El autor ajeno al barullo que le dio un triunfo a la gran literatura

Viernes 06 de octubre de 2017

Tengo una alegría inmensa, porque Ishiguro es un autor muy querido para mí, además es un gran amigo. Quiero tomarme una copa de champagne como ya están haciendo en la editorial, pero estoy asediado.

Comencé a publicar a Ishiguro a comienzos de los años 80 con dos novelas japonesas exóticamente discretas, Pálida luz en las colinas y El artista del mundo flotante, que conquistaron a la crítica, pero, como es natural, tuvieron una venta regular. En cambio, con su tercer título, Los restos del día, una novela mucho más inglesa que las anteriores, conquistó al gran público, sobre todo gracias a la adaptación al cine con una gran película, y se convirtió en un título de hoja perenne, comparable a Lolita, de Nabokov, o Sostiene Pereyra, de Tabucchi.

Ajeno al barullo literario, Ishiguro es un escritor que se toma su tiempo para escribir, que cambia de registro con cada nueva obra. Así lo demostró con los dos títulos que siguieron: Los inconsolables y Cuando fuimos huérfanos. Como persona, Ishiguro es encantador: sosegado, educadísimo y dueño de un sutil sentido del humor. Recuerdo que lo conocí en una cena que organizamos en Madrid a finales de los 80 con el por entonces dream team británico, con Martin Amis y Ian McEwan y otros amigos.

Después, Ishiguro volvió a conquistar al gran público con Nunca me abandones, una novela conmovedora y profunda. Como dijo el crítico argentino Digo Gándara: "Un texto destinado a figurar entre los clásicos contemporáneos". Le siguió un lapso de silencio de cinco años, hasta que aparecieron las historias breves de Nocturnos. No olvidemos que estamos hablando de un autor que sólo escribió hasta ahora siete novelas y un libro de relatos. Por eso tuvimos que esperar otros siete años para que llegara, en 2016, su novela más ambiciosa y lograda, El gigante enterrado, que dejó a la crítica estática y estupefacta.

Estoy en verdad muy feliz. Y para resumir diría que asistimos, como sucedió con el caso de Patrick Modiano en 2014, al triunfo inesperado de la literatura. Recuerdo que el secretario de la Academia Sueca me dijo entonces: "Este año es el del triunfo de la gran literatura". Yo creo que hoy, con Kazuo Ishiguro, esto se ha redoblado.

Jorge Herralde, fundador de Anagrama y editor en español de Ishiguro

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