Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La potencia arrasadora de los cuerpos

Domingo 08 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

In spite of wishing and waiting (Bélgica)

Autoría y creación: Wim Vandekeybus/ compañía: Última vez/ música: David Byrne/ iluminación: Francis Gahide y Davy Deschepper/ sonido: Bram Moriau/ diseño de vestuario: Isabelle Lhoas/ teatro: Coliseo/ duración: 110 minutos/ Nuestra opinión: muy buena

Foto: LA NACION

A lo largo de casi dos horas, el creador belga Wim Vanderybus tiende sobre el despojado escenario del Coliseo una especie de gran sábana sobre la cual diez animales (sí, animales) duermen, se despiertan, sueñan o transitan las peores pesadillas en una especie de sopor permanente, cíclico, reiterativo. Serán caballos, serán servideros de un rey pusilánime que les vende fantasías, modelarán las diversas formas del dormir y del despertar en una solución de continuidad tan caótica como si fueran conscientes, en medio de un umbral impreciso de la realidad, de que podría tratarse de la última noche de vida. En algunas secuencias, la música de David Byrne ocupa un lugar central. En algunos momentos, vendrán dos largas secuencias cinematográficas basadas en dos cuentos de Julio Cortázar, realizadas por ese mismo señor que nunca estudió ni cine ni danza, que tiene algo de fellinesco. En otros, la potencia visual de esa caja escénica desnuda es lo pregnante. Durante las casi dos horas, esos diez increíbles performers trazan un diverso e inquietante mapa de lo masculino, de esa instancia en la que lo viril tiene algo de energía animal en trance. Vuelan, se buscan, se repelen, juegan, desean, quieren. Hay secuencias coreográficas grupales que tienen una potencia arrasadora en las que la música compuesta por el señor Byrne es perfecta para este todo cambiante, alucinógeno. Sobre este aluvión coreográfico de múltiples sentidos sólo queda algo por objetar: que esta misma crónica llegue ya tarde porque ayer la compañía Última Vez, de este genial creador de maquinarias escénicas en las que los cuerpos de sus intérpretes transitan estados alterados, hizo la última de las dos funciones programadas.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas