Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Pareció un típico partido de Boca, aunque vestido con otra camiseta

La Bombonera latió como en un domingo cualquiera: clima futbolero y cánticos contra River; el papel de la barra brava

Viernes 06 de octubre de 2017
0
Una postal de la Bombonera, infrecuente para el equipo nacional
Una postal de la Bombonera, infrecuente para el equipo nacional. Foto: LA NACION / Jorge Bosch

En las tribunas fue una fiesta típica de un domingo futbolero. Pareció un clásico partido de Boca, en su casa, con un aliento conmovedor, cánticos contra River y los movimientos de los barras adentro y fuera del escenario. La Bombonera se vistió de celeste y blanco, aunque con las pasiones y las oscuridades de una jornada doméstica cualquiera. Eso sí: luego de la igualdad, los hinchas bravos se olvidaron de las penurias nacionales y cantaron por Boca.

El cambio de estadio trajo mucho revuelo, sobre todo, por la presencia de la barra brava de Boca. Según una publicación periodística, Daniel Angelici, el presidente xeneize, y los máximos representantes de La 12, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, acordaron un pacto. “Yo me la jugué por ustedes... Que la Bombonera explote y no haya quilombo ni insultos a los jugadores”, habría sido el mensaje del dirigente. A horas del encuentro, el presidente desmintió el incidente y la entrega de tickets a los violentos: “Voy a demandar a los que publicaron eso”.

Según se supo, los violentos recibieron más de 4000 entradas que las destinaron a una reventa –muy alta por cierto–, que les habría dejado una cifra cercana a los 10 millones de pesos. Martín Rodríguez y 20 de Septiembre fue uno de los puntos en los que una buena parte de la barra se juntó antes del cotejo. Unos 800 barras habrían podido ingresar.

Había sido corta la duración de la venta de entradas vía web: en sólo 15 minutos todo se agotó. ¿Cuántas lugares adquirió la gente? Apenas el 20%. Suena raro, pero todo cambia si se tiene en cuenta la cantidad de tickets que se destinaron a los sponsors oficiales. la nacion fue testigo de un diálogo entre un personal del operativo Tribuna Segura y un grupo de personas que aseguraron tener entradas “por parte de Marito, el utilero del club”.

Según una versión, un integrante de la hinchada le advirtió al presidente que el partido se jugaba en la Bombonera sólo si ellos estaban presentes. En consecuencia, apareció el temor por posibles incidentes que se pudieran generar y, entonces, se les garantizaron las entradas. La idea, también, fue que el clima –futbolero, visceral, lejos del factor familiar del Monumental– sea caliente, diferente al que debió enfrentar la selección tanto en el Monumental como en el interior del país. Así es como el cotillón de la barra fue variado, pero todo en celeste y blanco: bombos, banderas, paraguas y hasta camisetas albicelestes con el número 12 y el lema “El dueño de la historia”.

La Bombonera, en realidad, pretendió sentirse la casa de la selección desde largos días antes. “Messi, el más grande del mundo, bienvenido a la Bombonera”, resultó una bandera que atravesó la tribuna y el contexto.

No hubo colores xeneizes, pero... todo tuvo sabor boquense. Desde los cantos. “Y ya lo ve y ya lo ve, el que no salta se fue a la B...”, pasando por el “suben y bajan....”. Hasta hubo tibios silbidos a Mercado y Mascherano. El adversario, más allá del blanco, rojo y la banda, no fue River.

Hubo más ambiente, eso es cierto. Más clima, más gritos, más atmósfera, que lo que suele sentirse en Núñez. Todo el merchandising fue albiceleste, incluso en el corazón de la 12. La cancha se disfrazó de celeste y blanco. En todos lados: en los vestuarios, túnel, todas las gigantografías fueron de selección.

Fueron llamativas las imágenes que mostró TN, con Rafael Di Zeo en primer plano, en los alrededores de la Bombonera. la nacion se comunicó con referentes del programa Tribuna Segura que, vía mensaje de texto, respondieron: “Las imágenes no son de ahora. El paredón que se ve de fondo ahora está pintado de azul”. Guillermo Madero, Director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, aseguró: “Di Zeo y Martín son dos de 3000 personas con derecho de admisión, yo estoy en la puerta y no van a entrar”. Alrededor de Di Zeo se contemplaron muchas camisetas de la selección; desde TN, además, aseguraron que las imágenes fueron en vivo.

Hubo cerca de 40.000 hinchas. En la antesala, el jugador más ovacionado fue... Pipa Benedetto. Luego, resultó Messi el más querido. Y otra vez, como ante Venezuela, hubo rock en los altavoces. Las bandas que suelen componer las preferencias de Jorge Sampaoli. Sobre el césped, no hubo rock. Y los más pesados, al final, se olvidaron de la selección: cantaron el clásico “Dale Bo, Dale Bo...”.ß

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas