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El cine, la otra orilla de un artista que montó una sala en su casa

Lo que queda del día fue la adaptación más exitosa; ya vendió los derechos de su última novela

Viernes 06 de octubre de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION

Confeso cinéfilo y reconocido guionista, Kazuo Ishiguro escribió libros que en varios casos también fueron adaptados al cine. Incluso, los derechos de su última novela, El gigante enterrado, ya fueron vendidos al productor Scott Rudin (Red social, Steve Jobs, Sin lugar para los débiles). Así, mientras espera ansioso la adaptación de esa ambiciosa película, el Nobel se refugia en el microcine que hizo construir en la casa donde vive con su mujer, en el norte de Londres. Allí organiza ciclos de películas, como todo buen cinéfilo.

Cuando ayer la Academia Sueca compartió con la prensa el fallo que fundamenta el premio mayor de las letras, destacó que con sus "novelas de gran fuerza emotiva ha descubierto el abismo bajo nuestro sentido ilusorio de conexión con el mundo". La memoria, el tiempo y la desilusión son temas centrales en su obra, una búsqueda que se vio tan bien reflejada en su novela más aclamada, Los restos del día. Escrita en 1989 y llevada al cine por James Ivory en 1993 -aquí se conoció como Lo que queda del día-, tuvo como estelar pareja protagonista a Anthony Hopkins y Emma Thompson. La primera versión del guión fue de otro Nobel de Literatura, Harold Pinter, luego desarrollado por Ruth Prawer Jhabvala. El éxito comercial y de la crítica del film (fue nominado a ocho premios Oscar) le dio a Ishiguro un gran impulso internacional.

Los caminos entre el escritor nacido en Japón y James Ivory volverían a cruzarse en La condesa rusa (2006). En esta ocasión, Ishiguro escribió el guión original del film que protagonizaron Ralph Fiennes, las hermanas Lynn y Vanessa Redgrave y la hija y sobrina de éstas, Natasha Richardson. "No se puede forzar a un novelista de primera línea a hacer algo; siempre hacen lo que creen que deben o quieren hacer -explicaba Ivory entonces-. Habíamos discutido con Ishiguro una serie de proyectos, pero él se dedicó a escribir su propia historia."

En verdad, la relación de Ishiguro con el cine comenzó mucho antes del éxito de Lo que queda del día. Para la BBC firmó sus primeros guiones en celebrados telefilms: A Profile of Arthur J. Mason y The Gourmet, ambos de 1984.

En los créditos de La canción más triste del mundo (2003), la exquisita película del canadiense Guy Maddin, puede leerse que está basada en un argumento original de Ishiguro. El relato nada tiene que ver con la realidad que golpeaba en Lo que queda del día; hay oníricas reminiscencias al cine mudo, con una Isabella Rossellini intentando sobrevivir en la Gran Depresión.

Sin demasiada suerte, en 2010, se estrenó Nunca me abandones, de Mark Romanek, film basado en la novela del flamante Nobel con guión de Alex Garland. El propio Ishiguro fue el productor ejecutivo de la película, que contaba en su reparto con Keira Knightley.

Para Kazuo Ishiguro, escribir una novela es un trabajo muy duro, por eso una vez que la termina no vuelve sobre material para hacer de su propio puño las adaptaciones para el cine. "Hasta cierto punto es sano que el autor deje paso a alguien fresco. Pero creo que la relación entre cine y literatura es importantísima y una de las razones por las que los libros se mantienen en el centro de nuestra cultura", había explicado.

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