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"La Iglesia no hizo lo suficiente para la protección de los menores" y otras frases de Francisco en su primer Facebook Live

El pontífice cerró en el Vaticano un congreso por "la dignidad de los niños en el mundo digital"

Viernes 06 de octubre de 2017 • 08:14

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El papa Francisco fue el encargado hoy de cerrar en el Vaticano el congreso Child Dignity in the Digital World, que reunió durante tres días a expertos de todo el mundo en la Pontificia Universidad Gregoriana con el fin de enfrentar "la protección eficaz de la dignidad de los menores en el mundo digital". El pontífice dio un discurso de 25 minutos. A continuación, una selección de sus frases destacadas.

"Los niños son los primeros que han de recibir atención y protección (...). La dignidad y los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos como bienes extremadamente valiosos para toda la familia humana".

"Debemos dedicarnos a proteger la dignidad de los niños con ternura pero también con gran determinación, luchando con todas las fuerzas contra esa cultura de descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los más débiles y vulnerables, como son precisamente los menores".

"Por un lado estamos como admirados y fascinados por el maravilloso potencial que nos abre [el mundo digital], por otra parte, sentimos temor y tal vez miedo, cuando vemos lo rápido que avanza este desarrollo, los problemas nuevos e imprevistos que nos plantea, las consecuencias negativas que trae".

"Probablemente el reto más importante de todos para el futuro de la familia humana es la protección de la dignidad de los jóvenes, de su crecimiento saludable, de su alegría y de su esperanza".

"Debemos tener los ojos abiertos y no ocultar una verdad que es desagradable y que no quisiéramos ver. Por otra parte, ¿no hemos entendido demasiado bien en estos años que ocultar la realidad del abuso sexual es un gravísimo error y fuente de tantos males?".

"[Hay] difusión de imágenes pornográficas cada vez más extremas porque con la adicción se eleva el umbral de la estimulación".

"La red tiene su lado oscuro y regiones oscuras".

"Nos quedamos horrorizados. Pero lamentablemente estamos también desorientados".

"La velocidad del desarrollo deja «fuera de juego» a las generaciones de más edad, haciendo que sea muy difícil o casi imposible el diálogo entre las generaciones y la transmisión equilibrada de las normas y de la sabiduría de vida adquirida con la experiencia de los años".

"No debemos dejarnos dominar por el miedo, que es siempre un mal consejero".

"La difusión de una pornografía cada vez más extrema y otros usos impropios de la red no sólo causan trastornos, adicciones y daños graves incluso entre los adultos, sino que afecta también a la representación simbólica del amor y a las relaciones entre los sexos. Y sería un grave engaño pensar que una sociedad en la que el consumo anómalo de sexo en la red se extiende entre los adultos será capaz de proteger eficazmente a los menores".

"Se trata de despertar la conciencia sobre la gravedad de los problemas, de hacer leyes apropiadas, de controlar el desarrollo de la tecnología, de identificar a las víctimas y perseguir a los culpables de crímenes, de ayudar en su rehabilitación a los menores afectados, de colaborar con los educadores y las familias para que cumplan con su misión, de educar con creatividad a los jóvenes para que usen adecuadamente Internet".

"Sólo la luz y la fuerza que vienen de Dios nos pueden ayudar a afrontar los nuevos desafíos".

"La Iglesia Católica en los últimos años se ha hecho cada vez más consciente de no haber hecho lo suficiente en su interior para la protección de los menores: han salido a la luz hechos gravísimos de los que hemos tenido que reconocer nuestra responsabilidad ante Dios, ante las víctimas y ante la opinión pública".

"Por las dramáticas experiencias vividas y los conocimientos adquiridos en el compromiso de conversión y purificación, la Iglesia siente hoy un deber especialmente grave de comprometerse, de manera cada vez más profunda y con visión de futuro, en la protección de los menores y de su dignidad, tanto dentro de ella como en toda la sociedad y en todo el mundo".

"Sentirse mirado por los ojos de los niños es una experiencia que todos conocemos y que nos toca en lo más hondo del corazón, y que también nos obliga a un examen de conciencia".

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