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Los Pumas-Wallabies: un partido que puede ser una bisagra para la continuidad de Daniel Hourcade

El duelo con Australia, último compromiso del torneo, tiene dos focos de interés: la necesidad de cambiar la imagen y un impulso para que el head coach siga en su puesto

Sábado 07 de octubre de 2017
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Tras cinco derrotas en igual cantidad de partidos, los Pumas cierran el Championship ante los Wallabies, con el coach Hourcade bajo la lupa
Tras cinco derrotas en igual cantidad de partidos, los Pumas cierran el Championship ante los Wallabies, con el coach Hourcade bajo la lupa. Foto: LA NACION / Marcelo Aguilar

MENDOZA.- Daniel Hourcade llega al último partido del Rugby Championship bajo presión. Los Pumas son los que están bajo presión, pero como los jugadores son los que hay, todo el peso recae en el entrenador. Su contrato vence a fin de año y la renovación no está garantizada. El partido ante Australia, hoy a las 19.40, representa la mejor oportunidad para iniciar una recuperación: en noviembre hay tres encuentros más, pero llegar a Twickenham y a Lansdown Road de capa caída y en el cierre de una temporada extenuante no asoma como un escenario óptimo para levantar cabeza, y con vencer a Italia no alcanza.

No se trata sólo de ganar. Después del Mundial, a partir de la exigencia que significó el ingreso en el Súper Rugby y el hecho de prescindir de media docena de referentes, el equipo perdió la brújula. No tiene bases sólidas sobre las que asentarse (defensa, scrum), persisten prolongados baches de desconcentración y la frescura del ataque aparece a cuentagotas. Todo esto con el condicionante de estar jugando semana tras semana contra potencias que no dan respiro. Las 16 derrotas en 21 partidos post Inglaterra 2015 (14 consecutivas ante equipos del Tier 1) no hacen más que reflejar la complejidad de esta transición.

La continuidad o no de Hourcade se definirá una vez que finalice el contrato y correrá por cuenta de la nueva dirigencia, ya que en marzo próximo habrá renovación de autoridades en la Unión Argentina de Rugby. En la decisión pesará tanto la performance del equipo como la contemplación del difícil contexto que le tocó atravesar.

En 2014, los Pumas también llegaron al último partido con cinco derrotas, también ante Australia y también en esta ciudad. El triunfo argentino, el primero en el Rugby Championship, sirvió como plataforma de despegue para los éxitos posteriores. Pero aunque el contexto se parezca, la realidad de ambos equipos es otra. Los Pumas, que entonces estaban en formación y mostraban un gran espíritu de lucha, hoy atraviesan una crisis de identidad y por primera vez llegan al epílogo sin puntos. Entonces Australia llegó envuelta en una crisis interna, hoy atraviesa con éxito un profundo recambio y llega con la motivación de conseguir una victoria para retener el subcampeonato.

Paradójicamente, en el banco de enfrente estará Mario Ledesma, entrenador de forwards de los Wallabies, que el martes será oficializado como el próximo head coach de los Jaguares, un puesto que lo pone en la primera línea de sucesión.

Pero no hay que apresurarse. Todavía hay cuatro partidos por delante y esta tarde todo puede empezar a cambiar, por qué no para bien. En el segundo tiempo del test del sábado pasado ante los All Blacks, los Pumas mostraron temple. Por pasajes a lo largo del año, han puesto en aprietos a los mejores, como en la primera mitad del encuentro ante los propios australianos en Canberra. La misión será conjugar estos dos elementos durante los 80 minutos. El estadio Malvinas Argentinas, con su capacidad al límite, con el público argentino poniendo presión, aparece como el mejor escenario para propiciar una levantada ante un equipo que tiene un poderío ofensivo temible y una dinámica incansable, pero que también es susceptible de perder el orden y puede ser vulnerado.

Los Pumas llegan con hambre de revertir la situación y tienen el potencial para hacerlo aun cuando los antecedentes recientes son desfavorables, aun cuando enfrente hay un equipo superior. Pero para ello, primero deben superarse a sí mismos.

Un triunfo hoy, o cuanto menos una actuación convincente, serviría para encarar la última parte del año con confianza para reencauzar el rumbo. Otra performance por debajo de las expectativas, en cambio, no haría más que aumentar la presión de cara a una ventana de noviembre en la que otra vez aparecen equipos de primerísimo nivel en el horizonte (Inglaterra e Irlanda, como los rivales del Rugby Championship, están entre los cinco mejores del ranking). Y una catástrofe hasta podría precipitar todo. Así de crucial es el partido de hoy.

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