador

Viernes 06 de octubre de 2017
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LA NACION
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La culata "bump stock" que multiplica la repetición del rifle semiautomático
La culata "bump stock" que multiplica la repetición del rifle semiautomático. Foto: AFP / George Frey

WASHINGTON.- La brutalidad de la masacre de Las Vegas llevó a legisladores republicanos, la Casa Blanca y a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) a abrir la posibilidad de restringir la venta de un accesorio que utilizó el tirador, Stephen Paddock, para multiplicar su poder de fuego.

Doce de los rifles hallados en la suite del hotel Mandalay Bay desde la cual Paddock perpetró su matanza tenían instalado un bump stock, una culata especial que puede unirse a un rifle semiautomático para que dispare a repetición, como si fuera un arma automática, prohibidas en Estados Unidos. Esa modificación, que permite disparar cientos de balas por minuto, fue uno de los motivos del brutal saldo de 58 muertos y más de 500 heridos que dejó la matanza, tras la cual Paddock se suicidó.

"La NRA cree que los dispositivos diseñados para permitir que los rifles semiautomáticos funcionen como rifles totalmente automáticos deben estar sujetos a regulaciones adicionales", dijo ayer la organización, famosa por su firme intransigencia para resistir cualquier intento de ampliar los controles de las armas de fuego.

Con todo, la NRA reiteró su compromiso con la segunda enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho de poseer armas, para que los estadounidenses puedan "defenderse a sí mismos, a sus familias y a sus comunidades".

La Casa Blanca le dio la bienvenida a la discusión. "Nos gustaría ser parte de esa conversación", dijo la secretaria de prensa, Sarah Huckabee Sanders. Los demócratas ya presentaron un proyecto en el Senado para prohibirlos.

El avance para restringir o prohibir la venta de bump stocks fue un reflejo de la perplejidad que dejó en Washington el tiroteo en Las Vegas. El debate sobre los controles de las armas de fuego ha dividido a republicanos y demócratas. Ni la matanza en Sandy Hook, donde murieron 20 chicos de entre seis y siete años, o antes la masacre en Virginia Tech lograron torcer la intransigencia de los republicanos o la NRA, que forjaron una efectiva oposición a cualquier intento de ampliar los controles.

Las diferencias parecen haber quedado momentáneamente de lado, al menos respecto del bump stock, un accesorio ignoto para muchos en el Congreso: varios legisladores, incluso algunos que poseen armas, admitieron desconocerlo. La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos había dado luz verde a su venta durante el gobierno de Barack Obama.

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