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Agostina Nacini: "Un zapato tiene que ser lindo de ver y de llevar"

Creadora de Bauths, marca de nombre gótico y estética nórdica, supo incorporar elementos del calzado masculino al femenino y hacer gala de la simpleza de las formas

Sábado 07 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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Agostina Nacini
Agostina Nacini. Foto: LA NACION / Diego Spivacow / AFV

Esas cosas bellas que hacen tu vida mejor, como reivindicaba el manifiesto del diseño escandinavo de los años 30, que exhiben la sencillez de las formas con materiales naturales, que lucen despojadas y presumen de ser accesibles y cómodas. Esas, se reconocen en la propuesta creativa de Agostina Nacini. Con una estética nórdica, crea zapatos netos, atemporales y funkis, claro. Son una reinterpretación del antiguo calzado de los pueblos visigodos. Los construye minuciosamente a mano en cuero y en billoné, una tela tipo tul que se usaba en los zapatos de la década del 50, materiales a los que eventualmente agrega algo de piel, siempre en una paleta neutra con pocos acentos de color.

Estudió diseño de indumentaria en la UBA y trabajó en varias pymes del rubro, pero la especialización en modelaje, aparado y armado de zapatos en el Museo Nacional de la Historia del Traje la cautivó y la llevó a pergeñar cómo ponerle la firma a la idea de hacer zapatos artesanales. Desde hace cinco años lo hace de la mano de su marido, Ramiro Cruoglio, que suma en la administración de la marca.

Su trabajo mereció el Sello de Buen Diseño y también fue reconocido por muchos diseñadores que lo subieron a la pasarela, como Vicki Otero, Manuela Rasjido, Urenko y Araceli Pourcel. Deconstrucción, pureza, bipartita, opuestos, los nombres de sus primeras propuestas de diseño que definen su estilo, el de menos es más.

-¿Por qué zapatos?

-Cuando me recibí quería aprender algún oficio, porque prefería vincularme más con un producto, me daba cuenta que no me pasaba con la ropa y descubrí que sí lo experimentaba con los zapatos. Entonces, me capacité en la confección de calzado en el Museo del Traje, donde conocí a artesanos que se convirtieron en mis maestros y me permitieron recrear el oficio. Y me animé a confeccionar de manera manual porque mi intención era crear un producto artesanal. Aprendí a fondo cada parte del proceso de armado, ya que el calzado lleva unos 15 pasos hasta que está terminado. Saber hacerlos te permite poder decidir sobre cada uno, jugar, crear o hasta exigir condiciones si lo tercerizás. Paralelamente hice cursos en el CMD sobre cómo llevar adelante un emprendimiento y convertirlo en un negocio; quise tener todas las herramientas disponibles.

-¿Qué quiere decir Bauths?

-Definir el nombre de la marca nos dio trabajo. Fue una búsqueda de seis meses muy enriquecedora, porque investigué en diversas culturas hasta que di con Bauths. Una palabra del lenguaje gótico hablado en los pueblos visogodos del siglo V, que denominaba a un tipo de calzado robusto con interior forrado con piel, para que resulte cómodo. Una pieza que evolucionó en una especie de bota, tanto de uso femenino como masculino. Este relato me llamó la atención, me sentí identificada porque resultaron ser los zapatos que quería hacer: cómodos que integran lo femenino y masculino.

-¿Tus zapatos son unisex?

-No, pero tomo elementos del calzado masculino y los llevo al femenino. Es un zapato neutral, me gusta depurarlo de todo ornamento o decoración porque prefiero un modelo limpio, despojado y funcional. Un zapato tiene que ser lindo de ver y de llevar.

-Muy nórdico.

-Exactamente, mi propuesta se nutre del diseño escandinavo, un estilo que siempre me atrajo. Eso de fusionar materiales nobles en favor de la funcionalidad y generar algo estéticamente limpio me seduce, es lo mío. Cualquier cosa que sume sólo es para conseguir mayor funcionalidad.

-¿Qué sumás?

-Me gusta tomar las morfologías clásicas del calzado, desarmarlas y armar nuevas, pero dejando ciertos detalles representativos como algún corte de mocasín puesto en un abotinado o solapas intercambiables en distintos tonos. Me gusta jugar, deconstruir y crear algo distinto, llevando tipologías masculinas en piezas femeninas.

"Me gusta reinterpretar las clásicas morfologías del zapato. Las desarmo y creo nuevas. Un juego infinito, que se convierte en un incentivo diario."

-¿Cómo aparecen?

-Los tacos de los zapatos de hombre suelen ser más altos y por una cuestión de peso tienen un mayor refuerzo, son los llamados tacos pastel y los incorporo mucho. Lo mismo que las viras, un reborde muy grueso, especial del calzado masculino; de hecho en los de mujer casi no existen, pero para mí sí están muy presentes.

-¿Creás colecciones?

-Al principio hice colecciones, pero después dejé de trabajar por temporada y empecé a lanzar líneas de producto cada dos meses. Rompí con la imposición de las propuestas de temporada, porque uno se vuelve más consciente; no es necesario enviciar a la industria con producto y producto. Además, como hago zapatos que duran no tiene sentido.

-Se vuelve una contradicción.

-Exacto, por eso busco crear clásicos, esos por los que se pueda identificar mi firma. Son piezas con tipologías distintas, no convencionales, que generan identidad de marca. Los mocasines y abotinados Bauths son los más pedidos y se consiguen en cualquier momento del año.

-¿Sin tacos?

-Como la intención es ofrecer un zapato que acompañe, que se pueda usar durante todo el día, no los uso mucho. Es más, yo no uso tacos. A lo sumo incluyo el taco medio o bajo, Como buena diseñadora hago lo que me gusta usar, lo que me resulta, lo que me parece cómodo. Pero como está bueno sumar, algo que aprendí y decidí aplicar para tener un calzado más democrático, sorprenderé con unos stilettos al estilo Bauths, claro. En mi haber, ya tuve un taco cuadrado de 4,50 cm, todo un logro; ahora voy por un taco de 6 cm para zapatos en punta, tendrá plantillas de látex en su interior para no resignar comodidad, un pedido de mis clientas.

-Seguís sus mandatos.

-Está bueno escucharlas, te permite encontrar un espacio en el mercado sin perder identidad. Es un desafío mantener el equilibrio entre el concepto de marca y la demanda de las clientas. Está bueno bajar un poco el ego de diseñador y ver qué quiere el consumidor. Apostamos a la comodidad por eso logramos fidelizar; y ofrecemos un servicio de pos venta, como lo hacían las antiguas zapaterías.

-¿Otros accesorios?

-En dos meses lanzaremos una colección de joyería contemporánea realizada con sobrantes de cueros de la realización de zapatos. Collares, anillos y pulseras con una estética despojada, que sigue el concepto de deconstrucción de Bauths. Y vamos por más, queremos crecer en volumen y hasta en unos años abrir un local. Paso a paso.

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