El riesgo de dar volantazos: terminar en la banquina o incrustado en un guardrail

Jueves 05 de octubre de 2017

Pasaron poco más de tres años desde la final con Alemania en Río. ¡Pasaron tantas cosas! El fútbol argentino y su selección siguen a volantazo limpio, dando manotazos de ahogado. Sin focalizarse en el problema de fondo: lo mal que se juega. Las respuestas, en definitiva, deben fluir desde el césped mismo. Y así llegamos a este desenlace: implorando por un milagro en la última fecha de la clasificación para el Mundial siguiente.

Se fue Alejandro Sabella. Echaron a Gerardo Martino y a Edgardo Bauza. Llegó Jorge Sampaoli, ya en una etapa crítica, con muchos fantasmas revoloteando y psicológicamente -10. Los tres subcampeonatos seguidos fueron meritorios y un estímulo para conitnuar buscando un título esquivo, pero también provocaron un daño mayúsculo en jugadores que deben calzarse esa camiseta. Siempre se proyectó a futuro, pensando en Rusia 2018, en Messi buscando su sueño a los 31. Nunca hay que saltearse escalones. Brotaron particularidades, desesperación y desprolijidades.

En tres años, tres DT, cada uno con su receta, aunque las convicciones quedaron condicionadas por el contexto. Durante dos años se maldijo la ausencia de Icardi y hasta se le endilgó a Messi una supuesta influencia sobre los técnicos para no incluirlo y evitar “males internos” en el grupo por su historia con Maxi López. Cuando le llegó la oportunidad de la mano de Sampaoli, la paciencia duró un partido: el clamor histérico de emergencia pasó a llamarse Benedetto. Casi en simultáneo, sin dilucidarse si fue algo deportivo-emocional o netamente comercial-político, el cambio de cancha: la Bombonera por el Monumental. Si no se juega bien y no hay gol, no importa la cancha: ya le pasó a la selección de Maradona en 2009: derrota por 3-1 con Brasil en el ardiente Gigante de Arroyito.

Y como broche, la presencia en la Argentina, 24 horas antes del choque con Perú, del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, junto con los popes de la Conmebol y la AFA. Además de reunirse con Mauricio Macri, Tabaré Vázquez y Horacio Cartes por la sede del 2030. Infantino y los mandatarios tienen una agenda compleja (no así los dirigentes de AFA), es verdad, y si no venía el martes acaso esa visita y espaldarazo a la candidatura se hubiesen dilatado. Pero, ¿hace cuánto se conoce el fixture de las eliminatorias? ¿Hace cuánto que la selección está mal y viene escuchándose “Ni la FIFA, ni Putin, ni Adidas van a dejar a Messi fuera de Rusia 2018”? Con una dosis de prolijidad se pudieron evitar las suspicacias. También quedó claro anoche que Infantino no hace goles ni da penales.

La Argentina sufre. Con tantos volantazos, siempre se tiene un riesgo: terminar en la banquina o incrustado en un guardrail.ß

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