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Jorge Carrión: "Millones nos sentimos entre dos políticos extremistas"

El escritor catalán y colaborador de The New York Times cree que el diálogo entre Madrid y Barcelona sólo podrá concretarse cuando Rajoy y Puigdemont estén fuera del poder

Sábado 07 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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Jorge Carrión: "Millones nos sentimos entre dos políticos extremistas"
Jorge Carrión: "Millones nos sentimos entre dos políticos extremistas". Foto: Ariana Basciani

Jorge Carrión conoce mejor que nadie los 400 pasajes de la ciudad que imaginó Idelfonso Cerdá. Esta cartografía tan minuciosamente documentada -en el reciente Barcelona, Libro de los pasajes, Galaxia Gutenberg- fue la puerta de ingreso para hablar del mosaico de una urbe y de una sociedad más allá del Montjuïc: la catalana.

Carrión además es editor de crónica (Mejor que ficción), profesor universitario (dirige el Máster en Creación Literaria de la BSM-UPF) y novelista (Los turistas, Los huérfanos y Los muertos). El periodista de The New York Times en Español, doctor en Humanidades y ensayista (Teleshakespeare y Librerías) analiza el presente de un escenario convulso que vive su región y que tiene en vilo a España y a la Unión Europea.

-Usted dijo que lo que ocurre en Cataluña puede explicarse con un fenómeno de la palabra, ¿por qué?

-En enero de 2016 escribí el ensayo La membrana lingüística para intentar entender lo que estaba ocurriendo. Mi tesis es que el programa de inmersión lingüística de la lengua catalana, que durante varias décadas ha defendido nuestra lengua minoritaria con una gran carga de horas de docencia en catalán en la escuela, ha influido en los cerebros de los catalanes, los ha predispuesto al discurso independentista. En ese sentido el nacionalismo catalán de hoy es clásico, como el español al que se enfrenta, con una poderosa dimensión literaria.

-¿Cuán importante fue que los líderes catalanes tuvieran una formación más vinculada a las humanidades que a las ciencias?

-Jordi Pujol -y Pompeu Fabra, mucho antes, otro padre conceptual de la patria- tenía formación técnica, científica. Carles Puigdemont y los líderes actuales, en cambio, están más vinculados con las letras. Estos días se está cantando en las plazas y en las calles "L'Estaca", una canción simbólica de la lucha contra el franquismo. Creo que el fenómeno independentista depende de esos viejos emblemas, porque no ha generado una literatura ni una canción nuevas, un nuevo contexto cultural.

-¿Cuál fue el papel de los intelectuales durante el proceso?

-El diario Ara ha actuado como contrapeso del diario El País. En ambos hemos podido leer a intelectuales muy radicales en sus convicciones, respectivamente, rupturistas o constitucionalistas. Me gustó mucho el artículo que publicó Eduardo Mendoza, en El País, porque rompía con la línea editorial y pedía sentido común y diálogo. También La Vanguardia trabaja por suerte en esa dirección. Yo no me considero un intelectual, no tengo formación en política, no opino sistemáticamente sobre todo, no tengo vocación de tertuliano. E intento ver lo que está ocurriendo con distancia crítica, tanto hacia Mariano Rajoy como hacia Puigdemont. De hecho, como algunos millones de catalanes, me siento atrapado entre esos dos políticos extremistas, que confunden su ideología con el bien común.

-¿Ve posible un diálogo entre las partes en un tiempo cercano? ¿Ya es muy tarde para lograrlo?

-En marzo publiqué Barcelona, libro de los pasajes simultáneamente en castellano y en catalán. Una tapa la firmé como Jorge y la otra como Jordi, porque soy ambos. Era mi mínima, insignificante aportación al sentido común y a la conversación. En todos estos meses muchísimas otras personas con muchísimo más peso público que yo han llamado a ese diálogo necesario. Pero los gobiernos español y catalán están enrocados en sus posiciones insensatas. En algún momento tendrán que hablar directamente, pero cada día esa negociación final y futura se vuelve más compleja, más difícil. Probablemente no la mantengan los líderes actuales, por suerte.

-¿Qué ganaría y qué perdería Cataluña en caso de que hubiera independencia?

-Nadie lo sabe; es todo especulación.

-¿ Cómo puede afectar la represión del domingo?

-Fue de una torpeza política injustificable y de una violencia absurda, con claros ecos franquistas. Era lo que el independentismo necesitaba para legitimarse internacionalmente.

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