Poco que festejar

Viernes 06 de octubre de 2017

Alguien busca un cruce de miradas; alguien lo esquiva. Y es que este extraño Papá Noel sugiere cualquier cosa menos una festiva anticipación navideña. Algo en él (¿el modo de plantarse?; ¿la dirección hacia la que apuntan esa peluca y esa barba blancas?) delata un par de ojos que probablemente estén taladrando al policía que, de momento, no se da por aludido. El no encuentro ocurre a la vera de una ruta en la región de Égletons, Francia. El presidente Emmanuel Macron está de visita, y los operarios de la fábrica de autopartes GM&S se disponen a hacerle saber que no es demasiado bienvenido. Meses atrás, frente a una ciudadanía desencantada, Macron aseguró que, en fin, él no es Papá Noel. En Égletons el desencanto dio un vuelco muy parecido a la furia. Y algunos quisieron que se supiera: ellos, después de todo, tampoco se sienten capaces de proferir demasiados "Jo, jo, jo".

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