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La intimidad de la selección en la Bombonera: un vestuario en silencio y la ilusión del eléctrico Jorge Sampaoli

Cómo cayó el empate en el equipo y el partido del técnico, quien mantiene intacta la fe para clasificar

Viernes 06 de octubre de 2017 • 08:05
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LA NACION
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Foto: Captura TV

"No tengo dudas que vamos a ir al Mundial", decía Jorge Sampaoli en la conferencia de prensa. El textual del entrenador estaba en los dos televisores ubicados en la entrada del vestuario local, ayer teñido de celeste y blanco en la Bombonera. Instantes después de que el entrenador argentino dijera eso se abría la puerta y en una fila india, encabezada por Lionel Messi, desfilaban rumbo al micro los futbolistas. Cabezas gachas, mirando al suelo, así se iban de la cancha de Boca tras el 0-0 a Perú que dejó al equipo nacional con un pie afuera del Mundial de Rusia 2018.

El silencio dominó la escena. Continúa la decisión de no hablar con los medios, una medida que, dadas las circunstancias en la que se ubica la Argentina, podría haber sido revisada. Pero con el capitán a la cabeza fueron yéndose con caras de preocupación. Es que la selección depende de un triunfo en la altura de Quito, donde sólo ganó una vez en las eliminatorias, para entrar al Mundial. Pero el silencio fue también el que dominó los minutos posteriores al empate en el vestuario. Mientras tanto, el técnico sostenía en la conferencia de prensa: "En el vestuario hay clima de entusiasmo".

El único mensaje que salió desde el vestuario de la selección fue "sacar esto adelante". La misma frase que se viene repitiendo hace tiempo entre jugadores y cuerpo técnico. La misma de las últimas fechas de eliminatorias. Algo que dicho tantas veces, parece haber perdido sentido.

En el vestuario argentino, los minutos posteriores al empate fueron un ir y venir de dirigentes e integrantes del cuerpo técnico. Caras largas, gestos de preocupación. Sin sonrisas. El presente de la selección no lo amerita. Paulo Dybala y Alejandro Gómez pasaron por el control antidoping. El Papu fue el que más tarde ingresó al vestuario. Mientras tanto, la puerta del vestuario se abría y cerraba. Adentro, los gestos eran preocupantes.

Desfilaron varios dirigentes en la Bombonera. Daniel Angelici, presidente de Boca y vice de la AFA, entró y salió en varias oportunidades. La preocupación por la lesión de Fernando Gago fue uno de los motivos. Charlaba con integrantes del cuerpo técnico de Sampaoli, siempre con rostro serio y preocupado. Cuando los futbolistas se fueron, se paró en la puerta y saludó uno por uno. A varios, como fue el caso de Javier Mascherano, con un cálido saludo. Y mientras tanto, el silencio.

Claudio Tapia también estuvo en la Bombonera. El presidente de la AFA, a quien le desvalijaron su casa en Caballito durante el partido, fue otro de los que se paseó preocupado por los pasillos de la Bombonera. Salió del vestuario con los futbolistas, con Lionel Messi y Lucas Biglia a la cabeza. Así, en silencio y con claros signos de preocupación, vive la selección argentina.

Estuvo charlando con los futbolistas y dirigentes adentro del vestuario Jorge Burruchaga, ex campeón del mundo con la selección en 1986. En la previa varios integrantes de aquel Mundial, junto a los del '78, fueron a ver el partido. El caso de Burruchaga es distinto al resto: forma parte de la actual gestión de la AFA.

Jorge Sampaoli y un partido electrico

Foto: Captura TV

Cómo los partidos el técnico de la selección no es novedad. Caminando al costado del campo de juego, gesticulando, moviendo los brazos. Lamentándose, hasta insultando al aire por las situaciones desperdiciadas. Así vivió los 90 minutos del partido Jorge Sampaoli.

Fue el primero en salir a la cancha, a la cabeza de su larga fila de colaboradores y los futbolistas suplentes. Comenzó sentado, de brazos cruzados. Pero bastaron segundos para que se pare y camine por el corralito. En su primera vez en el banco de suplentes local en la Bombonera se quejó innumerable cantidad de veces con el cuarto árbitro. Gritó, arengó, aplaudió. Movimientos similares tuvo, a su lado, Sebastián Beccacece.

El ayudante de Sampaoli fue su sombra, casi calcados. Los único movimientos que parecieron perfectamente entrenados. Fue el último en salir a la cancha en el segundo tiempo, donde el técnico fue realmente un manojo de nervios. Muy lejos de la calma y serenidad que puede mostrar cuando está afuera de la cancha. El empate dejó a la Argentina al borde del abismo.

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