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Imparable: el apetito por el riesgo argentino se refleja en diferentes activos

El Merval subió cerca de 30% en dos meses, pero la atención no está sólo puesta en las acciones, porque el mercado de bonos arroja números muy atractivos

Domingo 08 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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l apetito por el riesgo argentino parece imparable. Lo refleja un Merval que subió cerca de 30% en menos de dos meses, marcando máximos por arriba de los 27.000 puntos, y un volumen que se disparó en la última semana a un promedio diario de $ 765 millones -muy por arriba del observado, de entre $ 350 y $ 450 millones en la mayoría de las ruedas del año-. Pero un dato no menor, y que sustenta aún más la primera frase, es que no es un tema exclusivo del mercado local. Vale mencionar, por ejemplo, la suba del orden del 20% en los papeles negociados en acciones argentinas en el NYSE, cuando se mira el promedio de los últimos 30 días respecto al de los últimos doce meses.

También es real que la atención no sólo se despierta en las acciones. El mercado de bonos deja bastantes números que llaman la atención. Se puede empezar por un riesgo país muy cerca ya de la zona de 350 puntos, objetivo importante de corto plazo. Es un nivel que implica una caída de más de 85 puntos respecto al que mostraba antes de las PASO, y reduciendo la brecha con el promedio de riesgo de Brasil, Colombia, México y Perú, a menos de 180 puntos. Éste era, para tener como referencia, de más de 220 puntos entre junio y agosto. ¿Hay espacio para seguir acercándose? Seguro, pero en principio, no será al ritmo reciente.

Claramente, los negocios también se han elevado y los rendimientos de los títulos han caído en el último tiempo. La curva de tasas en dólares se encuentra entre 2% y 7% anual para duration que van de 1 a 15 años. No hace mucho esta curva se ubicaba, para los mismos vencimientos, entre 3,3 y 8% anual.

Foto: LA NACION

De hecho, el retorno total de los bonos en dólares en el año es de hasta 18%. Tampoco difiere mucho el de algunos títulos en pesos. Estos últimos acumulan rentabilidades de hasta 22% en moneda local y de hasta 11% en dólares. Si se profundiza, se encuentra aquí a las Lebacs. Un instrumento que ganó, con fundamentos, espacio en las carteras, más allá del perfil del inversor. Es más, hoy la visión no cambia, con tasas de interés de entre 27 y 27,5% anual que, según se proyecta y al menos en los próximos meses, le ganarán a la inflación y a la devaluación esperadas.

El informe del Relevamiento de Expectativas (REM), publicado por el Banco Central esta semana, muestra que se mantuvieron prácticamente las expectativas de inflación (con un índice por debajo del 17% para los próximos 12 meses), lo cual sigue postergando la posibilidad de una relajación de la política monetaria, y mantiene además acotados los movimientos esperados sobre el tipo de cambio, sobre el que hay estimación de suba inferior al 14% en mismo período. Escenario, en otras palabras, que parece mantener vigente el llamado "carry trade".

Ahora, y antes de seguir enumerando ganancias, la pregunta a responder es: ¿qué permite semejante adrenalina? Un mix de datos concretos y de expectativas propias y ajenas. Entre los datos están, por ejemplo, el resultado de las PASO, que se descuenta que se repetirá en dos semanas. También, lógicamente, una economía que refleja claras y fuertes señales de reactivación y una inflación que se desacelera. Entre las expectativas, la visión de que el Gobierno avanzará con las reformas estructurales necesarias y logrará la reducción del déficit fiscal según lo planeado. Dentro incluso, de un marco externo que seguirá siendo benigno. Esto, al menos, si se busca ser breve.

No obstante, todo esto no implica que el ritmo de suba observado en las últimas semanas no genere cierto vértigo. Esperar un descanso del mercado parece hoy la visión más racional. Hay convencimiento de que este respiro podría darse a través de un lateralización de los precios, o en su defecto una corrección, que igual no pondrá la tendencia alcista de fondo bajo cuestionamiento. Sólo sí, permitirá mejores precios de ingreso.

Foto: LA NACION

En consecuencia, al escenario de valuaciones actual hay que guardarle, al menos, un respeto de corto plazo. No es una mala palabra tener cautela, por lo que acompañar la suba fijando stop loss o stop gains parece ser una estrategia más que aconsejable en estos niveles. Incluso, reducir duration, si lo que se mira es la parte larga de los títulos, es un buen ejercicio. Desde acá, porque no, se espera, por ejemplo, un fuerte apetito en las Letes que el Tesoro colocará la semana que comienza. Tasa del 3,1% anual a un año, no es para nada una opción para despreciar en una cartera conservadora.

Por último, no está de más recordar que el último trimestre del año no está exento de posibles fantasmas, que podrán por momentos pesar sobre los precios. Algunos de ellos, sobre los cuales, además, no se tendrá injerencia. De lo que se habla es de un mercado americano que, si bien de corto podrá encontrar sostén en los balances, sólo ha acumulado en el último tiempo probables excusas para una corrección.

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