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El Gobierno y el dilema de gravar la renta financiera

Domingo 08 de octubre de 2017
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"El view no es nada, el timing es todo", me dijo un jefe hace mucho tiempo en un banco donde trabajé. La frase me quedó grabada y con el tiempo aprendí que no sólo se aplica a los negocios sino que no falla en ningún ámbito de la vida.

Dicho de otro modo, la frase explica que lo crucial para que una decisión sea acertada no es que en sí misma sea correcta, sino que la clave del éxito es el momento en que la decisión se toma.

Una vez más la frase me vino a la mente cuando desde algunos sectores se comienza a hablar nuevamente sobre la posibilidad de gravar la renta financiera.

El dilema que enfrenta el Gobierno no es menor, por un lado algunos creen que es correcto que la renta financiera alcance a los individuos, pero por otro lado analiza si es el momento adecuado.

La renta financiera ya esta gravada y que sólo esta exenta para las personas físicas. A su vez, en los países donde este impuesto existe el nivel de bancarización duplica o triplica el nuestro. Este solo dato nos indica que la cantidad de recaudación adicional que eventualmente el nuevo gravamen podría generar no es relevante y que potencialmente los efectos negativos que podrían derivar no son menores y son a los cuales me quiero referir.

Considero que es un error garrafal gravar una actividad que el Gobierno quiere desarrollar, conceptualmente poner un impuesto al ahorro blanco y legal sería altamente contraproducente en este momento, más aún luego del exitoso blanqueo de capitales que no solo sirvió para resolver el gran problema de los juicios de los jubilados por vía de la Reparación Histórica, sino que los efectos secundarios que eso generó.

El ahorro es una piedra fundamental del desarrollo y crecimiento de cualquier país y tomar una decisión que lo ponga en riesgo es un lujo que no nos podemos dar. Esos ahorros, que con esfuerzo lograron muchas personas, son lisa y llanamente los mismos que posibilitan a otros, que no los tienen, obtener un crédito que les dé la oportunidad de acceder a una vivienda o a comprar un auto o lo que sea y son también esos mismos fondos los que le permiten a una pyme poder hacer crecer y aumentar su negocio. Si esos fondos se ahuyentan por temor a un nuevo impuesto, los créditos se reducen.

El contenido del concepto política fiscal, no es solo la creación y administración de tributos para financiar actividades que el Estado quiera emprender, sino también dos conceptos:

1) permitir la creación virtuosa de riqueza privada, para después poder redistribuirla (literalmente, volver a distribuirla) con criterio de solidaridad

2) estimular inversiones que permitan el punto 1.

La pregunta acá es : ¿Qué quiere el Estado argentino que suceda?

a) ¿Que por un ingreso fiscal no relevante, caigan los depósitos , las colocaciones en Lebac o las emisiones de bonos corporativos?

b) ¿Que suban los costos de financiamiento público y privado que afectara el nivel de tasas y al final, la competitividad que se quiere lograr?

c) ¿Interrumpir el proceso de bancarizacion de la economía?

d) ¿Mandar señales negativas a los 120 billones que sinceraron

Recordemos que el efecto final de esta medida va a ser el aumento del costo de financiamiento. Si la tasa sube, el valor actual de todos los activos disminuye y la tasa de corte para los nuevos proyectos sube. ¿Es eso lo que se busca ?

Por otro lado, hay una sensación en la sociedad de que al ahorrista es un especulador, la oposición se ha encargado con éxito de instalar este concepto en el inconsciente colectivo, pero es una falsedad absoluta, simplemente una persona que genera fondos en una actividad lícita y luego de pagar impuestos los invierte con el objetivo de obtener una renta corriendo un riesgo es acá y en todo el mundo un inversor, ni más ni menos y eso no conlleva ninguna connotación negativa.

El gobierno de Macri, junto a su equipo, emprendió el camino correcto; sin embargo necesitamos que el país acumule varios años de crecimiento sostenido, equilibrio fiscal y un alto desarrollo de la bancarización para que este tipo de tributos no produzca efectos negativos.

El autor es ex director general del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses

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