Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un argentino, a prisión en Uruguay por estafar ancianas

Con la maniobra de "secuestro virtual" se quedaban con dinero y joyas

Viernes 06 de octubre de 2017 • 21:17
SEGUIR
Corresponsal en Uruguay
0
Barrio Pocitos de Montevideo
Barrio Pocitos de Montevideo. Foto: Municipio CH - Intendencia de Montevideo

MONTEVIDEO.- "¡Mamá! ¡Me asaltaron!", fue lo que escuchó Dolores, una mujer de 90 años que vive en el barrio de Pocitos cerca de la rambla uruguaya, cuando una llamada sorpresiva la despertó a las dos de la madrugada. Asustada, la mujer escuchó el relato de la que creyó que era su hija. "Dales todo lo que tengas, ponelo en una bolsa y por favor no llames a la policía porque me van a matar", le dijo la mujer. Temblorosa, sorprendida y asustada, Dolores juntó sus cosas, apurada para que sus cosas sirvieran para recuperar a su hija.

Una cadena de oro y nácar, con la Cruz de Benito, aquella otra cadena que conservó tantos años, con la Virgen Milagrosa, un anillo de oro de varios tonos de colores, los dólares guardados en el apartamento, que eran USD 2700, y los pesos uruguayos que tenía con ella, unos 35 mil, equivalente a poco más de mil dólares: todo dentro de una bolsa con la que bajó a la recepción.

Después llamó a la Policía y fue ahí cuando se dieron cuenta que la hija de la anciana dormía tranquilamente y que Dolores había sido estafada.

Lo mismo le pasó a dos mujeres de 86 y de 87 años, mientras que los estafadores no lograron convencer a un hombre de 48 y a una mujer de 57 que desconocieron la voz de los que se hacían pasar por familiares secuestrados.

La policía comenzó a investigar los casos, encontrar patrones comunes y logró ubica a una joven argentino de 21 años que estaba hospedado en un hotel de Pocitos y que era el que retiraba el dinero obtenido en las estafas. Éste contó que lo habían contactado desde Buenos Aires, y que por mensaje de teléfono (WhatApps) le avisaban el lugar al que tenía que ir a retirar la bolsa con las joyas y dinero.

Admitió que recibía "un 30% del botín obtenido", y que eso le reportó unos 20.000 dólares. Dijo que "en cuatro oportunidades, en horas de la noche, fue a buscar bolsas con dinero y joyas que dejaban las víctimas engañadas por los perpetradores, que les hacían creer que sus familiares corrían peligro si no accedían a lo solicitado". También dijo que había comprado "una moto eléctrica y un automóvil para desplazarse por Montevideo".

El juez penal Nelson dos Santos le imputó el delito de estafa, tomando en consideración que habían "elementos de convicción suficientes" para presumir que "en reiteradas ocasiones y presidida por una única decisión en enjuiciado, con la colaboración de otras personas desde la República Argentina, logró inducir en error a varias personas pensando que tenían un familiar secuestrado o lastimado" quienes "ante la solicitud de dinero y joyas procedían a entregarlas de la forma solicitada".

"Con dichas conductas el encausado obtuvo importantes beneficios económicos, en daño de terceros a sabiendas de ello y que se había montado una escena por demás creíble", dijo el juez. Le impuso la medida cautelar de prisión preventiva.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas