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La batalla por los contenidos

Domingo 08 de octubre de 2017
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En los últimos cuatro jueves, Cristina Kirchner viene haciendo lo que casi nunca hizo durante sus dos mandatos: hablar con un periodista. En su más reciente incursión, hace tres días, dijo que hoy el periodismo no tiene libertad para trabajar en la Argentina.

Cuando el kirchnerismo fue gobierno les declaró la guerra a los medios y construyó su propio polo informativo. Lo fogoneaba con abundante pauta oficial y multiempleo para mantener entusiasmados a los comunicadores militantes. Demonizaba al Grupo Clarín y fomentaba el hostigamiento y la difamación constantes de los informadores que lo criticaban, un mortífero combo rematado por la ley de medios como taladrante telón de fondo.

Al cabo de casi dos años del gobierno de Cambiemos, esas voces se apagaron o languidecen. ¿Se uniformiza la oferta informativa? ¿Podría estar el Gobierno detrás de esos movimientos?

La viuda de Kirchner afirma que los medios más exitosos le brindan un férreo blindaje informativo al oficialismo. Pero ni siquiera los que más simpatizan con Cambiemos se privan de deslizar variadas críticas y aportar datos negativos de la actual gestión. La paulatina "extinción" de espacios K, entonces, ¿es consecuencia de una implacable persecución oficial?

Digamos las cosas como son: en su apuro por obtener masa crítica a su favor, el gobierno anterior dio alas a la construcción de empresas y hasta holdings periodísticos artificiales y oportunistas, más ávidos de facturar plata fácil que de defender con verdadera vocación esa gestión con argumentos sólidos y atractivos formatos. Al no ser profesionales, cayeron en contenidos panfletarios y se desinteresaron en crear audiencias verdaderas, total el Estado les cubría sus costos y sus enormes ganancias. Peor todavía: el relato vociferante terminó por arruinar a un medio como Página 12, que resintió su calidad en aras de obsecuencias innecesarias, perdió sus interesantes matices y hoy cobrar el sueldo puntualmente allí es algo altamente improbable. Su propietario actual, el sindicalista Víctor Santa María -también dueño de la radio 750-, que está acusado de lavar dinero, concedió una entrevista al programa Periodismo para todos en la que afirmó insólitamente desconocer que tiene en Suiza una cuenta con 4 millones de dólares.

Hay que recordar, además, que a pocos días de asumir Macri la presidencia, Sergio Szpolski, el empresario de medios K más beneficiado por la pauta oficial durante el kirchnerismo, dejó al garete sus títulos principales (y a quienes trabajaban en ellos) simplemente porque se cortó el chorro de la publicidad gubernamental. En cambio, cuando se pone garra y vocación, y hay un público interesado dispuesto a acompañar, la posibilidad de seguir adelante se vuelve más real, como sucede con el periódico Tiempo Argentino, en cooperativa desde la huida de Szpolski y del frustrado traspaso de esa empresa y de Radio América a Mariano Martínez Rojas, que en entrevista a TN, en un lugar oculto de Estados Unidos -ya que tiene una orden de captura internacional- afirmó que esos medios "eran de Cristina Kirchner". Ella lo negó, obviamente, en su charla del jueves con Beto Casella.

Versiones similares corren respecto de C5N y Radio 10, los medios que Cristóbal López compró con parte de los $ 8000 millones que entonces le permitieron deber al fisco y que hasta no hace mucho eran los únicos en los que la ex presidenta se dejaba entrevistar. Las últimas noticias son la salida intempestiva de esas grillas del operador Roberto Navarro y los persistentes rumores de venta aún no formalizados al día de hoy.

Peor aún es lo que sucedió con Radio Del Plata: una parte de la audiencia que simpatizaba con el kirchnerismo empezó a migrar hacia esa onda espontáneamente atraída por sus contenidos nac&pop y el rating empezó a subir. Por fin, un medio K podía convertirse en algo viable y hasta rentable. Pues bien: sus dueños, los poderosos empresarios de Electroingeniería, la dejaron malherida con la diáspora de programas y figuras en busca de mejores horizontes.

¿No es negocio tener medios privados K? Axel Kicillof sugirió que la comunicación debería estar en manos del Estado.

Más allá de presiones o no, el gobierno actual, en cambio, está interesado en que circulen contenidos con más apertura y diversidad, por fuera de la pelea de la grieta que se alimenta en los medios y en las redes sociales.

En ese sentido, el secretario de Integración del Ministerio de Cultura, Iván Petrella, viene organizando diversos encuentros como el del año pasado, sobre diálogos globales sobre la convivencia después de la polarización, o el de hace unos días, sobre ideas para pensar el futuro, con la visita de destacados pensadores de todo el mundo, cuyas presentaciones se pueden ver en el Facebook de Casa Rosada bajo el hash #pensardistinto. Sembrar diversidad en vez de un relato único es una formidable apuesta a futuro.

Gerard Birard, director del periódico satírico francés Charlie Hebdo, en ese contexto, debatió con el intelectual musulmán Tariq Ramadan, pero no pudo dar una charla programada en el Colegio Nacional de Buenos Aires porque estaba tomado. Paradojas argentinas.

psirven@lanacion.com.ar

Twitter: @psirven

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