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Noche de apertura: un rey de Dinamarca, un empate y brindis festivaleros

De Arturo Ui a Hamlet, el rito de la inauguración del festival escénico porteño cumplió sus dos décadas de vida

Sábado 07 de octubre de 2017
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LA NACION
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Anteanoche, en el Teatro San Martín, se inauguró la nueva edición del Festival Internacional de Buenos Aires con The Tiger Lillies perform Hamlet. La fachada del teatro estaba cubierta por una gran cartelera que, tal vez, sirva para nivelar la escasa difusión que está teniendo el mayor encuentro escénico que se realiza en el país.

Como es costumbre en estos casos, la platea de la sala Martín Coronado se pobló de buena parte de los talentosos creadores locales (algunos de ellos, programados por el mismo festival). Y, como suele suceder en este tipo de situaciones sociales, también hubo funcionarios porteños (aunque no tantos). Al ministro de Cultura de la ciudad, Ángel Mahler, sólo se lo vio al inicio de la noche. Lógicamente, Federico Irazábal, el director artístico del festival; y Jorge Telerman, el director del Complejo Teatral, estuvieron todo el tiempo.

El entreacto de este de Hamlet según The Tiger Lillies coincidió con el entretiempo del partido. La avenida Corrientes a la altura del San Martín estaba despoblada. "Algo huele mal en Buenos Aires", confesaba un actor a otro con su celular prendido para ver cómo iba la cosa en la Boca. Algunos, aprovecharon el break para partir hacia otros rumbos (cosas que pasan y que siempre pasarán). A la hora de esa situación, la platea aplaudió con ganas el final de esta trama conocida por todos que siempre dispara nuevas interpretaciones. Los teléfonos se volvieron a prender después del "to be or not to be" y así fue como los pobladores de este micromundo se enteraban del empate.

Siguiendo con la tradición que se repite cada dos años, luego de la función de apertura hubo un cóctel en el hall de la Casacuberta. Para llegar allí había que ganarse una pulserita (amarilla, obvio) que es la que habilitaba a comer algunas delicias y tomar algo (pobres alfombras recién instaladas). La cerveza, como había sucedido en la apertura de la anterior edición que tuvo lugar en Parque Sarmiento luego de un show pirotécnico, llegó a temperatura ambiente (cosas que pasan).

Veinte años atrás, para la primera edición de este encuentro bienal, el primer montaje que se presentó en esta misma sala emblema del teatro público local fue la versión de Heiner Müller de La resistible ascensión de Arturo Ui. Aquello fue una fiesta. En esa edición se presentaron 24 propuestas internacionales de cuatro continentes. Ahora son 19 de dos continentes. El único nombre que se repite en una grilla como en la otra es el del gran coreógrafo belga Wim Vandekeybus, el mismo que se despide del FIBA en el Teatro Coliseo.

De aquellos tiempos iniciales a los actuales, en el país, en la ciudad y en el mundo del Festival Internacional de Buenos Aires muchas cosas fueron cambiando (cosas que pasan). En los primeros tiempos, las entradas para los espectáculos internacionales solían estar agotadas cuando la maquinaria festivalera se ponía en movimiento. En las últimas ediciones eso dejó de suceder. Tampoco sucede en la actual. Lo cual, como todo, se presenta a varias lecturas. Por lo pronto, para aquellos potenciales espectadores que se dejaron estar o que no se enteraron de esta nueva edición es una buena noticia ya que todavía están a tiempo de sacar sus entradas.

La página del festival tiene sus inconvenientes, pero allí se pueden adquirir los tickets para esta maquinaria escénica que culmina el domingo 21. Seguramente, cosas que suelen pasar, esa noche habrá una nueva fiesta.

Para ver hoy

Remote Buenos Aires

A las 12

Cementerio de Recoleta

(Alemania) De Stefan Kaegi, un recorrido performático desde el cementerio de la Recoleta. $ 220.

In Spite of Wishing and Wanting

A las 19

Teatro Coliseo

Onírica propuesta del creador belga Wim Vandekeybus.

Tratando de hacer una obra que cambie al mundo

A las 21.30

Teatro san martín

(Chile) Un camino de reflexión sobre el arte, las utopías, los sueños y la revolución.

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