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Inmersos en el narcotráfico

Los secuestros de droga son importantes, pero representan apenas la punta del iceberg de una grosera y extendida mafia policial, judicial y política

Sábado 07 de octubre de 2017
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Luego de 12 años en los que se negó el portentoso avance del narcotráfico en la Argentina y se lo convirtió en un tema tabú que el kirchnerismo no osaba siquiera mencionar, la realidad terminó por imponerse cuando el actual gobierno nacional reconoció en toda su crudeza y magnitud esa realidad y decidió enfrentarla. Desde entonces, la sucesión de noticias apabulla y, por momentos, puede contribuir a la confusión por la cantidad de procedimientos "exitosos" y por el incremento de los enfrentamientos entre diferentes bandas narcos.

¿Es la proliferación noticiosa evidencia del avance en la lucha contra el negocio de la droga? Desde ya que sí, pues antes era poco o nada lo que se hacía en un campo en el que la inacción equivale a complicidad. Sin embargo, no siempre hubo pasividad, pues el sonado caso de la efedrina expuso los nexos entre el gobierno kirchnerista, servicios de inteligencia y el narcotráfico. Dos de los condenados efectuaban llamados a la Casa Rosada. Ahora, en cambio, se decidió combatir el flagelo y al hacerlo se pusieron de manifiesto las profundas raíces que ha extendido en nuestra sociedad. Los resultados de los procedimientos desnudan el crecimiento de esta forma de crimen organizado y su efectividad al reclutar importantes cómplices y encubridores en áreas claves como las fuerzas policiales e incluso la Justicia y la política.

Por ese motivo, fueron procesados el ex fiscal general de San Isidro Julio Novo y cuatro de sus auxiliares, concretamente, por encubrir a narcotraficantes y perseguir a fiscales que cumplían con su deber. Poco después del procesamiento de Novo renunció su jefa, la procuradora bonaerense María del Carmen Falbo, a la que otro fiscal pidió indagar por los mismos delitos atribuidos a Novo, pues se sospecha que Falbo era su principal sostén.

Al mismo tiempo, se repiten los procedimientos en los que son atrapados efectivos de diferentes fuerzas policiales. Por ejemplo, actualmente se investiga a más de 60 policías que revistaban en la Delegación de Drogas Ilícitas de Lanús-Avellaneda de la policía bonaerense luego de que, al allanarla, se secuestrara cocaína de la más pura calidad escondida en el techo de la planta baja, y cocaína cortada (mezclada) en el primer piso. Ambas provenían de procedimientos policiales. La de máxima pureza y mayor valor estaría destinada a la venta, y se sospecha que la otra podría emplearse para plantarla en procedimientos, fabricar causas judiciales y extorsionar a los involucrados.

También se supo que algunos policías cobraban por ofrecer protección a grupos narcos. Asuntos Internos de la bonaerense comenzó la investigación a raíz de un llamado anónimo y debido a un video difundido en Facebook que mostraba los escondites de la droga. La investigación de los patrimonios de los efectivos presenta groseras inconsistencias, como los cinco autos -dos de ellos de colección- que compró uno de los uniformados.

Como explicó a lanacion un alto oficial de la Policía Federal, la realización de procedimientos exitosos suele generar una psicosis entre las bandas "porque los capos narcos suponen que hay gente que los está entregando" y toman represalias. En Moreno, tres masacres ocurridas en diez meses arrojaron diez homicidios. Tres de ellos a manos de sicarios que asesinaron a la ex mujer de un presunto jefe narco y a dos vendedores de droga.

En Rosario se llevaron a cabo nueve ejecuciones, varias de ellas vinculadas con el mundo de la droga. El crimen que dio comienzo a una nueva batalla fue el de Isabel Petrona Cantero, hermana de Máximo Cantero, líder del grupo narcocriminal Los Monos, quien está preso. La mató el clan de los Schneider, que busca imponerse a sangre y fuego a Los Monos. A su vez, los Cantero se vengaron quemando la casa de uno de sus rivales, y luego José Schneider fue ejecutado de un tiro en la nuca.

Aunque apenas son la punta visible de un enorme iceberg, los volúmenes de droga secuestrada llaman la atención. Por ejemplo, las 15 toneladas de marihuana estibadas en varias barcazas del río Paraná y ocultas en cargamentos de soja, incautadas en un operativo conjunto con fuerzas de Paraguay. En la localidad bonaerense de Berazategui se hallaron cinco toneladas de marihuana en un camión térmico de doble fondo.

La droga llega por tierra, río y aire. En Santiago del Estero, una avioneta arrojó casi dos toneladas de cocaína valuada en 45 millones de dólares, que cayó en manos de la Justicia. Los pilotos narcos han ganado audacia y hace tiempo que sus vuelos no se limitan a las provincias del Norte y del Litoral y no temen acercarse a pocos kilómetros de la Capital. Otra que aterrizó en San Andrés de Giles llevaba 455 kilos de marihuana.

Otros procedimientos desbarataron importantes organizaciones de narcotraficantes. La Justicia atrapó a miembros del cartel internacional Urabeños, que exportaba cocaína desde nuestro país a África. En la Argentina lo integraban 60 personas y 30 empresas. Hubo otra desarticulación de una importante red de lavado de dinero al servicio del narco colombiano José Byron Piedrahita Ceballos, compuesta por un desarrollador inmobiliario, abogados, contadores y escribanos.

El negocio de la droga mantiene una relación perversa con la pobreza. Necesita de ella, y en ella obtiene mano de obra barata y desesperada. La Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA) ha señalado que los "soldados" de las bandas reclutan niños de diez años a los que pagan con comida para sus familias. Estos hacen de campana y se los llama "satélites", pues en villas de emergencia y barrios marginales suelen estar siempre en movimiento atentos al arribo de desconocidos para dar aviso. Como dijo el obispo de San Isidro y responsable de Cáritas Argentina, monseñor Oscar Ojea, "el narcotráfico agrava la pobreza".

La sensación de estar inmersos en el narcotráfico no es errada ni es una sensación. Es una realidad palpable. La sociedad tiene que verse en ese espejo con realismo y sin temor. A lo único que debe temerse es al escapismo y a reaccionar negando el problema. Afortunadamente, la reacción parece haber comenzado.

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